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EncantoEl Casa Camper forma parte de esos hoteles radicalmente diferentes. La idea: combinar lujo, vida sana, autenticidad y promover una manera más sencilla y respetuosa de relacionarse con el mundo. El Casa Camper se presenta como un hotel ecológico donde se recicla el 50% del agua y se utiliza la energía producida por los paneles solares del techo. Los rótulos diseñados por America Sanchez llevan inscripciones tales como "Baja caminando, es más sano" (junto al ascensor) o "no se puede fumar" para recordar la filosofía del hotel. Las 24 horas del día los huéspedes tienen acceso a la zona de tentempiés (incluido en el precio de la habitación así como el desayuno) que ofrece ensaladas, bocadillos y bebidas. En cuanto a las habitaciones, llama la atención su concepto: la separación de un cuarto para dormir y lavarse y una sala de estar situada del otro lado del pasillo con hamaca, televisión y sofá-cama. El interiorismo mezcla elementos retro (sobre todo en las partes comunes) con detalles propios al diseño industrial.
A dos pasos del MACBA, en una callecita del Raval, se encuentra el hotel Casa Camper. Calcula unos 25 minutos para alcanzar el aeropuerto del Prat en coche y unos diez minutos máximo para llegar a la plaza de Catalunya.
Hasta la hora Casa Camper cuenta con solamente dos hoteles: uno en Barcelona y un segundo en Berlin. La arquitectura se debe a Fernando Amat, Jordi Tio y el interiorismo a Oleguer Armengol y Jordi Fernandez.
Detrás de la fachada clasificada de este antiguo edificio de viviendas se esconde un hotel que destaca por su original concepto. Las letras retro colocadas en la entrada anuncian el estilo del establecimiento. Inaugurado en el 2005, el Casa Camper apunta claramente a una clientela joven "de mente", muy bien viajada, que busca el lujo combinado con la autenticidad del servicio. Según explica la directora, la libertad que procura la zona de tentempiés (accesible las 24 horas) tiene mucho éxito entre los huéspedes, a 90% extranjeros (norteamericanos, ingleses, japoneses etc) y en su gran mayoría profesionales autónomos poco formales pero exigentes. Aquí se acompaña al cliente cuando llega, hace un tour del hotel y se le recomiendan distintos lugares de la ciudad en función de sus expectativas.
A penas entrando te enfrentarás con un mostrador con objetos de todo tipo (estatuillas, una botella de perfume, una foto) que provienen de la época de construcción del hotel. Del techo cuelgan unas bicicletas, símbolo de la filosofía del establecimiento (que alienta la vida sana). De hecho, se pueden alquilar bicicletas por mediodía o día entero (contar entre 20 y 25 euros). Detrás de otra vidriera, unas maletas simbolizan el viaje. Pasando la segunda puerta que solo se abre con la llave o solicitándolo mediante un interfono, llegarás a un espacio multifuncional. Reúne la recepción, dos ordenadores conectados a la red y la sala de estar-cafetería. Debajo del mostrador, se exponen los objetos a la venta: libretas, camisetas y botellas. Fotografías de negocios antiguos (librería, panadería, afilador) recubren las paredes de la cafetería. En otra pared, totalmente pintada de rojo se colocó un plano de la ciudad. Claramente se optó por un estilo vintage. Las mesitas blancas con sillas metálicas recuerdan las salas de restaurantes de otra época. En la sexta planta encontrarás una pequeña terraza con un huerto ecológico que reúne tomillo, puerros, tomates (algunos se utilizan en la cocina). También te puedes sentar para contemplar las bonitas vistas a la ciudad. Se instalaron paneles solares, un gesto más a favor del medioambiente. Los deportistas de se dirigirán al gimnasio, dotado de 3 máquinas de última tecnología y situado en el nivel menos 1. Allí se ofrecen manzanas y botellas de agua.
Las 25 habitaciones (entra las cuales, 5 suites totalmente adaptadas para los minusválidos) del Casa Camper destacan por su original concepto. Se dividen en dos partes, de dos colores diferentes: rojo y blanco. A un lado del pasillo encontrarás el cuarto propiamente dicho y al otro una sala de estar. Ese "mini lounge", con vistas a la calle Elisabets, se concibió como un sitio multifuncional, ideal para reunirse (si estas de paso por la ciudad por trabajo), para descansar (tiene una hamaca), para mirar tele o en caso de una familia, para poder contar con dos espacios separados. En las habitaciones con sus paredes totalmente rojas y sus lámparas de estilo industrial se escogió un interiorismo moderno y de diseño. Se quitó la moqueta por motivos de higiene y tanto las sábanas como las toallas y el resto de lencería es a 100% de algodón. Se instaló un armario abierto para encontrar más fácilmente, y a altura de ojo la ropa donde se colocó una caja fuerte (con espacio y enchufe para un ordenador portátil). El "shaker inspiration", una interpretación de un colgadero diseñado hace 100 años, situado frente a la cama permite ordenar la habitación. Del cuelgan una lámpara portátil, una escalera plegable para guardar cosas en los estantes superiores, las toallas de ducha y unas instrucciones sobre el funcionamiento de la habitación. La radio de la marca Tivoli permite conectar un Ipod para escuchar tu propia música. Todas las habitaciones cuentan con zapatillas y albornoces. En cuanto a los cuartos de baño, todos miran un muro vegetal con aspidistras en grandes potes. La parte del lavabo forma parte de la habitación y una puerta corrediza la separa de la ducha y del wáter. No existe un kit de baño como tal si no que los productos (champú, crema de enjuague) se encuentran en grandes envases y se renuevan cuando se acaban. Esto se debe a la filosofía del establecimiento que se presenta como un hotel ecológico donde se recicla 50% del agua y la energía proviene en parte de los paneles solares instalados en el techo.
El precio de todas las habitaciones incluye los tentempiés las 24 horas del día. Junto a la recepción en una pequeña salita se proponen ensaladas, quesos, sándwiches, frutas, yogur, galletas, buñuelos, diferentes refrescos así como café y té. Por las mañanas (7h30-11h30) se amplía el desayuno con una opción de show cooking. Se abre la ventanilla y el chef prepara los huevos a tu gusto. Si deseas probar un concepto de comida fusión entre el mediterráneo y Asia, dirígete al restaurante "Dos Palillos" dirigido por Albert Raurich (chef en el Bulli de Ferran Adrià durante 11 años). Forma parte del hotel pero se entra por la calle. Allí se paladean Dim Sum y tapas. El nombre alude a la cultura del palillo (en España) y del joystick en Asia.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
| lun. | mar. | mié. | jue. | vie. | sáb. | dom. |
| 29230€ | 30230€ | 1230€ | 2230€ | 3230€ | 4230€ | 5230€ |
| 6230€ | 7230€ | 8230€ | 9230€ | 10230€ | 11230€ | 12230€ |
| 13230€ | 14230€ | 15230€ | 16230€ | 17230€ | 18230€ | 19230€ |
| 20230€ | 21230€ | 22230€ | 23230€ | 24230€ | 25230€ | 26230€ |
| 27230€ | 28230€ | 29230€ | 30230€ | 31230€ | 1230€ | 2230€ |
| 3230€ | 4230€ | 5230€ | 6230€ | 7230€ | 8230€ | 9230€ |
Estancias Barcelona (1 fin de semana)