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    Japón - Atractivos turísticos

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    Japón + Excursionismo

    Los paisajes

    En Japón, pese a que los inmensos rascacielos constituyen el panorama principal de las grandes metrópolis, la naturaleza y los magníficos paisajes no están lejos, tal y como demuestra el monte Fuji que se puede observar entre los inmuebles de Tokio. Este volcán mítico para los japoneses es objeto de un culto sagrado. En la novela de Amélie Nothomb Ni de Eva ni de Adán, la escritora explica que cuando lo asciendes te haces japonés. Es una ascensión que requiere una buena preparación física, por algo un proverbio japonés dice que: «El que asciende el monte Fuji una vez es un sabio, el que lo hace dos veces es un loco». Sin embargo, es una experiencia inolvidable que no te arrepentirás de haber vivido. Si te gustan los paseos más tranquilos, tampoco tendrás problema. Simplemente tienes que ir al campo japonés para admirar una exuberante vegetación y arrozales hasta donde alcanza la vista. No dudes en acercarte a los habitantes, los japoneses tienen un auténtico sentido de la hospitalidad, y te quedarás con un recuerdo inolvidable de este pueblo.

    Las costas

    Las costas japonesas están salpicadas de aldeas de montaña, pueblecitos de pescadores, golfos y calas escondidas. Del mar del Japón al mar Interior, estos paisajes contrastados se extienden hasta el infinito y presentan la imagen de otro Japón, auténtico y salvaje, que uno ni se imagina que existe cuando está en Tokio o en Kioto. En la costa este se encuentra la península de Izu con grandes ciudades turísticas (Atami e Ito), bien equipadas en alojamientos así como en baños termales. La península de Noto-Hanto situada al norte de la isla de Honshu presenta unos paisajes salvajes y una vida rural tradicional. En julio y agosto se celebran muchos festivales que no te puedes perder. Las amplias zonas costeras de la región de Tokohu, devastadas por el tsunami del 11 de marzo de 2011, siguen mostrando secuelas de dicho desastre y se reconstruyen lentamente.

    Las ciudades

    Japón, país entre tradición y modernidad, también es una tierra de contraste a través de sus ciudades. La metrópolis de Tokio, ciudad representativa del país del sol naciente, tiene nada más y nada menos que 12 millones de habitantes. Esta última disfruta de una tecnología puntera y te fascinará con sus rascacielos, sus inmensos centros comerciales, sus barrios de electrónica, sus famosos museos y discotecas... aunque Tokio también te presentará otra faceta fascinante de Japón, más tradicional y más espiritual, con sus templos, pagodas y jardines zen. Si puedes, visita también Hiroshima, Osaka y el rural japonés.

    Fauna y flora

    Japón es un país en el que la fauna y la flora son extremadamente ricas y diversificadas. Este increíble ecosistema debido a unas condiciones climáticas y geográficas propicias para su desarrollo también refleja el respeto y el civismo de los japoneses para con el medio ambiente. La diversidad de los micro climas hace que la flora japonesa sea muy variada y tenga numerosos bosques (de bambú, por ejemplo), ciruelos blancos y rojos, cerezos y flores de loto. En lo que respecta a la fauna, en Japón encontramos focas, morsas, monos de las nieves, antílopes, tanukis, gamos comunes y tokis (ibis crestado), uno de los símbolos de Japón. Desafortunadamente, estas especies están hoy día en vías de extinción.

    Arte y cultura

    La cultura japonesa, compleja y muy alejada de la nuestra, nos fascina por su diversidad. Las artes tradicionales japonesas, como el ikebana (arreglo floral) o la ceremonia del té, son mucho más que simples formalidades. Transmiten valores espirituales que encarnan la belleza, la elegancia y la espiritualidad. La práctica de un arte en el país del sol naciente es la auténtica transmisión de una filosofía de vida. El arte de la cerámica y la porcelana, así como la pintura, tienen un renombre por su belleza refinada. De hecho, el arte japonés se caracteriza por su delicadeza y su gusto por los detalles. En Japón encontrarás muchos museos y galerías de arte en los que podrás admirar las obras de los artistas locales. También tienes la posibilidad de iniciarte en estas prácticas tan extendidas. ¡Todo un universo estético ante tus ojos!

    Las tradiciones

    Las tradiciones japonesas se transmiten desde hace años de generación en generación. La cultura japonesa se diferencia claramente de las otras culturas asiáticas y es realmente única. Por ejemplo, los jardines japoneses son el reflejo de una visión y un arreglo particulares de la naturaleza, y representan un lugar de contraste con la realidad en el que los japoneses vienen a relajarse y olvidarse de los problemas del día a día. Las geishas son unas figuras tradicionales que, en cierto modo, son representantes de las artes japonesas. La imagen que uno suele tener de estas artistas en toda regla suele ser errónea. Esta profesión que se remonta al siglo XVII está ahora en decadencia.

    Los templos

    Los templos abundan en Japón. Son lugares históricos y espirituales que no te puedes perder. Un gran número de ellos se construyeron hace cerca de un millar de años y te harán descubrir una cultura y una sabiduría inesperadas, a años luz de nuestro espíritu occidental. El budismo coexiste en Japón con el sintoísmo, antigua religión indígena centrada en el culto de los ancestros y la armonía con la naturaleza. Los templos y sus budas constituyen auténticas obras de arte, como los magníficos jardines japoneses que los rodean. Son lugares armoniosos, perfectos para dedicarse a la meditación y a la contemplación, o simplemente para relajarse en un lugar tranquilo y apacible.

    Los monumentos y los paseos

    Para entender bien la diferencia entre Occidente y Japón, el país del sol naciente, es necesario pasear por el bullicioso barrio de Shinjuku. Calles tapizadas de neones y tiendas con abigarrados letreros, boutiques de lujo, bares y restaurantes coexisten con los rascacielos del barrio de negocios y el Ayuntamiento de Tokio. Este último, diseñado por el arquitecto Kenzo Tange, ofrece unas impresionantes vistas de la ciudad desde sus dos plataformas de observación. La caótica urbanización de las grandes metrópolis japonesas no se mantiene separada de las construcciones tradicionales. El Palacio del Emperador, en Tokio, es uno de estos misterios. El común de los mortales sólo puede acceder a los jardines y a los fosos. El visitante tendrá que contentarse con el Puente Nijubashi, de inspiración prusiana, y algún resto del Palacio de Edo. En Kioto, la visita al Castillo Nijo es imprescindible debido a su interés histórico, sus jardines y su «canto del ruiseñor».

    Excursionismo

    En Japón no sólo podrás visitar templos, jardines y ciudades ultramodernas. El país esconde lugares en su mayoría desconocidos para los turistas occidentales. Hacer una excursión a uno de ellos es introducirse en un ambiente completamente distinto del país del sol naciente, lejos de los clichés que lo han hecho famoso. Atreverse a salir de los caminos establecidos permitirá ver este país tan fascinante desde un ángulo nuevo y libre de prejuicios. Aproximadamente a 30 minutos de Tokio se encuentra Hakone, un lugar de veraneo muy popular por sus aguas termales y balnearios. Está a 1000 m de altitud y ofrece unas impresionantes vistas del monte Fuji. A 2 horas de carretera de Kioto, descubre la fascinante aldea de Miyama. Una visión auténtica del Japón rural y tradicional de antaño. Si hace buen tiempo podrás alojarte en una auténtica casa de campo japonesa.

    Nuestro experto

    Gonzalo González Beneytez Jefe de sección

    Licenciado en Periodismo por la U. Complutense de Madrid, cursé mi quinto año de carrera como Erasmus en París. La experiencia me cambio la vida, y lo que es más importante, la forma de ver el mundo. Perfil del autor en Easyviajar

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