
© Copyright
Gonzalo González Beneytez
Jefe de sección
Licenciado en Periodismo por la U. Complutense de Madrid, cursé mi quinto año de carrera como Erasmus en París. La experiencia me cambio la vida, y lo que es más importante, la forma de ver el mundo.
Judías a las que se añaden arroz, harina de mandioca y carne: ésta es la base de la alimentación diaria brasileña. Cocinada, se convierte en una feijoada, el plato nacional. En Río, la carne en salsa se acompaña con judías negras, arroz, harina de mandioca, coles y rodajas de naranja. Aunque la cocina de Salvador la supera. Tienes que probar la moqueca, un plato de pescado, gambas, langosta o cangrejos cocidos en aceite de palma y leche de coco. El xinxin de galinha consiste en pollo rehogado en el mismo aceite, al que se añaden cacahuetes, gambas, anacardos y leche de coco. El requeijão es un queso graso de pasta cocida. Y de postre, puedes probar el quindim, un dulce de huevo y nuez de coco. La cocina amazónica, sabrosa y original, se basa en la mandioca cocida. Los pescados proceden del río. En cuanto a las carnes, te agradará descubrir el pato no tucupi (pato salvaje, con guarnición a base de zumo fermentado de mandioca). Además de los consabidos plátanos, mangos, sandías, piñas, naranjas, papayas, maracuyás y guayabas, durante tu estancia en Brasil podrás saborear otras frutas más exóticas como acajúes, carambolas y pitangas. El alcohol de caña, llamado cachaza o pinga, se bebe solo o combinado. Con azúcar, lima y la magia de la coctelera, tendrás una caipirinha. Si añades zumo de fruta, se llama batida.