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hotel Quinta da Casa Branca
La Quinta da Casa Branca es un agradable hotel que ofrece un bonito marco para relajarse. Es también un lugar que deberían tener en cuenta los gastrónomos. Un lugar donde disfrutar mucho y descansar a la vez. Este alojamiento es ideal para las personas que buscan tranquilidad y bienestar. El hotel posee un magnífico spa propicio para el relax absoluto.



En lo alto de Funchal, a 1,5 km del centro de la ciudad y a 23 km del aeropuerto. Hay que contar 20 min a pie para ir al centro de la ciudad y 30 min en coche para llegar al aeropuerto.
Aún estando instalado en tierras de una antigua propiedad, la Quinta da Casa Branca no posee habitaciones situadas en una casa histórica. Se han construido edificios modernos (pero que se funden bien en el paisaje) especialmente para albergar la recepción y las habitaciones. Esta configuración firma la particularidad de este hotel que mezcla pequeña estructura, servicio personalizado y ambiente contemporáneo. La Quinta da Casa Branca, instalada en un antiguo platanar, está en lo alto de Funchal, a 1,5 km del centro. Hay que contar 20 min andando para llegar a la ciudad. Sin embargo, como el hotel no ofrece el servicio de autobús, se recomienda alquilar un coche para disfrutar de una total autonomía. Como muchas de las quintas, esta dirección se recomienda principalmente a las parejas. De hecho no se ha previsto infraestructura alguna para los niños. Sólo se puede conseguir un servicio de canguro si se pide.
Construida en 1998 y reformada en 2001, la Quinta da Casa Branca está formada por un paralelepípedo de cristal ahumado que acoge la recepción, por un edificio moderno de una planta donde se encuentran las habitaciones y por una casa de estilo tradicional donde están los dos restaurantes. Repartidos en un gran parque cuidado como un jardín botánico, estos elementos se funden perfectamente en el decorado. Llegamos a la piscina atravesando un césped con numerosos arbustos. La piscina, con una superficie de 100 m², está rodeada por una pérgola reforzada por un seto para relajarse en total intimidad. Puedes disponer gratis de las tumbonas, colchones, sombrillas y toallas. Disfruta de un baño en total serenidad con el canto de los pájaros de fondo. Se han instalado igualmente en el jardín sillones y mecedoras para disfrutar de la vista sobre la bahía de Funchal. Cabe resaltar la amplia biblioteca del hotel. Un espacio con una decoración muy moderna y que mezcla una bonita escala de beiges. Sofás grandes y cómodos rodean este cálido lugar. Encontramos un ordenador que nos permite un acceso gratis a internet de alta velocidad. Al igual que muchos de los hoteles de lujo, la Quinta cuenta con un magnífico centro de belleza. Los productos utilizados son de la marca Phytocéane. Se propone una amplia gama de cuidados: aromaterapia, tratamiento exfoliante, masajes... ¡tanto para mujeres como para hombres! Este espacio de relax está muy bien equipado: baño de remolinos, hammam, sauna. Nuestro preferido es la magnífica sala de descando donde apetece abandonarse al son de una cálida musica ambiental...
Las 43 habitaciones se dividen en 29 estándar, 12 de lujo y 2 king suites. Todas disponen de una terraza o un balcón que dan al jardín. Espaciosas, están amuebladas con mucha sencillez para la categoría del hotel. Habríamos preferido una decoración algo menos apagada. El beige domina en un camafeo de tintes que dejan ver la falta de osadía. Eso sí, el acondicionamiento es funcional. Se ha previsto un rincón salón con dos sillones y una mesa baja. La televisión por satélite dispone de 30 canales, el teléfono tiene por supuesto línea directa al extranjero, se ha previsto la climatización individual y un minibar. El cuarto de baño de mármol dispone de aseos separados, bañera, secador, albornoces y productos de acogida.
La Quinta da Casa Branca dispone de dos restaurantes. El Garden Pavillion está retirado de la piscina. Propone una agradable sala decorada con mobiliario de hierro forjado, así como una terraza donde podemos instalarnos a tomar el desayuno, la comida o el té. La carta rebosa de apetitosas sugerencias como la ensalada de pollo con almendras tostadas, el pollo a la naranja o el famoso bacalao a la provenzal. Todas las recetas están cuidadosamente preparadas y servidas conforme a las reglas del arte culinario. Por la noche, la Casa da Quinta propone varios menús, entre ellos el gastronómico, servidos en el comedor en la antigua casa tradicional que rodea el hotel. Se cena en un ambiente particularmente refinado, que mezcla manteles blancos, ramos de flores y bodegones en las paredes. Los sabores de la isla, como el pez espada o el atún de Madeira se ponen de relieve en interpretaciones culinarias llenas de finura. En lo que respecta a las tarifas, hay que contar 10 &euros; el plato, 35 € el menú normal y 60 € el menú gastronómico.
15.520
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