
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Deportes
Balneario
Familia
DescansoEl Saint-Barth's Beach es el único hotel de la isla pensado verdaderamente para las familias. Cuenta con habitaciones triples y sirve menús para los niños. En una estructura sencilla y práctica, alberga la base náutica mejor equipada de la isla.
El Saint-Barth's Beach se sitúa en la larga playa de Grand-Cul-de-Sac, al este de la isla. Para llegar a Gustavia, se deben prever unos 20 min (8 km) en coche, y para el aeródromo unos 15 min (6 km).
El hotel cierra entre principios de septiembre y principios de octubre.
En el precio total, puede incluirse un coche de alquiler.
El Saint-Barth's Beach también cuenta con un complejo residencial de 13 villas de entre una y tres habitaciones, con pequeñas piscinas comunes. Éste se encuentra en la zona alta de Petit-Cul-de-Sac, a menos de diez minutos del Saint-Barth's Beach.
El Saint-Barth's Beach es un alargado edificio de una planta, compuesto por una serie de entrantes y salientes que dan la impresión de pequeños bungalows independientes. Su estilo criollo se manifiesta en el color albaricoque, los visillos y los amplios balcones de blancas barandillas. Una de las fachadas se topa con el océano, mientras que la otra da al parking y al Grand Etang, un enorme estanque de aguas un tanto turbias. En la zona central, el amplio restaurante también se asoma al Atlántico, muy cerca de la bonita piscina y de uno de los pocos clubs náuticos de la isla y el único, junto con el de Gustavia, que alquila motos náuticas. En el primer piso, el gimnasio, el más grande y mejor equipado de San Bartolomé, contempla el océano desde sus enormes ventanales.
El hotel cuenta con 36 habitaciones con una capacidad máxima de tres personas. Pese a resultar cómodas, es evidente que no son recientes (datan de 1976); el gran ventanal carece de mosquitera. Sin embargo, los baños, de tamaño modesto, se renovaron en el año 2000 (tonos grises y blancos, suelo antideslizante, bañera, secador...). Las colchas y las cortinas también se cambiaron en 2001. Las comodidades son limitadas: muebles en mimbre claro, aire acondicionado, teléfono directo y televisión. La recepción dispone de caja fuerte.
Todas las dependencias cuentan con una gran terraza con vistas al océano o con un balcón con acceso directo a la playa, equipado con mesa y sillas.
Sin embargo, es una lástima que la disposición de los edificios reste intimidad a las terrazas. Basta con asomarse un poco para saludar a los vecinos. El hotel también pone cunas a la disposición de sus huéspedes. Una botella de agua y otra de vino blanco son las encargadas de dar la bienvenida a los clientes.
El restaurante, Le Rivage, es un buen establecimiento que cuenta con una de las mejores relaciones calidad-precio de la isla. Su variada carta ofrece platos especialmente refinados para la cena: trío de crustáceos, magret de pato... Todo ello en una sala luminosa y grande, inspirada en los bistrots franceses, con una gran terraza de parqué semicubierta y con vistas a la playa y al Atlántico. Muy cerca se encuentran un bar y una piscina provista de una agradable terraza en teca, con mesas y banquetas de tela. Se ofrecen sillas altas y un menú para niños. Lástima que el desayuno continental, no demasiado copioso, se sirva en el interior, en una sala un tanto triste.
Casi mecido por el agua, el hotel se encuentra en uno de los extremos de la larga ensenada de Grand-Cul-de-Sac. En esta ancha playa recubierta de fina arena, se han previsto tumbonas, aunque sin colchones. Pese al leve desnivel del agua y a la presencia de algunas algas, el paso regular de los pelícanos, de los alcatraces y de las fragatas es todo un deleite. Puesto que se trata de un lugar en el que sopla el viento en invierno, resulta del gusto de los amantes de la vela, que pueden alquilar el material del club náutico del hotel, el mejor equipado de la isla. Es una pena que, un poco más lejos del hotel, se vislumbren barcas viejas y chatarra en una zona aparentemente abandonada.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación