
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Balneario
DescansoEl hotel cuenta con una buena situación, muy cerca del puerto náutico, ideal para los amantes de la vela, la pesca de altura o el submarinismo, tres actividades que se pueden organizar fácilmente con salida desde el propio establecimiento. Los que desean pasar simplemente unas vacaciones en el mar, deben tener en cuenta que la playa se encuentra a cinco minutos en el barco del hotel.
El Captain Oliver's se encuentra en Oyster Pond, en la costa este de San Martín, en la invisible frontera con la zona holandesa. Una curiosidad administrativa: el hotel se encuentra en Francia y el restaurante en tierras holandesas.
El aeropuerto Princess Juliana se encuentra a 35 min en coche; Marigot (la "capital francesa") y Philipsburg (la "capital holandesa") están a 20 min.
El hotel no tiene playa. La más cercana es la de Dawn Beach, en la zona holandesa, a tres minutos en coche o a cinco minutos en el barco previsto por el hotel para cubrir el trayecto. Este lugar, que cuenta con dos bares y un restaurante, resulta agradable, pese a la barrera de edificios que estropea el paisaje. La playa de Baie Orientale, un poco más al norte, en la zona francesa, es más bonita y cuenta con mejor ambiente.
Para llegar a la playa y visitar la isla, es preferible contar con un coche.
Asentado en un gran jardín con un césped por el que se diseminan gráciles palmeras, el Captain Oliver's (cuyo nombre le viene de su propietario corso), está integrado por 15 casas de entre tres y 45 habitaciones, todas ellas de un solo nivel. Su arquitectura típicamente criolla se asoma al océano o a la zona náutica. El restaurante y los dos bares se encuentran más abajo, dominando el mar y sobre pilotes, junto a la piscina, desde la que se puede ver claramente, por uno de sus lados, a los bañistas. Allí se llega atravesando un pequeño zoo tristón, en el que parecen aburrirse, abandonados, un pájaro mina, un guacamayo, un tucán, un caimán y un mono verde.
Las habitaciones ?provistas de altos techos y de un ventanal que da paso a una terraza con mesa, sillas y una hamaca? son amplias y luminosas. Predominio del blanco, en las paredes y en los muebles de mimbre. Los tejidos se inclinan por colores pastel. Los equipamientos son bastante completos: aire acondicionado individual y ventilador, teléfono con línea internacional directa, caja fuerte, frigorífico ?que puede convertirse en minibar si se solicita?, televisión (7 cadenas, con algunas internacionales) y un kit para preparar té o café con hervidor eléctrico. Los baños, de un tamaño aceptable, cuentan con secador, espejo de aumento y productos de bienvenida Roger & Gallet, así como con bañera y un lavabo doble de mármol.
Al cruzar el umbral del restaurante L'Iguana, se llega a la zona holandesa. Este lugar, sustentado por pilotes en las aguas del puerto náutico, es una gran terraza semicubierta. Una vez a la semana, se sirve un bufé a base de mariscos. La cocina es criolla, con platos bastante sencillos (cangrejo relleno, filete de mahi mahi, pollo al colombo ?la tradicional mezcla de especias? o hamburguesas. Los platos cuestan unos 20 euros). En temporada alta, todas las noches actúa una orquesta con un repertorio francés o antillés. El desayuno americano, consistente en un bufé, también se sirve en L'Iguana, entre las 07:00 y las 10:30. El almuerzo cuenta con un horario cómodamente amplio: de 11:30 a 18:00. Otros establecimientos son el bar de L'Iguana, un sushi bar cercano y las dos cafeterías de la zona náutica. Es una lástima que la mirada, que tiende a concentrarse en los pequeños montículos vecinos y el Atlántico, se vea perturbada por una línea de altos apartamentos en régimen de multipropiedad.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.