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Norma internacionalCon sus dos torres panorámicas, sus tres estadios de fútbol, sus once restaurantes y sus incontables ascensores iluminados, el Adakule ofrece una amplia variedad de actividades en un ambiente ligeramente cargante...
Situado junto al mar, a 3 km al norte de Kusadasi (20 minutos a pie), y cerca de los hoteles Zinos y Korumar. Se encuentra situado a 80 km del aeropuerto de Esmirna (se tardan aproximadamente 45 minutos en llegar).
Abierto todo el año. El número de animadores del club infantil varía dependiendo de la demanda. No es necesario ser cliente del hotel para disfrutar de una bonita puesta de sol desde lo alto de sus torres panorámicas.
Construido en 1990 y recientemente renovado, el Adakule está formado por 350 habitaciones repartidas en un edificio de 10 pisos, dominado por dos torres panorámicas de inspiración asiática. Ubicado al fondo de una cala, el establecimiento está situado frente al mar y presenta una fachada maciza y, a la vez, sobria. La decoración interior es, sin embargo, muy diferente. Ligeramente recargada en la que predominan los tonos rosados y el exceso de mármol. En lo alto de las torres, hay un bar y un restaurante que ofrecen unas excelentes vistas sobre el Egeo, Kusadasi y la isla griega de Samos. En cuanto a sus equipamientos, se pueden citar su piscina interior, la pista de tenis, la amplia zona de juegos para los más pequeños y, para los amantes del fútbol, los tres campos disponibles, dos de ellos de hierba natural.
Las habitaciones, amplias y confortables, están decoradas en tonos amarillos, turquesas y rosados. Las tres cuartas partes de ellas disponen de vistas al mar; el resto tienen vistas a Kusadasi. Están equipadas con moqueta, cuarto de baño con bañera y secador de pelo, dos teléfonos, televisión por satélite (con multitud de canales), caja de seguridad (de pago), minibar y sistema de aire acondicionado regulable. El servicio de habitaciones está disponible las 24 horas. No obstante, se echa en falta un balcón y la insonorización es bastante mala (de hecho dan a los pasillos del vestíbulo donde todo resuena).
El hotel cuenta con nada menos que 10 restaurantes (3 de menú a la carta y 7 de estilo bufé y cada uno de ellos con su propio estilo gastronómico) con una capacidad total para 2.000 comensales en todo el hotel. En el restaurante principal, que da a una gran terraza con vistas a la bahía, se sirven las comidas al estilo bufé. Sentado en una de las grandes mesas redondas de color rosa, podrás degustar una amplia variedad de platos de inspiración internacional, así como numerosas especialidades locales.
A la playa privada, situada más abajo del hotel, se accede mediante un ascensor o unas escaleras. La playa, recubierta de arena gruesa, no es demasiado grande para un hotel de este tamaño. Como la configuración natural del terreno es bastante limitada, se ha ampliado con una capa de hormigón, muy práctica pero que no tiene ningún encanto. En cualquier caso, dispone de todos los servicios necesarios: tumbonas, sombrillas, un bar, un restaurante con una carta de pescados y escuela de submarinismo. Otro de los puntos fuertes de su ubicación es que todo el conjunto está bien protegido del viento... y es relativamente tranquilo.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.