
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animalesEste hotel sin mucha clase se encuentra en uno de los barrios más animados de la capital francesa en el que rebosan los lugares para salir de marcha. Las habitaciones tienen un buen tamaño y disponen de lo estrictamente necesario en materia de confort, sin más. El propietario es agradable y siempre está disponible.
A pocos minutos a pie del hotel se encuentra la plaza de la Bastilla. El hotel Trois Portes tiene sus puertas bien abiertas al París animado, incluso al París más de moda, que se alza a sus pies. No hay que ir muy lejos para encontrar algún sitio donde divertirse ya que en los alrededores hay cantidad de restaurantes, cafés más o menos modernos, bares populares o más de moda. El teatro Comédie Bastille y, por supuesto, la Ópera de la Bastilla son dos lugares que proponen espectáculos originales. Asimismo, los cinéfilos encontrarán varios cines alrededor de la plaza de la Bastilla. Desde aquí encontrarás numerosas líneas de metro para ir a visitar los monumentos y museos parisinos así como los principales centros de interés de la capital. La place des Vosges se encuentra tan cerca que se puede ir a pie para empezar a explorar un poco la ciudad y seguir, por qué no, hasta el Marais...
El hotel está situado en una esquina. Su fachada no está muy cuidada y el interior no está decorado a la última moda. La recepción mezcla colores violetas chillones y embaldosado marrón. En definitiva, este hotelito de barrio con alojamiento para 50 camas no es el templo del buen gusto ni de los colores luminosos y variados, pero ofrece un buen confort. El propietario es hablador, amable y atento. Una particularidad del hotel es que está pegado a un bar "en desuso" que sirve de sala de desayunos solamente para los clientes del hotel. ¡Qué impresión de buena mañana el disponer de un gran café-restaurante con su barra de bar para sí solo! Las mesas están instaladas cerca de las ventanas y tienen vistas a la calle. Es un cambio respecto a todos aquellos hoteles en los que se sirve el desayuno en el subsuelo con luces tenues. El hotel no cuenta con ascensor así que habrá que subir las escaleras con la maleta.
Algunas habitaciones son inmensas. A primera vista pueden parecer de una simplicidad algo deprimente aunque después de una primera exploración se verá que disponen de todo lo necesario: minibar abastecido, caja fuerte, televisión por satélite y pantalla plana e incluso, ¡camas! Hablando en serio, si bien no disponen de un encanto excepcional, están bastante bien acondicionadas con un suelo limpio que imita el parquet, mejor que una moqueta vieja, y mobiliario con grandes armarios de madera muy espaciosos. Todo lo estrictamente necesario está presente. Los cuartos de baño son bastante grandes y contienen un clásico embaldosado blanco; algunos tienen bañera y todos cuentan con secador de pelo. El hotel no dispone de Internet ni de servicios particulares, aunque la verdadera animación se encuentra cerca de la plaza de la Bastilla.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación