
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
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Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Fiesta
Norma internacional
Descanso
CorazónUn establecimiento en el que se respira un ambiente totalmente cándido. En el sentido propio de la palabra. El Hillside Su de Antalya ha optado por el color blanco en todo el establecimiento (del suelo al techo, pasando por el mobiliario). No es necesario precisar que esta elección lo convierte en un hotel muy moderno, orientado principalmente para las parejas.
Se encuentra en la pequeña playa de Konyalti, en Antalya, con los montes Tauro como telón de fondo. El aeropuerto está a tan solo media hora. El centro de Antalya está algo lejos para ir a pie, entre 20 y 25 minutos de distancia.
Obviamente, el hotel cuenta con un centro de bienestar. Ni que decir tiene que es blanco y ofrece los masajes internacionales habituales. Una indonesia que realiza los masajes orientales y un té con jengibre tremendamente amargo te ayudarán a relajarte durante tu estancia.
Como en un hotel boutique, todos los accesorios de la habitación se venden, incluso el pez dorado.
De lejos, durante el día, el Hillside Su parece un bloque blanco en el que se hubiesen recortado pequeños cubos simétricos. En cambio, por la noche se ilumina en tonos violetas: es imposible pasarlo por alto. Algo nada despreciable cuando buscamos el hotel en plena noche, con sueño y deseando llegar.
La entrada del hotel ya da una idea de lo que encontraremos en el interior: inmaculada, se alza a varios metros de altura en una especie de patio interior al que dan los pasillos que conducen a las habitaciones, iluminado con enormes bolas de discoteca. Sorprendidos a primera vista, tenemos una cierta sensación de estar o en un aeropuerto ultramoderno o en un videoclip de música pop. Pero uno se acostumbra rápido.
En el primer piso encontramos numerosos divanes-colchoneta blancos sobre los que se tiende más a acomodarse para charlar que a sentarse. Aunque, visto el estilo, seguramente será el efecto esperado.
La recepción es toda de diseño, con su gran mostrador blanco (como el resto del espacio) animado por algunos neones y recipientes con peces dorados, como si fuesen las mascotas del hotel... Da la impresión de estar en el rodaje de una película de ciencia ficción, pero en el buen sentido: algo así como "los hoteles del futuro". Si el minimalismo está llevado al extremo, está claro que el Hillside Su contrasta radicalmente con el tópico de ciertos hoteles.
En el interior del hotel, que podemos definir como de diseño, relajación y fiesta, la piscina resume el concepto a la perfección. Larga y cuadrada (fundamental), está rodeada de gruesas colchonetas colocadas sobre el suelo a modo de tumbonas, ex-tre-ma-da-men-te cómodas. Una auténtica invitación a la siesta a cualquier hora del día. Alrededor, la zona de césped, extraordinariamente verde para la zona en la que se encuentra, ofrece el frescor necesario. Es un lugar en el que vale la pena quedarse.
Nos ha gustado la zona de relajación-siesta sobre la hierba con una especie de baldaquines con colchonetas blancas mullidas. No dejes de probarlas.
Las vistas desde las habitaciones nos confirman que el lugar es una de las zonas de moda de Antalya: paredes altas con gigantescas fotos en blanco y negro de diferentes artistas que se alojaron aquí. Tras franquear la recepción de diseño y descansar al borde de la piscina (también de diseño), puedes estar seguro de que la habitación no te decepcionará. Paredes blancas, suelo blanco (cemento llaneado a la moda actual), una gran cama blanca (una especie de futón estilo turco sobre una base de cemento), un diván blanco con un puf (extremadamente cómodo), persianas blancas y armario blanco. El cuarto de baño también es blanco (¿hacía falta decirlo?), con la ducha a un lado a lo largo de la pared.
La decoración consta de un pez dorado, lámpara de Mathmos y minibar transparente: ¿qué elegirías? Poco importa, puedes comprar los tres...
De todas formas, encontramos un punto flaco: en este universo de diseño ¿por qué no instalar una pantalla plana en lugar de las aparatosas TV de antaño?
El sistema de encendido y apagado de las luces también es conceptual: resulta difícil encontrar los interruptores...
Nos gusta la habitación blanca, de diseño y esencial, con mucho estilo y realmente agradable.
Nos gusta la zona de colchonetas y cojines del balcón: un auténtico himno al ocio.
No nos han gustado las vistas desde algunas habitaciones, en un lado, que dan directamente al parque acuático cercano con su molesta música.
El restaurante principal, llamado Kirmiz, rompe con la dictadura del blanco. Es totalmente rojo (los turcófonos ya lo habrán adivinado, ya que "Kirmiz" significa "rojo" en turco). Techos rojos, suelos rojos, mesas rojas... En fin, queda claro el concepto, ¿no? Menos mal que la comida no es solo roja...
Cabe decir que en el Kirmiz se come realmente bien. Las tres comidas del día se sirven estilo bufé en uno de los mejores autoservicios que hemos probado. Muy largo (ocupa casi dos salas), propone una variedad de productos increíblemente abundante: aconsejamos realizar una inspección completa antes de elegir. Los postres orientales también son muy buenos. Salsas y aliños frescos, hortalizas, especialidades turcas tipo burek, carnes, pizza, pescado, alimentación ecológica (incluso hay tofu): una cosa está clara, no saldrás con hambre.
La oferta se completa con otros dos restaurantes (además del bar de aperitivos de la piscina, con platos sencillos): el salón bar de la segunda planta (cerca de la recepción), que propone platos italianos, y la (encantadora) marisquería de la quinta planta. Blanca (evidentemente) y esencial, seduce por sus vistas características: tanto desde el comedor acristalado como desde la terraza se ve la entrada en el mar de los montes Tauro y el azul del Mediterráneo. Sirve platos de pescado y barra de sushi. Hay que reservar ya que solo hay cincuenta asientos.
La playa está a 5 minutos a pie. Se trata de una playa privada separada del hotel por el paseo público que bordea el mar. No te olvides las llaves, ya que, en caso contrario, tendrás que dar toda la vuelta (o pedir ayuda en el bar de la playa).
La playa, de aguas cristalinas, tiene piedras y tumbonas con sombrillas. Es una pena que las tumbonas sean de un plástico blanco común. Es cierto que se mantiene la temática del blanco, pero el modelo elegido podría haber sido algo más estético.
El ambiente es demasiado musical para nuestro gusto, aunque sea una mezcla de pop suave con partes más "electrónicas". Si eres de los que te gusta disfrutar de una siesta en la playa, te surgirá la misma pregunta que nos hemos planteado nosotros: "¿Resultaría posible disfrutar de un poco de silencio para poder escuchar el sonido del mar?" Aparentemente sí, ya que al anochecer comienzan las veladas relajantes....
Se trata de una playa pedregosa, típica de esta zona de Turquía. Aunque el agua es cristalina y en pocos metros tiene una profundidad notable. No es lo ideal para los niños, pero tampoco es un gran inconveniente dado que el hotel está dirigido más bien a parejas.
Nos ha gustado la zona de descanso (blanca, cómo no) alrededor del bar de la playa (también blanco) con sus colchonetas en el suelo, en un espacio oriental modernizado muy relajante. Permite relajarse contemplando el mar desde la sombra.
No nos ha gustado la playa, algo pequeña, en la que la gente se amontona en temporada alta.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
Estancias Antalya (1 fin de semana)