
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Norma internacionalEste hotel un tanto anticuado de la cadena italiana Boscolo es menos lujoso que algunos de sus homólogos en Italia. Sin embargo, sigue siendo un hotel de la cadena Boscolo con todas las prestaciones a las que sus clientes están acostumbrados. Al igual que la ciudad de Niza, este hotel se dirige más a las parejas que a una clientela familiar.
Cerca de la plaza Alberto I y del mar. Calcula unos veinte minutos para llegar a la estación central y más de media hora para llegar al aeropuerto. El hotel está situado cerca de paradas de autobús y, además, encontramos numerosos taxis en las inmediaciones.
Cerca de otro hotel de la cadena que no dispone de restaurante, el Boscolo Plaza recibe a los clientes de este último en su restaurante.
El hotel se encuentra en un magnífico edificio del siglo XVIII declarado monumento histórico. Un detalle que le otorga cierta clase a la entrada, que recuerda a los palacios de algunas ciudades del arte italianas. Un vestíbulo bastante amplio decorado con espejos y latón da la bienvenida a los viajeros. Daría una impresión de hotel más lujoso si no reinase ese ambiente anticuado. En contraposición al diseño moderno de algunos hoteles, el vestíbulo del Boscolo Plaza prefiere remitirse a una imagen del lujo pasado.
Hay tres categorías de habitaciones: clásica con vistas a la ciudad, clásica con vistas a los jardines o al mar, y ocho suites, en un hotel compuesto por 174 habitaciones en total. Una particularidad del quinto piso y de las habitaciones que dan a la fachada es que éstas son más pequeñas pero cuentan con un balcón con vistas a los jardines de Alberto I. Así que toca elegir entre una bonita luminosidad conseguida a través del balcón o una habitación más grande pero más oscura.
La decoración es idéntica en todas las habitaciones, y está inspirada en un estilo pseudoneoclásico más enfocado al mobiliario antiguo que a una línea minimalista. El conjunto sería más agradable si algunos elementos del mobiliario no estuviesen tan anticuados.
El cuarto de baño confirma el estilo clásico del resto del hotel: baldosas de mármol de color y ducha o bañera. Unos colores tristes para un espacio un poco anticuado; el secador de pelo amarillento definitivamente no es nada elegante.
En el sexto piso está el bar lounge y el restaurante "La Terrasse", sin duda alguna los lugares más agradables del hotel. Los clientes disfrutarán de una vista magnífica de 360 grados sobre el mar y las colinas que dominan la ciudad. Una decoración moderna con mesas de teca, cojines blancos y unas magníficas plantas que añaden un poco de naturaleza al entorno crea un ambiente más de diseño que en el resto del hotel. Se puede degustar una cocina semigastronómica con influencias mediterráneas y provenzales, con un toque italiano que se revela por una clara predilección por el risotto, con frecuencia presente en el menú. También puedes comer un menú exprés de hamburguesas de queso y bocadillos club. El bar de al lado os acoge en medio de sillones y divanes que justifican la denominación de "lounge" del lugar. Un lugar agradable. El restaurante "Les Saveurs" se sitúa a la derecha del vestíbulo. Sobre una especie de piso intermedio, unas ventanas redondas y dos bóvedas armoniosas nos muestran la calle. La decoración es claramente contemporánea y las vistas a los jardines de Alberto I refuerzan ese sentimiento de modernidad. El parqué y las mesas de madera oscuros contrastan con la presentación de las mesas de líneas sencillas y sobrias aunque de diseño moderno. El menú lo firma el mismo chef que el del restaurante "la Terrasse". En temporada alta el servicio está limitado a las cenas, mientras que el restaurante también garantiza las comidas durante el invierno cuando está cerrado el restaurante de la azotea. Este íntimo establecimiento tiene capacidad para cincuenta comensales y propone una cocina fundamentalmente de carne y pescado.
Nos ha gustado la decoración de los dos restaurantes: el primero situado en la azotea para aprovechar el sol de Niza y el segundo con unas tonalidades sencillas y contemporáneas.
No nos ha gustado la sala de desayunos recargada con un viejo mobiliario y, sobre todo, enterrada en un sótano sin ventanas. ¡Los focos y los neones son imperdonables!
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
Estancias Nice (1 fin de semana)