
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Descanso
Gastronomía
Encanto
CorazónEsta propiedad de principios del siglo XX se ha convertido en uno de los establecimientos más hermosos de Martinica. Un estilo colonial y criollo refinado que sumerge a los turistas en la historia de las Antillas. Decoración extremadamente cuidada, habitaciones espaciosas, mesa amplia y generosa, equipamiento acorde. El Domaine Saint-Aubin es único en su género en la isla, una auténtica maravilla que no padece por su -relativa- lejanía de la playa.
Al norte de La Trinité y de la península artificial de la Carabela, el Domaine se sitúa frente al océano en medio de los campos de caña. El centro de La Trinité y el de Sainte-Marie están a 3,5 km. Es necesario tener un vehículo para realizar cualquier actividad.
El aeropuerto de Lamentin está a 25 km, es decir, a aproximadamente media hora en coche.
El Domaine Saint-Aubin es uno de los pocos establecimientos de Martinica que recibe un 50% de turistas no francófonos.
Internet Wi-Fi gratis en todas partes.
Seis villas de 4 habitaciones cada una vendrán a añadirse a la oferta de alojamiento del Domaine en julio de 2012.
El Domaine Saint-Aubin abrió sus puertas en noviembre de 2006. Pero la historia se remonta a la llegada de los primeros colonos a Martinica, especialmente la familia Beaupré de Saint Aubien que le dio su nombre al islote que hoy día está frente al hotel, a 1200 m de la costa. La revolución, la parcelación y la reventa de la plantación, la historia de Martinica ha reducido el establecimiento a las 2 hectáreas actuales. Pero alrededor de la casa solariega construida en 1919, sigue habiendo tierras agrícolas que se extienden hasta el mar, situado a 750 metros en línea recta.
Desde la entrada, en la planta baja del caserón, la decoración cuidada, el mobiliario antiguo y los objetos singulares que concuerdan perfectamente con la arquitectura transportan al visitante a otra época. El establecimiento, únicamente constituido por este edificio en el origen, se ha ido ampliando poco a poco hacia atrás, aprovechando la rehabilitación de las antiguas dependencias y la construcción de nuevos edificios. La piscina es el único equipamiento de ocio del hotel en el que vale la pena, ante todo, instalarse y holgazanear.
Se proponen dos categorías de habitación: la A y la B. Independientemente del nivel de confort, encontramos el mismo gusto por los detalles en la decoración. Pero hasta en el interior de estas dos categorías hay que destacar varias variantes.
Cinco de las ocho habitaciones de categoría B, la gama básica, están situadas bajo la azotea del edificio principal. Son todas ligeramente diferentes. Más o menos abuhardilladas, tienen en común un gran cuarto de baño con ducha, mobiliario antiguo y cierto encanto (25 a 35 m2). Lo único que se echa de menos es el balcón. Las tres habitaciones restantes de esta categoría están situadas en la planta baja (32 m2) y cuentan con una terraza.
Las 12 habitaciones de categoría A están repartidas entre la primera planta de la casa señorial (35 a 40 m2) y un conjunto de edificios en la parte trasera (38 m2). Las dimensiones son muy generosas, los muebles de caoba, las camas de tamaño king size y los cuartos de baño de estilo antiguo... Las habitaciones del edificio principal tienen acceso a la gran terraza en peristilo, mientras que las otras disfrutan de una terraza privada. ¡En ambos casos con vistas al mar!
Por último, el Domaine también propone pisos de tres habitaciones de 170 m2 a los cuales hay que añadir 55 m2 de terraza privada. Vistas al mar, un salón/cocina inmenso... hasta cinco camas, ideal para las tribus (servicio de limpieza de pago).
El desayuno y la cena se sirven en el magnífico comedor, en la planta baja del caserón, o en la terraza frente al mar. Desde bien entrada la mañana, el desayuno es abundante y selecto, con pan y bollería, zumos de fruta natural, huevos a la carta... (14 euros).
La propietaria del establecimiento es italiana de origen y regentó un concurrido restaurante italiano en París. La generosidad y la calidad de la cocina son consecuentes, bien acompañada de una excelente selección de vino. Se sirve un menú del día que combina los productos locales frescos con la cocina metropolitana y el toque mediterráneo de la cocinera (40 euros, sin vino).
La playa de la anse Richer está a 750 m en línea recta, es decir, a 5 minutos de coche o a 20 minutos a pie a través de los campos de caña. Una hermosa playa muy tranquila, pero que sufre los cambios de humor del Atlántico. No tiene ningún equipamiento.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación