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Acceso a minusválidos
Restaurante
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Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Cultura
Bien situado
Descanso
Encanto
CorazónConstruido en el edificio de un hotel particular del siglo XVI, el Palacio Galesa es una pequeña joya artística y arquitectónica oculta en el corazón del casco histórico de Palma, la capital mallorquina, y a dos pasos de la catedral. Es un remanso de paz y de serenidad en el que podrás ir y venir, entre el spa y la piscina, la terraza panorámica de la azotea, con vistas a la catedral, y disfrutar del confort de tu habitación. No dispone de restaurante, aunque podrás saborear un delicioso desayuno y una merienda casera en el patio florido o en la cocina Monet. ¡Es una auténtica maravilla!
Ubicado muy cerca de la catedral gótica de Palma, el Palacio Galesa está en una pequeña y tranquila calle del casco histórico de la ciudad, a 8 km del aeropuerto. Tardarás 15 minutos en trasladarte.
El Palacio Galesa es un establecimiento familiar que abre todo el año y cuyo propietario es catalán. El tráfico y los estacionamientos en el casco histórico de Palma están reservados a los residentes, por lo que te resultará difícil llegar hasta el hotel en coche. No habrá problema si tienes reserva. Se encargarán de aparcarte el coche en el recinto del establecimiento y te darán un plano de la ciudad, así como las llaves del portalón de entrada. Está permitido el acceso a mascotas de hasta 3 kg. Si deseas navegar por Internet, podrás hacerlo gratuitamente desde el ordenador disponible en la biblioteca, junto a una agradable chimenea. El hotel también te dejará una bicicleta para pasear junto al mar.
Palma, en realidad, no cuenta con una playa propiamente dicha, sino con varias zonas de arena cercanas al puerto. Obviamente, cuando hace buen tiempo, están repletas de gente. Para disfrutar de las espléndidas playas de la isla te recomendamos salir de la capital en transporte público o con un coche de alquiler.
Este particular hotel de alta categoría, oculto tras unas pesadas puertas de madera, se construyó en 1571. En 1995 se convirtió en hotel y la última renovación data de 2009. Cuando entras en él, accederás a la recepción, a la derecha del patio interior decorado con obras de arte. El magnífico edificio de tres plantas, con dos ascensores, acoge las 12 habitaciones, un comedor para el desayuno, una sala de estar, una cocina (amarilla con bonitas vidrieras, idéntica a la de Monet en Giverny), un patio repleto de flores y una biblioteca. El ambiente es muy acogedor.
En la azotea hay una terraza acondicionada como solárium que es muy bonita gracias a sus baldosas rojas. Ofrece unas magníficas vistas a la ciudad de Palma y a su majestuosa catedral. Puedes disponer de bebidas frescas en autoservicio (agua, refrescos, rodajas de limón, cubitos de hielo), tumbonas a la sombra equipadas con colchoneta, sombrillas de lona blanca e incluso carpas de estilo bereber con aire acondicionado: ¡un auténtico lujo! Cuando más aprieta el calor, resulta agradable darse un baño en la piscina mientras contemplas la catedral. El sótano abovedado, con piedras vista, dispone de una pequeña piscina rectangular (2x5 m) iluminada con colores cambiantes, una sauna, un hammam, dos duchas de hidromasaje y una sala de tratamientos y otra de masajes (donde utilizan los productos cosméticos de la marca catalana Alquimia), así como una pequeña sala de fitness, todo ello en un ambiente tranquilo y relajante. Como anécdota, cabe mencionar que esta sala se trata de lo que antaño fue la bodega del edificio. Podrás acceder las 24 horas y encontrarás toallas, agua fresca e incluso trajes de baño.
Cada habitación es única y lleva el nombre de un célebre compositor (Mozart, Vivaldi, Chopin, etc.) Las 12 habitaciones están decoradas al típico estilo mallorquín de los siglos XVII y XVIII, adornadas con toques más modernos. En ellas se respira elegancia y sofisticación. Los equipamientos son muy completos: una gran TV vía satélite de pantalla plana, climatización individual, caja fuerte gratuita con código digital, minibar bien surtido, servicio para té y café, teléfono de marcación directa y acceso wifi a Internet de pago. En cambio, no tienen balcón ni vistas al mar. El servicio de habitaciones funciona las 24 horas.
Las habitaciones, equipadas con suelos alfombrados, vigas de madera en el techo y decoradas con cuadros abstractos, disponen de un elegante mobiliario de madera (cómoda, escritorio, etc.) con mesa redonda, dos sillones, un estante para la maleta y una cómoda cama en la que dormirás como un bebé. Si te gustan los dispositivos tipo James Bond, te encantará el control esférico negro que regula la iluminación. El cuarto de baño, espacioso y bien decorado, dispone de bañera de hidromasaje con ducha flexible, una bonita concha marina, sales de baño, pañuelos, lavabo doble, albornoces y zapatillas, además de secador de pelo, elaborados productos de aseo, bastoncillos de algodón, un bonito espejo enmarcado, wc, bidé, espejo de aumento iluminado, peine, lima de uñas, crema de manos y uñas, colonia, secador de toallas e incluso un kit para el afeitado: en resumen, podrás dejarte en casa el neceser.
El comedor tiene capacidad para 25 comensales para el desayuno, que se sirve de 08:30 a 11:00 h en forma de bufé, elegante y en un ambiente acogedor. Podrás cortarte tú mismo el jamón y podrás servirte cruasanes, zumo de naranja natural e incluso caviar. También puedes pedir platos a la carta. Para la comida y la cena, te llevarán la comida al lugar que elijas, en la terraza, en la cocina Monet, en la habitación o en el pequeño jardín florido. El bar permanece abierto las 24 horas y tú mismo podrás servirte los cócteles. En definitiva, te sentirás como en casa. Cada noche, entre las 19:30 y las 21:30 h, proponen una cata de vinos gratuita. Lo mejor sigue siendo la merienda, que se sirve de 16:00 a 18:00 h: podrás degustar postres típicos de Mallorca acompañados de té o café, en la cocina Monet (réplica de la de Cheverny) o en el pequeño jardín florido, rodeado de vegetación y acompañado por el ronroneo del agua de la fuente y el canto de los pájaros. Un auténtico paraíso.
Palma, en realidad, no cuenta con una playa propiamente dicha, sino con varias zonas de arena cercanas al puerto. Obviamente, estos arenales están repletos de gente cuando hace buen tiempo. Para disfrutar de las espléndidas playas de la isla te recomendamos salir de la capital en transporte público o con un coche de alquiler.
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Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación