
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Bien situado
Gastronomía
CorazónSituado en un palacio histórico berlinés, el Adlon Kempinski también se considera uno de los hoteles más bonitos del mundo. Situado a los pies de la Puerta de Brandemburgo, este hotel de gran lujo es el heredero de su ilustre predecesor, destruido tras la 2ª Guerra Mundial, poniendo de relieve su modernidad. Gestionado por el grupo Kempinski, este establecimiento es aclamado por su arquitectura, su decoración y su perfección técnica. Sus atractivos no han escapado a Greta Garbo, Charlie Chaplin o a las muchas personalidades políticas que se han alojado en sus estancias. Este hotel es ideal para una estancia larga o tan sólo para visitarlo.
Situado entre la majestuosa avenida Unter den Linden ("Bajo los tilos" en español) y la Pariser Platz, el Kempinski Adlon goza de una situación con solera e ideal, en pleno centro de la capital alemana, a dos pasos de Friedrichstraße y de los establecimientos más lujosos de la capital. Cerca hay muchas atracciones turísticas: la puerta de Brandemburgo (que se ve desde las ventanas), el Reichstag, el memorial a los Judíos exterminados en Europa... Pero el Adlon también tiene al lado una parada de metro (Brandenburger Tor), que te permite recorrer la ciudad en muy poco tiempo.
Completamente destruido un poco después de la 2ª Guerra Mundial, la primera versión del Adlon de la Puerta de Brandemburgo se reconstruyó e inauguró en 1997, 100 años después de su primera apertura. Una multitud de visitantes se acerca a sus puertas para visitar los interiores de este legendario hotel o para comer en sus restaurantes. Pero debes saber que el hotel prohíbe la entrada a los visitantes durante el fin de semana, con tal de priorizar la tranquilidad de sus huéspedes. Así pues, para entrar te piden que enseñes tu reserva.
La puerta giratoria da a un vestíbulo donde reina todo el año una atmósfera exuberante: personas ricas, ejecutivos/ejecutivas, personalidades, locales y turistas se dan cita en este ambiente siempre tan elegante. En el centro del vestíbulo, bajo la cúpula recuperada (y el único elemento original, que quiere hacerse notar en medio de un gran bullicio), hay una bonita fuente de mármol regalada por un marajá. Una gran escalinata de mármol blanco lleva a la primera planta, prolongación y final del vestíbulo. Es el rincón ideal para charlar distendidamente sobre la lluvia y el mal tiempo. Pero las zonas comunes no se acaban ahí. Además del salón de baile de 500 m2, el hotel dispone de prestigiosas salas de reuniones, congresos y banquetes, así como de una mini galería comercial con boutiques de lujo, peluquería y centro de negocios (la primera media hora es gratuita). También incluye un spa equipado con una piscina para nadar, otra de olas, sauna, hammam, solárium, salones de masaje, sala de fitness y un centro de belleza. Como colofón cabe destacar su aparcamiento subterráneo de 175 plazas. Vamos, que visitar este hotel es como visitar un museo.
El Adlon ofrece 302 habitaciones y 80 suites distribuidas en seis plantas. Tanto las tres suites presidenciales (con oficina y cocina americana) como muchas de las suites y habitaciones tienen una panorámica inmejorable sobre la Puerta de Brandemburgo. Las demás "se contentan" con dar a la avenida Unter den Linden... De todos modos, si te asomas un poco a la ventana verás las luces de la Puerta. Todas las habitaciones tienen una superficie superior a 38 m². Diseñadas por los arquitectos más famosos, proponen un universo de lujo total: muebles de madera de cerezo, papel de pared con acabados dorados de láminas de oro, ventanas de inspiración francesa y elementos decorativos creados para el hotel. Cuatro familias de colores predominan en las estancias: azul/beige, rojo/beige, verde/marrón y dorado y oro. Además de las prestaciones indispensables en un hotel de su categoría (minibar, caja de seguridad, climatización individual, televisor con pantalla de plasma, teléfono portátil, etc.), el Adlon incluye extras como sus estantes iluminados o el secador de paraguas. Los cuartos de baño de granito negro, mármol claro y maderas trabajadas, disponen de lavabo doble, ducha aislada, wc separado y de una mesa de maquillaje polivalente empotrada.
Resulta imposible ir a todos los restaurantes en un solo día, aunque varíes en cada comida. El Adlon cuenta con cuatro restaurantes, dos bares (sin incluir la bodega con zona de degustación) y tres lounges, abiertos también a clientes que no se alojan en el hotel. La galería de los responsables alberga el Balcon du Monde (elegante bar-lounge, resguardado del bullicio del vestíbulo), el Lobby-Bar y el restaurante Quarré. Abierto todo el día, éste último sirve un desayuno de alto standing con una cocina internacional con toques regionales, tradicionales o modernos. Una terraza completa la gran sala del restaurante, en la que resulta difícil situarse y encontrar a alguien. Las tarifas son correctas para las de un hotel de esa categoría: el plato del día cuesta unos 16 euros. Con una panorámica sobre la Pariser Platz, el restaurante Lorenz Adlon, ha nacido con estrella... ¡Michelin! Abierto de 19:00 a 23:00 h, propone a 35 privilegiados comensales un menú de degustación a 165 euros. Al otro lado, el Adlon Palais (la parte más nueva) dispone del restaurante italiano Gabrielle y del club privado China. Puedes acceder a éste por la Behrenstrasse, detrás de la Academia de Bellas Artes.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
Estancias Berlín (1 fin de semana)