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hotel Ritz Carlton Dubaï
El Ritz Carlton es un lugar lleno de encanto y variedad, ideal para descansar en un estilo de vida voluptuoso y un entorno refinado. Además, ofrece un servicio de gama alta. Un hotel pensado para disfrutar en pareja o con hijos mayores, ya que no cuenta con club infantil.
Junto a la playa de Jumeirah, a 23 km del centro de la ciudad y a 28 km del aeropuerto. Se necesitan 40 minutos para llegar al centro de la ciudad y el mismo tiempo para ir al aeropuerto.
El Ritz Carlton es un palacio con aires mediterráneos, con el aspecto de una gran villa toscana situada frente al mar. Este lugar de gran nivel satisfará a aquellos que priman el servicio, un entorno refinado y restaurantes de nivel gastronómico ante todo. Debido a que la decoración no tiene nada de árabe, los que deseen algo más exótico pueden acudir a otro hotel (Royal Mirage o Jumeirah Beach). Cabe destacar asimismo que el servicio de autobuses del hotel comunica, de manera gratuita, con el centro de la ciudad dos veces al día. Un detalle que satisfará a las parejas, así como a los amantes de la tranquilidad: el Ritz Carlton cuenta con una piscina no apta para menores de 14 años. Por último, los que padecen insomnio o los fetichistas de la almohada, pueden elegir entre seis tipos diferentes, para evitar alergias, dolores en la nuca o simplemente por placer.
El Ritz Carlton, construido en 1998, se presenta como un edificio en forma de "L" de seis pisos orientado de forma paralela y frente al mar. Sin ser muy típica, su arquitectura es de las más agradables: fachadas ocres, tejados con tejas rojas. Transmite todo el encanto de una villa italiana. El interior también está muy cuidado. Cuando entramos en el vestíbulo las miradas se fijan en la fuente central realizada a base de mármol. Las paredes de alrededor están decoradas con columnas beiges y naranjas. Un gran ramo de flores colocado sobre un velador le da un toque acogedor a la recepción. El vestíbulo se prolonga a través de un inmenso ventanal que permite ver los jardines y el mar algo más alejado. En el exterior, los espacios de descanso están organizados en torno a las piscinas. Cada una cuenta con un solárium que destaca por la limpieza. Además de la piscina para adultos situada en uno de los extremos del dominio, el hotel cuenta con otra familiar provista de dos toboganes acuáticos. Un chiringuito permite tomarse un descanso entre dos series de largos. Sin embargo, es una pena que la vegetación sea tan joven, sobre todo en las proximidades inmediatas a la playa. Por esa razón, la sombra que proporcionan las palmeras es limitada. En cambio, no hay nada que objetar a los equipamientos: sombrillas, tumbonas, colchonetas, toallas... todo está incluido.
En el Ritz Carlton no te arriesgas a acabar en una habitación situada en la parte de atrás, ya que, de las 138 unidades del hotel, todas están orientadas al mar. Cuentan asimismo con un agradable balcón que conviene utilizar durante las puestas de sol. La decoración está cuidada, con suelo de mármol y tejidos con colores sobrios (beige, marrón, verde almendra). Las habitaciones incluyen un escritorio, así como una zona de estar en la que encontrarás, el día de la llegada, un surtido de repostería y frutas frescas. Los equipamientos son muy completos: climatización, televisión por satélite, teléfono con línea directa internacional, caja fuerte y minibar. El hotel dispone de servicio de habitaciones las 24 horas del día. Los baños están decorados en mármol y provistos de bañera, ducha, secador de pelo, albornoces y un surtido refinado de productos de baño.
El Ritz Carlton cuenta con dos restaurantes: dos pequeñas maravillas, tanto a nivel de decoración como de menú. El restaurante italiano mantiene el tema arquitectónico del hotel, con una terraza decorada con mesas y sillas de hierro forjado. La cocina es fina y sabrosa, mezclada con habilidad con sabores soleados de toda Italia: tomates, pimientos, ajo y aceitunas forman excelentes guarniciones para los pescados, carnes y pastas preparadas a la perfección. El segundo restaurante es a su vez una galería de arte que acoge exposiciones temporales. Ligeramente más formal, propone un entorno muy cuidado, con un techo con molduras, manteles blancos y cubiertos de plata. La cocina es de inspiración árabe, además de poder optar por platos con sabores internacionales para todo tipo de paladares. Los platos cuestan alrededor de 15 euros.
La playa del Ritz Carlton se extiende a lo largo de 250 m y está cubierta por arena fina, con un servicio de limpieza regular. La playa desciende en una ligera pendiente hasta el mar. Es necesario avanzar un poco antes de tener el suficiente agua para nadar. De todas formas, la calidad y la temperatura del agua son tales que este ligero inconveniente se queda en nada. Un empleado de playa se ocupa de instalar la tumbona y la sombrilla. Los deportes acuáticos se pueden practicar previo pago de un suplemento. Submarinismo, esquí acuático, windsurf, plátano acuático, buceo libre, kayak y pesca en alta mar forman las diferentes opciones para los amantes de unas vacaciones deportivas.
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