
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Deportes
Descanso
NaturalezaSituado en una finca de 520 hectáreas, el Abaco Club es un hotel de gama alta. Cuenta con una magnífica playa de arena blanca. El hotel parece más una residencia que un establecimiento hotelero propiamente dicho. Cuenta con habitaciones pero también con casas repartidas por el complejo. El Abaco Club es ideal para los viajeros que busquen un entorno tranquilo lejos de miradas indiscretas.
El Abaco Club está situado en una isla perteneciente al archipiélago de Abacos. Calcula veinte minutos largos para llegar al aeropuerto o al centro de la ciudad de Marsh Harbour.
La finca es tan grande que todo el mundo se desplaza en buggy (cochecito de golf). A los más miedosos les tranquilizará saber que en la misma finca hay una ambulancia y un camión de bomberos. Los amantes de la equitación podrán montar en los caballos propiedad del hotel. En cuanto a las familias, el hotel cuenta con un club infantil para el que hay que pagar un suplemento.
El establecimiento ofrece diferentes talleres a lo largo de la semana: demostraciones del jefe de cocina, degustaciones de vino y ron, competiciones acuáticas, etc.
Uno no sabe qué esperar al llegar al Abaco Club. El vestíbulo está aislado del resto de construcciones. Se trata de un espacio con una agradable decoración con un amplio velador central donde un jarrón de aromas da color a una habitación algo sombría. Sus altos techos con vigas visibles dan un cierto encanto al lugar.
Para descubrir los diferentes rincones de la finca es necesario hacerlo en buggy. Dos preciosos y exuberantes jardines bordean cada lado de la carretera. Dos paneles de indicaciones permiten ubicarse y dirigirse a los distintos lugares. La residencia está dividida en diferentes partes: el restaurante principal, el bar y la piscina rebosante forman un terreno común. Esta última está instalada en un entorno tranquilo con vistas al mar. Cuenta además con un jacuzzi incorporado y tumbonas y sombrillas dispuestas alrededor.
El spa se encuentra en otra parte del hotel. Su ambiente pertenece más a un centro de acondicionamiento físico que a un verdadero spa zen. Incluye además una bonita sala de fitness frente al Océano Atlántico. Las personas que dan los masajes utilizan productos de la marca Elemis (se trata de una marca asiática).
Las 20 cabañas del hotel cuentan cada una con su propio buggy (pequeño coche de golf) con el fin de preservar la independencia de todos los clientes. En la finca también se puede alquilar una de las 50 villas existentes y hay más en construcción. Algunas zonas de la residencia se encuentran en obras (en mayo de 2007). El ambiente colonial de las habitaciones se observa en las diferentes tonalidades oscuras. Cada cabaña cuenta con una cama doble gigante, enfrente hay un saloncito con un sofá donde destaca una gran televisión con pantalla de LCD. También hay una pequeña cocina equipada con un frigorífico, lo necesario para preparar té y café, una cafetera y un hervidor. En cuanto a la terraza, tiene el tamaño justo para albergar dos sillones y una mesa baja. También encontramos aire acondicionado, caja fuerte y una plancha. Por el contrario, el hotel no cuenta con servicio de habitaciones. No obstante, existe la posibilidad de organizar una cena en la misma habitación.El cuarto de baño, por su parte, tiene un bonito lavabo de encimera de cristal, un espejo de aumento, un secador de pelo, albornoces y productos de aseo de la marca Bulgari.
El hotel dispone de dos espacios destinados a la restauración. Uno es el restaurante principal donde se sirve el desayuno y la cena. La sala tiene forma circular y se articula entorno al bar central. Un larguísimo banco para sentarse rodea todo el bar. Las mesas están colocadas cerca de las ventanas, de tal forma que desde cada una se puede disfrutar de la vista panorámica sobre el océano. El restaurante funciona en formato bufé con platos de cocina local e internacional. En cuanto a la comida, se sirve en el bar de la playa que ofrece una carta con platos ligeros.
El Abaco Club disfruta de una magnífica playa de arena blanca. Sobra decir que el agua del mar está tan transparente que parece una piscina. Las tumbonas están protegidas por grandes chamizos de madera. La separación entre cada una es lo suficientemente grande para que cada cliente pueda conservar su propia intimidad. Tras visitar numerosos hoteles, por fin hemos encontrado aquí un paisaje de postal...
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.