Gonzalo González Beneytez
Jefe de sección
Licenciado en Periodismo por la U. Complutense de Madrid, cursé mi quinto año de carrera como Erasmus en París. La experiencia me cambio la vida, y lo que es más importante, la forma de ver el mundo.
El desierto del Namib La costa oceánica del Namib, un desierto que desciende hasta el mar. Avanza lentamente en el océano, y le roba su espacio centímetro a centímetro. Michael Poliza / age fotostock
El desierto del Namib bordea gran parte de la costa, prácticamente hasta Lüderitz. Cerca de allí, se pueden visitar las ciudades fantasma, cubiertas por la arena, de Pomona y Elizabeth Bay. Los alrededores de Swakopmund y Walvis Bay son lugares más frescos, que permiten la práctica de la pesca, la observación de aves y las excursiones, para admirar las decenas de miles de leones marinos de Cape Cross. Los más atrevidos podrán bañarse en un mar no demasiado cálido. Todo esto para decir que, pese a estar bordeada por toneladas de arena, esta costa permite pocas distracciones fuera de la práctica del surf. Aun así, siempre podrás sobrevolar el desierto en avioneta, o pasear a lomos de un camello.