
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Cultura
Familia
Bien situado
Gastronomía
Encanto
CorazónEn lo que a prestigio se refiere, dormir en el castillo Frontenac de Quebec equivaldría a dormir en la Torre Eiffel en París. Estos dos monumentos estrella, representativos de ambas ciudades, son de la misma generación: 1889 y 1893. Lujo, elegancia y encanto, el hotel más fotografiado del mundo posee todo lo necesario para maravillar a la mayoría de los mortales con sus aires de «gran dama» que domina el San Lorenzo. Un hotel museo por el que uno no se cansa de pasear. Y como sucede en cualquier castillo, tiene su propio fantasma... y como en ningún otro castillo conocido, hay un perro como mascota.
Situado en pleno corazón del Viejo Quebec, en el Cap Diamant, el hotel domina el río San Lorenzo.
Para visitar Quebec, no es necesario llevar un vehículo, más aún sabiendo los precios del aparcamiento: 31 dólares con aparcacoches, 26 sin él.
Se ha creado un hotel en el propio hotel para aquellos que prefieran los edificios más pequeños: El Fairmont Or.
Los amantes de la Red pueden inscribirse gratuitamente, antes de viajar, en el sitio Internet de Fairmont como miembros del Président Fairmont en el programa de fidelidad, de este modo disfrutarán de Internet gratuito durante toda la estancia.
Recientemente renovadas, las habitaciones del hotel están equipadas con los más modernos servicios.
5 días por semana, encontrarás en la recepción a un perro llamado Santol. Los clientes podrán sacarlo a pasear por las calles de Quebec y convertirse así en auténticas estrellas. De hecho, todo el mundo en la ciudad conoce al perro.
En el seno del hotel se celebran anualmente entre 60 y 80 enlaces matrimoniales.
Los sábados se organiza una visita al castillo para los niños. La visita finaliza con una merienda con Madame Rose? Una experiencia memorable para los niños, que se maravillarán con este imponente castillo.
Antes que nada, debes sabes que el Castillo Frontenac siempre ha sido un hotel. En él no ha vivido nunca ningún rey ni reina. Abierto desde 1893, fue reconstruido parcialmente tras un incendio ocurrido en 1926 y todas las habitaciones han sido renovadas en 2007. Se trata de un hotel museo del que uno no se cansa. Los objetos de época, los excelentes cuadros, los toques dorados en las paredes y en el techo, las molduras, etc. Vagar por los pasillos de sus 18 plantas es un verdadero placer.
Además de las habitaciones y los restaurantes, y su galería comercial del sótano y de la planta baja, con numerosas boutiques de lujo, en la 6ª planta encontrarás una piscina con zona para niños, dando todo ello a una terraza ideal para broncearse en pleno verano. Junto a ella, se encuentra un gimnasio no muy grande aunque equipado con la última tecnología (con pantalla plana individual) que permitirá a los más deportistas seguir su entrenamiento.
Dispone de 618 habitaciones repartidas entre 18 pisos Hay que recordar que se trata de un castillo, por lo que ninguna habitación es del mismo tamaño que otra. Obviamente, en cuanto a decoración, encontrarás los mismos tonos (azul y amarillo o dorado y malva) así como en cuanto al equipamiento (pantalla plana de 80 cm, despertador, cafetera, caja de seguridad, plancha y tabla de planchar). Empezaremos eligiendo o descubriendo las camas: una cama de matrimonio, una de tamaño king size o dos camas dobles. El tamaño es agradable y, a veces, dispone de una pequeña sala equipada con un sofá donde descansar tras un largo día de paseo antes de irse a dormir. El cuarto de baño es estrecho, una verdadera lástima. De todos modos, en él encontrarás una bañera, un gran espejo, secador de pelo, productos de tocador y batas para disfrutar con todo lujo, como si te encontrases en tu propia casa. En cuanto a las vistas, algunas habitaciones dan al río, otras a la ciudad o incluso a los jardines interiores (la vista menos agradable).
Hay un soberbio restaurante romántico, el Champlain, que ofrece unas espléndidas vistas al San Lorenzo (hay pocos asientos delante de la ventana, por lo que te recomendamos que reserves con antelación o que acudas a primera hora) y que sirve una cocina francesa y continental preparada por el chef Jean Soulard. Hay otro restaurante en el que se sirven las tres comidas en forma de buffet. La cocina es muy buena.
Asimismo, encontrarás un bar, el Saint Laurent, muy agradable y que es recomendable visitar aunque no seas cliente del hotel, ya que ofrece unas excelentes vistas al San Lorenzo en un entorno agradable formado por una barra de madera en forma de círculo en el centro del bar. Allí podrás degustar deliciosas sopas, bocadillos y tapas mientras disfrutas de un cóctel, una cerveza o una copa de vino. Dispone de dos grandes chimeneas que le aportan un ambiente acogedor. Justo al lado, hay otra sala en la que se organizan conciertos de piano. Reserva un asiento junto al ventanal, las vistas sobre el San Lorenzo son increíbles.El domingo, se organiza en el restaurante un gran brunch local tradicional. El ambiente familiar y acogedor está garantizado.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
| lun. | mar. | mié. | jue. | vie. | sáb. | dom. |
| 29285€ | 30285€ | 1285€ | 2285€ | 3285€ | 4285€ | 5285€ |
| 6285€ | 7285€ | 8285€ | 9285€ | 10285€ | 11285€ | 12285€ |
| 13285€ | 14285€ | 15285€ | 16285€ | 17285€ | 18285€ | 19285€ |
| 20285€ | 21285€ | 22285€ | 23285€ | 24285€ | 25285€ | 26285€ |
| 27285€ | 28285€ | 29285€ | 30285€ | 31285€ | 1285€ | 2285€ |
| 3285€ | 4285€ | 5285€ | 6285€ | 7285€ | 8285€ | 9285€ |