Para conmemorar el aniversario de los 60 años de la Reina Elisabeth en el trono de Inglaterra, el parque de atracción Legoland, situado cerca de Londres, estrenó un personaje de 10cm de Lego adornado de una corona con 48 diamantes. Se colocó en el balcón de una reproducción del palacio de Buckingham junto con otros miembros de la familia real entre los cuales están el duque de Edimburgo, el príncipe Charles y la duquesa de Cornwell, el duque y la duquesa de Cambridge y el príncipe Harry. ¡Aunque no estemos convencidos que esta nueva invención danesa atraerá hordas de turistas al parque de Berkshire, nos quedamos pensado todos los beneficios que conllevaría una familia real totalmente hecha de bloques de plástico!
Primero claramente esto le permitirá a mucho más gente ver a la Reina. Supone un instante que toda la nueva familia real este basada en Legoland, lo cual solo queda a unos kilómetros del castillo de Windsor. Según unas cifras no oficiales, en el 2010, 2 millones de visitantes fueron al parque, lo cual sobrepasa de lejos la cantidad de personas que vieron la verdadera Elisabeth en Londres. Las hordas de turistas que esperan cada día delante del verdadero palacio de Buckingham para ver a la Reina sin duda parten decepcionados y con la impresión de haber perdido su tiempo. Pero cuando estas hecho de Lego e incrustado en un balcón de Lego no puedes irte a ningún sitio. ¡Por ello en esta situación se garantiza ver a la Reina!
En un momento en el que los valores del público y de la familia real se desvanecen, los Windsor, una familia no electa y totalmente incomprensible, cada vez representa menos a la población. La belleza de una monarquía de Lego reside en el hecho de que no tiene opiniones y es incapaz de meter la cuchara sin haber sido invitada a participar. Aun mejor, si decidimos de repente que no nos gusta el actual grupo, podemos desmontarlo y crear otro nuevo. Si aceptamos y valoramos a la familia no tenemos porque cambiarla. ¡Nadie muere ni se divorcia ya que los Lego duran para siempre!
Otro factor a considerar es el coste. El contribuyente paga millones para mantener a una familia real de la cual la mayoría no quiere. Tiene varias casas, se desplaza por el mundo a viajes insignificantes con toneladas de ayuda y gasta millones en casamientos y celebraciones (sin hablar de los gastos de las celebraciones del jubileo en una época en la que los británicos no se lo pueden permitir). Su majestad Elegobeth no nos costaría tanto: solamente el coste de unos asientos de Lego y quizás un guardapolvo de pluma para alejar a las telarañas. Sin necesidad de residencias secundarias (tampoco las necesita la familia real), ni de protocolo o de ceremonias aparatosas, se ahorrarían grandes cantidades de dinero que se podrían invertir en causas realmente importantes como la salud, la delincuencia o la educación (donde las lecciones de historia serian más cautivadoras con una familia real de Lego). Si realmente necesitará irse de vacaciones la familia real de Lego podría dirigirse Legoland Windsor a los outlets de Dinamarca, Alemania y Estados Unidos o, pronto a Malasia donde los residentes la acogerán, sin lugar a duda, con los brazos abiertos.
Pero probablemente el mejor motivo de remplazar a los Windsors por unos ladrillos de plástico sea de poner un punto final a la vergüenza y el bochorno que sufre la Nación debido al comportamiento tonto, primero de Philip pero también de los numerosos otros miembros de la monarquía. Es realmente impresionante la cantidad de veces que el duque de Edimburgo metió la pata. Se pueden entender quizás las locuras de un príncipe joven quien nunca pidió estar en la primera fila y que, como cualquier otro joven desea vivir su vida (aunque el episodio del uniforme Nazi de 2005 y la película pakistaní de 2009 fueron de muy mal gusto, lo mires desde donde lo mires). Inclusive se podría perdonar a la princesa Ana, durante los tradicionales saludos de Navidad en el 2000 en una visita a Sandringham, diciéndoles a las sobrinas de Beatriz y Eugenia de avanzar sabiendo lo difícil que es ser bien educado con las multitudes de personas que no conoces. Sin embargo, Philip sabía exactamente que se esperaba del cuando integro la familia real pero decidió con desfachatez no hacerle caso a las convenciones, al buen gusto y al respeto. La revista The Independent reunió para el aniversario de los 90 años del duque una lista de sus meteduras de pata que cuenta una por año de vida! Teniendo en cuenta únicamente los episodios publicados por el periódico británico, Philip logró ofender a 12 países (así como a algunos de sus pueblos, entre ellos los aborígenes de Australia) y algunos de los políticos mas importantes (el ex primer ministro italiano Guiliano Amato y Lord Taylor de Warwick) así como cantantes (Elton John y Tom Jones, dos veces ambos) y las víctimas de la matanza de la escuela de Dunblane, las personas en sillas de rueda, los anoréxicos y gente con sobrepeso. En cambio, nunca escucharas al Lego Philip diciendo en público lo que piensa.
Pero quedara un dilema si los británicos deciden adoptar a esta monarquía de Lego: como recrear las espaladas de Pippa.Neil Kreeger
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