
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Familia
Bien situado
Descanso
Encanto
CorazónEl Sumahan On The Water es, como su propio nombre indica, un pequeño universo construido en el agua. En el interior encontrarás un perfecto equilibrio entre líneas y formas que crean un estilo moderno, sin parecer frío, y que aporta un concepto muy de diseño con respecto a su exterior, bastante impersonal de acuerdo con el deseo de sus propietarios.
Esta voluntad de querer pasar desapercibido se combina con una buena atención al cliente, en términos de recibimiento, de calidad y de gastronomía. El Sumahan combina el lujo con la atención al detalle, la experiencia con la eficacia y el buen gusto con la calidad.
Además, ofrece una de las vistas más bellas que existen al Bósforo. Al otro lado.
El hotel se encuentra ubicado en la orilla asiática. A él se llega atravesando el espectacular puente que une ambas orillas, a lo largo de una carretera con poco tráfico que atraviesa algunos barrios y continúa hacia Cengelkoy (a cinco minutos del hotel).
Se trata de un barrio esencialmente residencial, repleto de vegetación y con un cierto aire de periferia. El centro de Cengelkoy, que no está lejos, dispone de un colorido mercado, mientras que su puerto te permitirá llegar a la otra orilla en apenas veinte minutos.
El hotel está ubicado en una antigua destilería de raki renovada, que estaba en actividad en el siglo XIX.
Concebido y diseñado por la célebre familia de arquitectos Butler en Estambul, en poco tiempo se ha convertido en un referente de la hostelería de lujo de la ciudad.
El Sumahan ha sabido combinar la arquitectura con la estética, sin caer en lo conceptual.
El hotel es fruto de una reflexión y de un diseño concebidos por Butler (una de las familias de arquitectos más célebres de Estambul); es una maravilla de cinco estrellas que revela todo su potencial a través de una armoniosa concepción de los espacios y un magnífico trabajo de restauración.
Esta antigua destilería de raki del siglo XIX, que da directamente al Bósforo, constituye un buen ejemplo de arquitectura postindustrial y un interesante modelo de restauración.
Nos ha gustado la capacidad que posee para aportar sensaciones a través de la arquitectura. Los materiales (madera y mármol, acero y ladrillo, lino y encaje) y los colores (verde, gris, azul) se combinan a la perfección con la pureza de las líneas, que cortan el aire y se elevan hacia lo más alto, ofreciendo una interpretación moderna de una construcción tradicional.
El corazón del Sumahan consiste en el espacio central situado junto a la recepción, lugar donde podrás descansar o leer (gracias a una buena biblioteca que incluye revistas y fotografías sobre arquitectura) o donde, en invierno, podrás disfrutar al calor de la chimenea. Es tranquila, luminosa y de líneas depuradas.
También en los pasillos de ladrillo que llevan a las habitaciones descubrirás esa sencillez que, en su parte exterior (del lado del Bósforo) posee un estilo más clásico: aquí atraca la barcaza privada del hotel que realiza, dos veces al día, el trayecto para llegar a la orilla europea.
Mucho espacio, tranquilidad y buenas dimensiones. Estos son los principales atributos que poseen las habitaciones del Sumahan, repartidas entre la categorías deluxe y suites (estas últimas divididas en júnior, loft, family loft o executive): todo un concentrado de elementos que, sin ser redundantes, harán que tu estancia en el Sumahan sea extremadamente agradable.
A imagen de las zonas comunes, la decoración de las habitaciones se caracteriza por la mezcla de materiales (aquí encontrarás, esencialmente, mármol y acero), así como por su juego con las perspectivas.
También aquí observarás que las líneas tienden a ascender hasta un punto de convergencia que divide el espacio y modela la luz que entra a través de los amplios ventanales. El pequeño extra que el Sumahan ofrece a sus clientes es el constante repiquetear del agua: únicamente deberás elegir entre dormir en la planta baja (donde dispondrás de una pequeña terraza privada) o en la primera planta.
La mayoría de las habitaciones dispone además de un chimenea o de un baño turco.
Irreprochable. Decorado en tonos claros y con impresionantes vistas al mar, el restaurante propone una nueva cocina bastante elaborada, aunque sin excesos, y unas raciones abundantes y deliciosas.
La sala está situada en la planta baja (junto a la recepción, la escalera y el ascensor) y da directamente al Bósforo: a través de un ventanal, podrás ver el muelle donde atraca la barcaza del hotel y donde se instalan mesas y tumbonas durante el verano.
Sin duda, no te decepcionará ni el menú ni el servicio. A nosotros, particularmente, nos encantó el risotto, que puedes elegir con setas o con hierbas: ambas opciones son deliciosas y la cocción es perfecta.
Propone una variada carta de vinos, con bastantes nombres de origen internacional.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
| lun. | mar. | mié. | jue. | vie. | sáb. | dom. |
| 27281€ | 28281€ | 29281€ | 30281€ | 31281€ | 1281€ | 2281€ |
| 3281€ | 4281€ | 5281€ | 6281€ | 7281€ | 8281€ | 9281€ |
| 10281€ | 11281€ | 12281€ | 13281€ | 14281€ | 15281€ | 16281€ |
| 17281€ | 18281€ | 19281€ | 20281€ | 21281€ | 22281€ | 23281€ |
| 24281€ | 25281€ | 26281€ | 27281€ | 28281€ | 29281€ | 30281€ |
| 1281€ | 2281€ | 3281€ | 4281€ | 5281€ | 6281€ | 7281€ |