
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Balneario
Norma internacionalUn hotel sencillo y cerca del centro, ideal para descansar a la orilla del mar entre dos excursiones. Perfecto para una clientela joven, en pareja o entre amigos.
Junto al mar, a 3 km del centro de Limassol y a idéntica distancia de los aeropuertos de Larnaca y Paphos (50 km). El trayecto lleva unos 45 minutos.
El hotel ofrece pocas actividades. No tiene pista de tenis ni minigolf. La alternativa al descanso son los deportes náuticos, que no están incluidos en el precio de la estancia.
Si tienes niños, el Park Beach quizás no sea la mejor opción, ya que no dispone de club infantil.
El Park Beach, un edificio de una planta que hace frente al mar, necesitaría una mano de pintura en su fachada y modernizar los sofás del salón que se encuentra enfrente de la recepción. Los que no se detengan en los detalles, se dirigirán directamente a la piscina, en la que se puede nadar en los momentos de poca afluencia (25 m de largo por entre cinco y ocho de ancho). Más abajo, se extiende una zona de césped más o menos cuidada dependiendo de las áreas, a la que dan las habitaciones con vistas al mar de la planta baja. Caminando escasos metros, se llega a la playa. Sin embargo, no esperes contar con demasiado espacio para abrir tu tumbona bajo una sombrilla aislada. Es aconsejable llevar toalla, ya que el establecimiento no las proporciona.
De las 111 habitaciones, 72 dan al mar, lo que equivale a un 65% de probabilidades de obtener una de ellas. Hay pocas estancias familiares, ya que el hotel no se dirige a este tipo de clientela. La decoración es sobria (paredes claras y un cuadro semiabstracto en la cabecera de la cama), y los equipamientos sencillos: minibar, teléfono, televisión, balcón con una mesa y sillones de plástico, y aire acondicionado. No habría estado de más disponer de mayor espacio (los 16 m² de las habitaciones dobles se recorren sin darse cuenta) y de un kit para prepararse una bebida caliente. El cuarto de baño dispone de secador y bañera.
La mayoría de las comidas consisten en bufés. La sala del restaurante ofrece vistas a la piscina y cuenta con una terraza. Para el almuerzo, las opciones son más limitadas que en la cena, en la que se degustan especialidades chipriotas, italianas, internacionales o barbacoas. También te recomendamos la cafetería-restaurante que comunica con la calle, especialmente por sus deliciosas ensaladas. Para disfrutar de un marco más típicamente vacacional, el restaurante de la playa, con sus mesas diseminadas por una pequeña pineda, es la mejor opción. Sin embargo, sólo abre en verano. Para saborearlo en todo su esplendor, no dejes de probar el filete de perca a la parrilla.
La playa resulta decepcionante, por su arena gris de origen volcánico, algo corriente en Chipre, pero sobre todo por la falta de infraestructuras. Además, dos viejos barcos amarrados no demasiado lejos de la orilla estropean un poco las vistas. Pese a todo, un agua de un bonito color turquesa invita al baño. A cierta distancia de la orilla, varias rocas delimitan un perímetro de seguridad.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación