
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
CulturaEl establecimiento ha quedado demasiado anticuado para que podamos apreciar sus ventajas, como su terraza-restaurante y su ubicación, en pleno corazón del barrio comercial de Laleli.
Un hotel de dimensiones reducidas y poco convincente, que ofrece un servicio de calidad regular.
Si te encuentras en los alrededores, te aconsejamos que acudas mejor al Grand Emin, que pertenece a los mismos propietarios.
El Ayma está situado en una calle anónima del barrio de Laleli.
El hotel, alejado de la gran calle principal (por la que pasa el tranvía que cruza todo el centro de la capital, en especial Sultanahmet), está mal indicado y es difícil de encontrar.
Aparte del tranvía, se puede llegar al barrio en taxi.
El hotel está abierto desde hace 15 años (1995) y, a pesar de que se reformó en 2008, sigue teniendo un aspecto más bien anticuado.
Aunque a primera vista el entorno (así como el hotel) no sea especialmente atractivo, Laleli es realmente un barrio comercial y vivo: en un instante, te encontrarás sumergido entre una multitud de transeúntes, descargadores de mercancías y comerciantes de fruta ambulantes. Ruidoso y rebosante de caras, este barrio es un punto de partida excelente para descubrir la sección menos turística de la capital.
El Grand Emin, que pertenece al mismo propietario que el Ayma, no se encuentra lejos.
Visto desde el exterior, este hotel es el colmo de la frialdad.
La presentación del Ayma se reduce a una entrada gris presidida por un cartel anodino. Ni que decir tiene que la primera impresión no invita en absoluto a entrar de forma espontánea.
Desafortunadamente, la falta de detalles y la banalidad de los materiales constituyen un poco el Leitmotiv del hotel que, incluso una vez en su interior, apenas convence: la recepción está relegada a un lugar de paso y el vestíbulo está situado en una estancia que recuerda vagamente a las salas de espera de los hospitales.
Por lo demás, el hotel goza de una ubicación que no explota nada bien, ya que, a pesar de estar un poco apartado del corazón de Laleli, el establecimiento podría beneficiarse del flujo de turistas de este barrio animado y comercial.
En todo el establecimiento se respira precariedad. Uno tiene la impresión de que se mantiene en pie de milagro. El hotel ofrece lo mínimo indispensable en cuanto a los servicios y su única ventaja son sus tarifas bajas. Se tira por lo bajo en todo, hasta en los detalles, como por ejemplo en el caso de la barrera de seguridad del ascensor, inexistente (al estilo de los ascensores antiguos).
La parte más atractiva del hotel es, sin lugar a dudas, la terraza cubierta que funciona como restaurante, con vistas a la mezquita y a toda la ciudad.
El hotel dispone de 41 habitaciones divididas en tres categorías: sencilla, doble y triple.
Las habitaciones están bastante abandonadas (la moqueta está "decorada" con orificios de cigarrillo y restos oscuros de chicle, la tapicería está rota, los acabados han desaparecido, los accesorios del cuarto de baño se reducen a lo mínimo) y son muy pequeñas: entre las paredes, apenas hay espacio para la cama.
Es imposible sentirse cómodo en este espacio que impide cualquier movimiento, y que además tiene vistas a la parte trasera.
Es precisamente este aspecto tan básico de las habitaciones lo que hace destacar las cortinas. Estas están confeccionadas con una tela de calidad y sorprenden por su color blanco marfil y su efecto relajante.
También se encuentran en otro establecimiento del mismo propietario, el Grand Emin.
El restaurante goza de una situación privilegiada. Situado en la octava planta, ocupa una especie de mirador cubierto que ofrece unas vistas espectaculares de las colinas, las mezquitas y el Bósforo.
Es por la noche cuando las vistas adquieren todo su encanto, gracias a los juegos de luces que la calle crea en los edificios, al aspecto majestuoso de las mezquitas, y al ambiente "exótico" que aporta la terraza, con su decoración interior y su relajante atmósfera.
La carta es de estilo internacional, aunque incluye algunos platos típicos. El lugar está abierto durante el día también, por lo que podrás disfrutar del bar para tomar un café o un aperitivo.
No tuvimos oportunidad de probar la cocina.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación