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    CAUSAS DE LOS RETRASOS AÉREOS

    Consejos para viajar

    La proporción de retrasos en los vuelos es considerable pero varía en función de los aeropuertos y de las épocas del año. El tiempo de espera aumenta en las fechas de las vacaciones más importantes (verano y navidades). Tráfico aéreo saturado, facturación, control de seguridad y aduana son aspectos que influyen en la puntualidad de los vuelos. Todas estas razones hacen que los aeropuertos más importantes en cuanto al tráfico, sean también los que sufren los retrasos más considerables. Pero otros aeropuertos con menos tráfico de pasajeros soportan retrasos muy parecidos. La causa es la acumulación de tráfico aéreo. A continuación veremos algunas explicaciones que nos podrán aclarar más. De mayor a menor, veremos las causas de los retrasos clasificadas por los organismos oficiales de Aviación Civil.

    La acumulación de tráfico aéreo es la primera causa

    Por lo general, los aviones vuelven al punto de partida después de llegar al de destino. Esto ocurre tanto con los vuelos de corta como de larga duración. Entre el aterrizaje y el despegue se produce un tiempo de escala que determina la compañía. Durante el mismo desembarcan los pasajeros, se pone a punto el avión (limpieza de la cabina y comprobaciones técnicas) y embarcan los pasajeros del siguiente vuelo. Si un avión llega al aeropuerto con retraso (por alguna de las razones que se enumeran a continuación), el tiempo de escala, calculado con poco margen por motivos económicos, impide que el aparato vuelva a salir a la hora prevista. El retraso inicial persiste, incluso aumenta, cuando se producen otros factores que influyen en el desarrollo de estas rotaciones. Sólo la compañía aérea puede actuar en los retrasos achacables a la acumulación de tráfico (que representan el 29% de las causas de retrasos). Para ello debe aumentar el tiempo de escala o utilizar un aparato distinto al que estaba previsto. Esto es posible en el caso de las grandes compañías, pero no tanto para las que disponen de una pequeña flota aérea.

    La segunda causa es la verificación de los aparatos

    Este aspecto, que provoca el 26% de los retrasos, engloba todas las intervenciones mecánicas que se realizan en el avión durante la escala. Puede tratarse de comprobaciones obligatorias, incluida la reparación, llegado el caso, de los componentes relativos a la seguridad en vuelo (motor, carlinga, presurización de la cabina), o de las que la compañía decide llevar a cabo para favorecer el confort de los pasajeros a bordo (pantallas de vídeo, almohadas, mantas...). En cualquier caso, la compañía es la que debe evaluar el tiempo mínimo del procedimiento rutinario del avión y poner en práctica soluciones de sustitución en caso de que haya un error técnico que impida que el avión salga a la hora prevista. A este respecto, es importante citar el reglamento europeo del 17 de febrero de 2005 sobre derechos de los viajeros.

    Sólo a partir de un retraso de al menos 5 horas anunciado por la compañía permite al pasajero renunciar al viaje teniendo derecho a ser reembolsado por los trayectos no utilizados. En caso de un vuelo con tránsito, si el retraso de 5 horas o más perjudica a un trayecto posterior, el pasajero puede asimismo solicitar a la compañía que se le conduzca al punto de partida. Los otros retrasos (entre 2 y 4 horas según el trayecto) dan derecho a ser compensado con bebidas, sándwiches y una noche de hotel si el vuelo se pospone al día siguiente en caso de que cierre el aeropuerto.

    La gestión aeroportuaria (medidas de seguridad) son la tercera causa

    No hay que confundir la seguridad referente a la comprobación del correcto funcionamiento de los aviones con la seguridad que se basa en reducir los riesgos de atentados en el aeropuerto y a bordo. Los retrasos provocados por la gestión del aeropuerto representan el 14%. Se deben principalmente al endurecimiento de los controles antiterroristas. El registro de los pasajeros en la aduana y la comprobación de los bolsos de mano llevan más tiempo dado que se interroga a todos los pasajeros y se registra manualmente su equipaje. Los retrasos a menudo ocurren en época de temporada alta. Con respecto a los artículos prohibidos a bordo, la Comisión Europea publicó un reglamento el 17 de octubre de 2006 que entró en vigor el 6 de noviembre.

    La navegación aérea y los pasajeros son, por igual, la cuarta causa

    Cada una de ellas supone un 13% de los motivos de retrasos. Con respecto a los pasajeros, puede tratarse tanto de uno que trajina por las tiendas duty free en el momento del embarque, como de uno descuidado que, al olvidar una de sus maletas, provoca un revuelo en el aeropuerto o, lo que es más frecuente, los pasajeros que llegan tarde a causa de los transportes públicos justo antes del cierre de la facturación. La gestión de estos imprevistos lleva un tiempo que repercute sobre la hora de salida del avión. En cuanto a la navegación aérea, no influye tanto en la duración de los vuelos como en la gestión de despegues y aterrizajes, llevada a cabo por los controladores aéreos según un orden de prioridad ajeno a la compañía.

    La meteorología, una causa controlada

    La meteorología ocupa el sexto lugar según los organismos de aviación civil, pero no produce los contratiempos que cabría esperar. Entre ciclones, tormentas, hielo y tempestades de nieve, la agitada atmósfera del planeta pone duras pruebas al control aéreo. Sin embargo, sólo el 5% de los vuelos sufren retraso por las condiciones climáticas. Las previsiones meteorológicas permiten anular las salidas (más que retrasarlas) en caso de que la perturbación sea importante. Por su parte, los aeropuertos situados en regiones frías están equipados para poder hacer frente al hielo y a las tormentas de nieve.

    En caso de que la compañía anule un vuelo, el reglamento europeo estipula que las condiciones meteorológicas constituyen una circunstancia extraordinaria (al igual que un atentado, el desencadenamiento de un conflicto o una huelga sin previo aviso).

    Si se producen dichas circunstancias, se pierde el derecho que el pasajero tiene a ser indemnizado por anulación cuando se le avisa con menos de 15 días de antelación y que la compañía no le propone un vuelo similar (ya sea uno propio o de otra compañía). Consulta el reglamento europeo del 17 de febrero de 2005 sobre los derechos del pasajero. 2006.

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