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GastronomíaEl hotel Mediterranean Beach hace honor a su nombre, abriendo una encantadora ventana al verde de las esencias meridionales y al azul del mar. La decoración es esmerada y el ambiente resulta acogedor en todo momento. Las familias y las parejas se sentirán a gusto también en este gran hotel, con animaciones discretas.
El Mediterranean Beach se encuentra a 7 km del centro de Limassol, en el barrio de Amathus. En esta alargada franja urbanizada que bordea el mar, la animación turística se muestra en todo su esplendor, mientras que los hoteles de lujo se arrebatan entre sí las vistas más privilegiadas al mar. Es de justicia reconocer que las playas aquí son más bonitas que en el propio Limassol. Desde el aeropuerto de Larnaca (a 65 km), se deben prever 40 minutos de trayecto.
La robusta estética de la fachada del Mediterranean Beach, construido en 1991, se ve suavizada por un amplio pórtico neoclásico enmarcado por vegetación y palmeras. Ya dentro, la decoración, actualizada en 1999, da protagonismo a las plantas, los macetones de barro y los sillones de rejilla. Los amplios ventanales del hall dejan entrever una bonita piscina asimétrica similar a un lago, rodeada por rocas y cascadas, y un refinado jardín mediterráneo, con el azul del mar como telón de fondo. A pesar de sus grandes dimensiones (291 habitaciones, con capacidad para 600 personas), el establecimiento ha sabido crear ambientes íntimos.
Las habitaciones, cómodas y enmoquetadas, están decoradas en un estilo veraniego, con alegres tonos ocres y azules, y cómodos sillones club. Disfrutan de vistas al mar y a la piscina, al mar y a los jardines, o al paisaje interior. Cuentan con televisión por satélite con 15 canales, teléfono con línea directa internacional, aire acondicionado regulable, un surtido minibar, un balcón y un cuarto de baño con bañera. El servicio de habitaciones asegura la restauración hasta las 23:00.
Las comidas consisten en bufés de inspiración local e internacional, completados con noches temáticas (cocina italiana, chipriota, francesa o barbacoa). En verano, tienen lugar al aire libre, en la agradable veranda exterior con mesas y sillas de madera que domina la piscina y los jardines. Los desayunos se sirven en una amplia y luminosa sala, decorada con columnas, plantas verdes y grandes cuadros de coloridos alegres. Por último, un restaurante de especialidades chipriotas, con una selección de los típicos bocados conocidos como mezes, permite almorzar o cenar a la carta frente al mar. En ocasiones, también prepara bufés para el almuerzo. Durante el día, la cafetería exterior, inspirada en un estilo griego (sillas de paja con altos respaldos de madera azul) completa la oferta con sus brochetas a la parrilla y sus ensaladas. También hay cuatro bares.
El hotel ha preparado para sus huéspedes tumbonas, sombrillas y toallas en una gran playa de arena a la que se accede atravesando una sucesión de parterres de césped y jardines en ligero desnivel. Se trata de un lugar tranquilo y especialmente bien equipado para la práctica de deportes náuticos. Los amantes del submarinismo cuentan con un club especializado en el recinto del hotel.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación