
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales¡Nueva York justo en el centro de Eilat! Desgraciadamente, de la idea al resultado final no basta la imaginación para compensar la falta de coherencia. La inmersión en la ciudad americana que propone el Central Park se encuentra principalmente en el sótano, donde hay una galería de tiendas que ofrecen varios servicios de tratamientos, de bares, de juegos... El mantenimiento, sin embargo, es mediocre. El alojamiento y las prestaciones no se salen de lo convencional y, por tanto, lejos de la locura de las grandezas o de la voluntad de servicio al país XXXL.
Difícil hacerlo mejor... ¿o peor? El hotel se encuentra justo frente a la entrada del aeropuerto. El tráfico incesante de los aviones se oye desde todo Eilat y el hotel está en primera fila. Sin embargo, hay un pequeño centro urbano en las inmediaciones y, además de poder apreciar el estilo de vida local, tiene a mano numerosas tiendas (alimentación, moda, correos...).
Las habitaciones de la planta baja disponen de terrazas amuebladas. Sin embargo, la falta de intimidad es flagrante: basta con girar la cabeza para ver la habitación de los vecinos y las vistas al parque despoblado no tienen ningún interés.
El hotel, abierto en 2004, se construyó con la idea de traer un cachito de Nueva York a orillas del mar Rojo. La fachada de espejos quiere recordar a Manhattan, pero el parecido termina ahí y el vestíbulo es más clásico. En el exterior, el tamaño de la piscina es definitivamente XXL, pero deja poco espacio a algunas tumbonas y sombrillas. Además, la cercanía de los edificios vecinos, algunos de ellos oficinas, te quitan intimidad y te confieren más bien una sensación de encierro. La piscina está vigilada y hay una pequeña zona para los niños. La auténtica curiosidad del hotel se encuentra en el sótano. Para compensar la falta de espacio en la superficie, el Central Park da rienda suelta a su alma neoyorquina en el sótano. Una galería de tiendas, sin escaparates, incluye bar, salón de té, salones de masaje, un rincón de Internet... Los espacios están los unos al lado de los otros y son todos diferentes, ninguno cuenta con una decoración personalizada. Un punto a favor: la sala de fitness está abierta hasta tarde, de 8:00 a 23:00 h. Un punto en contra: es de pago y el club infantil es bastante triste, pequeño y con pocos equipamientos. También hay una discoteca, aunque afectada por dos incendios se había dejado al abandono en el momento de nuestra visita.
Entre las 170 habitaciones del establecimiento, la capacidad máxima de alojamiento en la categoría estándar es de 4 personas y de 6 en las suites. En cuanto a la decoración, ¿dónde ha ido a parar esa locura neoyorquina? Decepciona el ambiente monótono y la poca superficie. Por suerte, la climatización es individual y hay Wifi disponible en las habitaciones, además de un frigorífico. La televisión catódica emite numerosos canales internacionales, también en inglés, ¡por supuesto! A destacar que las habitaciones de la planta baja tienen una terracita muy agradable, aunque poco aprovechada. Mirando de reojo puedes ver lo que pasa en la habitación del vecino, no hay ningún tipo de vegetación para decorar el espacio y las vistas dan a un jardín sin nada de nada. En resumen, hay sitios mejores.
El restaurante se sitúa en la planta baja, frente a la recepción. Claro y espacioso, se sirven comidas en forma de bufé por la mañana, a mediodía y por la noche. La cocina es internacional o israelí, con varias opciones, aunque los menús no se renuevan a diario. La calidad de los productos es correcta, sin ser asombrosa. En el menú no se incluyen hamburguesas ni batidos.
La playa está situada a 10 minutos a pie. Para llegar a ella el camino carece de encanto, ya que hay que bordear el aeropuerto y cruzar entre el tráfico ruidoso para acceder a una playa cuyas aguas claras te harán olvidar el poco interés que tiene.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación