Nueva Zelanda
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Lugares turísticos Nueva Zelanda

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter Ficha Perfil

Las costas

Tanto si te encuentras en la península de Coromandel o más al sur, en la frontera de Milford Sounds, las costas neozelandesas rivalizan en esplendor. En el norte, el visitante en busca de parajes naturales encontrará un mosaico de calas y promontorios rocosos. En el sur, Milford Sounds exhibe sus fiordos, como bastiones impenetrables en el medio del mar. No importa si es la niebla o el sol lo que envuelve y baña los picos, ya que la belleza del lugar es asombrosa. Los aficionados a la fantasía reconocerán sin dificultades los lugares de rodaje de la célebre trilogía de El señor de los anillos.

Fauna y flora

El país de la nube blanca es un auténtico mosaico de regiones encantadas, rebosantes de una fauna relativamente limitada pero de una rareza extraordinaria. No podemos hablar de Nueva Zelanda sin pensar en el kiwi, esa pequeña ave incapaz de volar y en peligro de extinción. Los más valientes irán a pasear bajo la luna por los bosques, para intentar avistar este animal nocturno. Si no, el Kiwi Birdlife Park se encargará de presentarte el emblema de la isla; aunque este pierde buena parte de su encanto cuando está enjaulado.
La zarigüeya, aunque no cuenta con la simpatía de todos, es uno de los mamíferos más emblemáticos de la isla. Al contrario que el kiwi, es imposible no verla, ya que se pasea a sus anchas por toda la isla, en cualquiera de sus regiones.
A lo largo de Kaikoura, diversos cruceros permiten salir al encuentro de los majestuosos cachalotes, que en ocasiones viajan acompañados de ballenas, delfines y otros señores de las aguas. En el litoral se apean focas, leones marinos y pingüinos azules, protegidos por la región.
En el sur del país, es extremadamente agradable contemplar el vuelo de los albatros, de envergadura extraordinaria, un auténtico ballet aéreo.

Arte y cultura

Nueva Zelanda, por su historia y su patrimonio maorí, cuenta con una cultura extremadamente rica. Por ejemplo, puedes visitar el museo Te Papa Tongawera en Wellington, considerado uno de los establecimientos culturales más bellos del mundo. Gracias a su excelente diseño, permite que tanto adultos como niños comprendan los retos geopolíticos y ambientales que afronta el país en la actualidad. La zona consagrada al pueblo maorí, muy rica, parece habitada por el alma de esta etnia. El rugby, más que un deporte, es una tradición inherente a la cultura neozelandesa. Basta acudir una noche de partido a un pub para vivir de cerca el fervor religioso con el que los aficionados se entregan al acontecimiento. A lo largo de los siglos, los maorís han desarrollado ritos tribales, guerreros, que hoy se conocen en el mundo entero gracias al equipo de los All Blacks. Los tatuajes y su danza guerrera, la Haka, son auténticas instituciones que no pueden tomarse a la ligera.