Aunque lo venía anunciando desde hace un tiempo el gobierno holandés, el cierre de los coffee shops del sur del país a los turistas ya es una realidad. A partir del 1ero de enero 2012, solo los habitantes del país podrán acceder a estos bares tan especiales.
Esta medida solo se aplicará por ahora a las regiones más afectadas por el llamado «turismo de la drogua». Concretamente se trata de Limbourg, Brabant-Nord y Zelande. Se extenderá al resto del territorio a partir del 1ero de enero 2013 y en especial a su capital, Ámsterdam. Los 670 coffee shops holandeses se convertirán en clubs cerrados con máximo 2.000 socios, domiciliados en los Países Bajos y mayores de 18 años.
El gobierno del país también quiere reducir las molestias, el tráfico, el ruido nocturno y la proliferación de los vendedores de droga en las calles, provocados por la presencia de millones de extranjeros que vienen a comprar cannabis. La posesión, el consumo y la venta al pormenor de menos de cinco gramos de cannabis se toleran en los coffee shops holandeses desde 1976.
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La redacción.