
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
FamiliaUn hotel de lo más clásico, no especialmente bonito aunque tampoco feo, perfectamente en la media, con una historia particular que agradará a los apasionados. Abierto en los años '20 como hotel, este establecimiento ha vivido las grandes guerras europeas del siglo XX. Los militares de la US Air Force lo ocuparon durante un corto período al final de la Segunda Guerra Mundial, a la espera de ser enviados a nuevas bases. Todavía hoy, el hotel acoge a los veteranos, sus hijos y sus nietos que vienen para recordar a sus antepasados.
En una calle que sale de la rue de Rennes, cerca de la estación de Montparnasse. Muy céntrico, en el corazón del barrio de tiendas y a 15 minutos caminando de Saint-Germain-des-Prés, el hotel está bien situado para desplazarse por la orilla izquierda. A tres minutos a pie de la estación "Montparnasse Bienvenue", disponemos de las líneas 4 (en dirección a Notre-Dame, Châtelet-Les Halles), 12 (Museo de Orsay, Asamblea Nacional), 13 (Inválidos, Montmartre) y 6 (Gare de Lyon y Bercy, si llegamos en tren). Cerca de la estación de Montparnasse, podemos coger los autobuses Air France en dirección a los aeropuertos de Orly y de Roissy Charles de Gaulle.
El Littré pertenece a la misma familia que el Victoria Palace, su vecino. Tras haberlos regentado juntos, los dos hijos de la familia se ocupan ahora independientemente de ambos establecimientos.
El hotel, construido en 1924, pertenece a la misma familia desde los años '30. Diseñado como un hotel, el edificio presenta las ventajas de un espacio bien organizado. Nos recibe de inmediato una gran recepción, de estilo clásico, con lámparas de imitación de estilo austriaco. Este espacio, que da a la callejuela, carece de luz para ser realmente agradable, pero este estilo gustará sin lugar a dudas a los amantes de lo clásico.
A los lados de la recepción, entramos en el universo del bar. Enseguida nos embarga una época lejana, en un lugar que parece dudar entre una atmósfera de pub inglés rural y de bar-fumadero de principios de siglo. Curiosamente, esta mezcla de kitch y de originalidad termina por resultar agradable. Pero no te fijes en el estado del mobiliario, bastante viejo, como en el resto del hotel.
En resumidas cuentas, viendo su ubicación, la situación general y sobre todo su capacidad de acogida, el hotel se adapta básicamente a las familias. Atrae a clientes habituales, felices de reencontrarse con el personal, algunos trabajan aquí desde hace más de treinta años.
Noventa habitaciones se reparten en este gran edificio en forma de "U", que data de principios del siglo XX. Diseñado como un hotel desde sus orígenes, sus habitaciones tienen una cualidad poco habitual y fundamental, sobre todo en la ciudad: precisamente el espacio. Divididas en cinco categorías, de la clásica a la suite, siempre miden un mínimo de 20 m2.
Aunque la decoración no es su fuerte, aunque no deja de ser adecuada en tonos clásicos, algunas habitaciones esconden sorpresas. De hecho, los dieciséis alojamientos de la categoría superior disponen de una gran terraza privada, acondicionada en verano, con vistas a los tejados y a la Torre Eifel (6) así como al Sagrado Corazón (sólo 2). Se sitúan todos en la octava planta y sólo los clientes con tarjeta "privilège" pueden acceder a ellos. Es una lástima que los pasillos de acceso sean tenues y algunas zonas estén poco cuidadas, con pintura desconchada... La estatus de "privilège" pierde un poco su sentido.
Para las familias, algunas habitaciones están comunicadas (como la 611 y la 312), disponiendo también de una especie de galería cerrada entre ambas salas. La decoración es clásica y el embaldosado verde y blanco de los cuartos de baño parece imitar el color del moho. ¿De quién ha sido esta genial idea?
La junior suite tampoco es demasiado "privilège". Hay espacio, es verdad, pero es excesivo. Podríamos decir que falta material para amueblar las dos habitaciones. El cuarto de baño es inmenso, de color beige-amarillo (definitivamente, la elección de los colores no se ha encargado a un acuarelista), el espejo está resquebrajado y falta luz natural: ¿quién ha dicho glamur?
El hotel únicamente sirve desayunos. Para ello, hay que bajar la gran escalera de la recepción hasta una gran sala muy pomposa. El efecto es demasiado pomposo para la sala, con sus altos techos, su cristalera y su moqueta... En desayuno se sirve en forma de bufé, con especialidades dulces y saladas.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
| lun. | mar. | mié. | jue. | vie. | sáb. | dom. |
| 29218€ | 30218€ | 1218€ | 2218€ | 3218€ | 4218€ | 5218€ |
| 6218€ | 7218€ | 8218€ | 9218€ | 10218€ | 11218€ | 12218€ |
| 13218€ | 14218€ | 15218€ | 16218€ | 17218€ | 18218€ | 19218€ |
| 20218€ | 21218€ | 22218€ | 23218€ | 24218€ | 25218€ | 26218€ |
| 27218€ | 28218€ | 29218€ | 30218€ | 31218€ | 1218€ | 2218€ |
| 3218€ | 4218€ | 5218€ | 6218€ | 7218€ | 8218€ | 9218€ |