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Aparcamiento
Acceso a minusválidos
Restaurante
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Climatización
Espacio Bienestar
Piscina
Gimnasio
Se aceptan animales
Balneario
Descanso
EncantoLe Domaine de Lonvilliers se esconde en el hueco de la agradable Anse Marcel, al norte de San Martín en la parte francesa. Te sentirás como en una burbuja, aislado del resto del mundo pero no por ello abandonado. Una dirección con encanto en un marco exuberante.
Le Domaine de Lonvilliers se encuentra ubicado en Anse Marcel, una de las bahías más hermosas de la isla, rodeada de escarpadas colinas. Rodeado de una playa de arenas blancas y de una exuberante vegetación, el complejo está en la punta norte de la isla, en la parte francesa, aunque en el lado opuesto del aeropuerto internacional Princess Juliana, situado a 19 km, en la parte neerlandesa. Se tardan 45 minutos en coche, o solo 25 minutos si tienes la suerte de ir en barco. Marigot, la capital y paraíso de las compras libres de impuestos, se encuentra a 11 km; Grand Anse, la capital gastronómica, está a solo 5 km; y Philipsburg, capital de la zona neerlandesa, está a 13 km. La famosa Orient Beach se encuentra a 10 minutos del hotel.
El cercano y lujoso puerto deportivo del Radisson tiene amarre para 150 embarcaciones de hasta 27 m de largo. La cercanía del puerto deportivo evita largas horas de autobús. Basta con salir de la habitación, recorrer unos pocos metros y coger el barco para ir a Saint-Barthélémy, Anguilla o incluso a la isla Tintamarre. Al volver de la excursión, podrás llegar en un abrir y cerrar de ojos a tu habitación o a la piscina. Para los que nunca viajan sin su ordenador portátil, recuerda que hay conexión Wifi gratuita en la habitación y en el vestíbulo. El aeropuerto y el resto de la isla están un poco alejados, aunque en el hotel encontrarás de todo. El entorno forma parte de la reserva natural de San Martín. Para los incondicionales del golf, habrá que coger el barco (35 minutos de travesía) hasta la vecina isla de Anguilla, que cuenta con el nuevo campo de golf de Temenos, diseñado por Greg Norman. Justo antes de entrar en el hotel, encontrarás los restaurantes y comercios que venden productos libres de impuestos. Le Domaine de Lonvilliers cierra del 1 de septiembre al 31 de octubre.
Le Domaine de Lonvilliers, antiguamente Méridien, comparte con su vecino Le Radisson la agradable Anse Marcel, 500 m de arena fina encajados entre dos cerros, así como un amplio parque de 60 hectáreas muy bien acondicionado (alameda de palmeras, árbol del viajero, emparrados de buganvillas, quiosco de música). Construido en 1986, se renueva todos los años con motivo de su cierre anual de diciembre a mayo. Los cinco edificios de tres plantas que lo componen, de estilo criollo delicado, blancos y pastel con visillos, se ordenan en forma de U a unos pasos de la playa. Alberga 145 habitaciones. La decoración está cuidada en todo el hotel. Protegida por un tabique (la ley francesa es muy estricta en este tema), la piscina tiene dos jacuzzis, una zona infantil, y dispone de una zona agradable para tomar el sol compuesta por tumbonas y sombrillas sin olvidar las duchas. Las toallas se facilitan in situ de forma gratuita.
Las habitaciones, espaciosas (34 m²), están todas decoradas de manera diferente pero en el color local: embaldosado y paredes blancas, bonitos cuadros, pequeño escritorio de madera pintada, colcha en tonos pastel. La originalidad es la gran bañera redonda instalada en una esquina frente a una gran ventana y oculta tras cortinas coloridas. El cuarto de baño tiene dos lavabos, productos de aseo Bulgari, albornoces, zapatillas, secador, un espejo con efecto de ampliación, ducha separada con empuñadura flexible y WC. También dispondrás de televisión vía satélite de pantalla plana (30 canales), climatización individual, una caja fuerte espaciosa y gratuita, nevera minibar, teléfono directo, conexión wifi gratuita, plancha y tabla de planchar. La terraza acondicionada con una mesa redonda y un sillón da principalmente al mar pero también al jardín.
La Véranda es un restaurante a la carta con una excelente cocina gastronómica francesa. El desayuno se sirve de 7:00 a 10:00 h, la comida de 12:00 a 15:30 h y la cena de 19:30 a 22:00 h. Las vistas al mar del Caribe son una maravilla. Puedes degustar un cóctel en el bar de la piscina o en el de la playa, que también sirve tentempiés durante el día. El viernes por la noche se organiza una velada latina.
La playa es especialmente agradable, con una longitud de 500 m y rodeada de colinas. Debido a su aislada situación en el norte de la isla, se trata de una playa casi privada. La arena es blanca y muy fina, el agua es cristalina, está rodeada de cocoteros y los bañistas disponen de tumbonas con colchoneta. Hay un club náutico que alquila principalmente motos acuáticas y banana acuática. No practicarás surf ni windsurf en la ensenada ya que el viento sopla aquí en todos los sentidos. A lo lejos, podrás observar la isla de Anguilla. La zona de baño está delimitada por boyas. Los amantes de los deportes pueden practicar voley-playa.
Estimación del interés del hotel, teniendo en cuenta aspectos como la nota de confort, la ubicación, el precio y la categoría.
Estimación del hotel en función de los servicios y beneficios ofrecidos.
Estimación de la calidad del hotel en función de su ubicación