
Autobús
Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
Internet
Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Cultura
Familia
Bien situadoSituado en el centro histórico de Roma, el Grand Hotel de la Minerve es un auténtico monumento. Edificio catalogado como monumento, hotel desde el siglo XVIII, dispone de 4 suites de decoración antigua y única, un edificio coronado por una terraza con vistas a la Roma del Panteón y de la Piazza Navona: uno de los barrios menos invadidos por el tráfico automovilístico, iluminado al caer la noche por los monumentos catalogados. Si el hotel, dispendioso por ser de gama alta, resulta demasiado caro para ti, ve simplemente a cenar o a tomar algo. Pero sólo de abril a octubre, cuando la terraza panorámica está abierta.
En la Piazza della Minerva, en el centro histórico de Roma, a 5 minutos a pie de la Piazza Navona. El hotel carece de parada de metro en las inmediaciones. En Termini (estación de tren y de metro), toma el bus 40, 64 ó 70. Parada: Largo Argentina. El hotel está a 150 m.
El aeropuerto de Fiumicino se encuentra a 26 km y el de Ciampino a 15 km. Tardarás 45 minutos en llegar a Fiumicino y 30 minutos en llegar a Ciampino.
Es probable que ya hayas visto el Gran Hotel de la Minerve en el cine. De hecho, en éste se celebran de vez en cuando torneos, por su arquitectura catalogada: el edificio data del siglo XVII (por aquel entonces era la vivienda de una importante familia romana de origen portugués). Se convirtió en hotel en el siglo XVIII.
Consejo de alojamiento
Para disfrutar de las vistas, pide una habitación de categoría «deluxe». Para alojarte a la antigua, en un entorno catalogado, pide una de las 4 suites: la más bonita es la suite Stendhal, con su techo de frescos (resalta la influencia portuguesa en la decoración). Las 3 otras suites están coronadas por un techo con artesones. Detalles de la época y únicos en Roma.
El Grand Hotel de la Minerve es el primer edificio que vemos nada más llegar a la Piazza de la Minerva. La plaza es pequeña, sin comercios, bares ni restaurantes (por lo tanto, tranquila). También repararemos el obelisco encaramado en un elefante, en el centro de la plaza. El obelisco es egipcio (lo trajo de Egipto el emperador Diocleciano en el siglo IV); en cuanto al elefante que lo sostiene, fue esculpido por Le Bernin (creador de la fuente del Tritón, Piazza Barberini). El papa Alejandro VII encargó la obra, con la intención de representar la alegoría de una «cabeza bien amueblada», o de una ciencia con conciencia, para parodiar la reflexión del rey Salomón en El Eclesiastés. Entremos en el hotel y quedémonos en los salones al fondo del pasillo. Acondicionamiento elegante con mobiliario y decoración de inspiración neorrenacentista. La recepción se encuentra en una sala separada de los salones. Otro aspecto del hotel (digno de apreciar de abril a octubre): la terraza panorámica, que se convierte en bar y restaurante al aire libre. Como el hotel se encuentra en el centro histórico de Roma, la terraza da al Panteón (situado justo al lado), la Piazza Navona, así como el palacio del Quirinal y la cúpula del Vaticano. Unas vistas soberbias, sobre todo al caer la noche, cuando los monumentos se iluminan. Uno de los lugares románticos de Roma para tomar una copa o cenar.
El hotel dispone de 134 habitaciones, repartidas en las categorías «superior», «deluxe» y «suite». Para información de las familias: el hotel no cobrará por la estancia de un niño (menor de 12 años) instalado en la habitación de sus padres. En cambio, son pocas las habitaciones «superiores» en las que quepa una cama supletoria. Por lo que tendrás que reservar una «deluxe» (o una suite, si tienes gustos y monedero de señor). Recuerda que si aunque el niño no pague la habitación, deberá pagar el desayuno (31 euros). Las parejas (que puedan permitírselo) reservarán una de las 4 suites de decoración clasificada: es de 4 a 5 veces más cara que una habitación de primera categoría, pero la estancia (sobre todo en la suite Stendhal, techo con frescos) es única. ¿No te apetece gastar tanto? Elige entonces la categoría «deluxe», por las vistas (a la plaza) y la superficie (unos 35 m²). Quédate con la categoría «superior» si lo más importante para ti es el confort (está asegurado), sin medir los metros cuadrados (de 20 a 25), ni mirar por la ventana (vistas al patio interior o a una callejuela). El mobiliario es de estilo contemporáneo, los colores tiran al verde o al beige (un poco soso, se apreciaría algo de rojo para alegrar el conjunto), pero los equipamientos son los de un gran hotel. Televisión de pantalla plana, teléfono, climatización, minibar. Cuarto de baño con bañera (sin ducha extraíble, algo molesto para lavarse el pelo), secador de pelo, albornoces, productos de tocador (60 ml) con el nombre del hotel.
Sorprendente pero cierto, el restaurante es extraordinario de abril a octubre y normal (en comparación) el resto del año. De hecho, en verano se come (excepto el desayuno y es una verdadera lástima) en la terraza de la última planta, instalada al fresco, con vistas al Panteón, al Quirinal o al Vaticano (según el lado de la terraza). Lo que equivale a toda Roma, y la Roma tranquila, sin el ruido de las grandes avenidas más abajo, ya que el hotel se encuentra en el centro histórico. Ante este panorama, el contenido del plato pasa a ser secundario. Sin embargo, se come bien (y más bien caro, el plato de pasta cuesta unos 20 euros): chuleta de ternera con torreznos, vieiras con salsa a la naranja, tortellini rellenos de pecorino... Pero también se puede probar el restaurante en invierno: las comidas se sirven en la sala del subsuelo (sin vistas al exterior), decorada al estilo veneciano (araña de cristal de Murano, paneles de mármol claro en la pared). También se dispone en esta sala el buffet del desayuno (de estilo americano, con platos calientes y fríos). Si prefieres el confort de tu habitación, pedirás que te sirvan el desayuno, sin suplemento, aunque éste será menos variado que el buffet (bollería, panecillos, zumo de fruta y bebida caliente). La terraza panorámica del bar permite tomar algo en temporada. También está el bar del vestíbulo, interior, situado en un espacio contiguo al salón del vestíbulo.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación
Estancias Roma (1 fin de semana)