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El hotel, construido en 1998, se encuentra a 35 km al sur de Hurghada, y a 25 km de su aeropuerto. Los alrededores: el mar por un lado, el desierto por otro. Aquí, uno se encuentra lejos de todo, salvo del Framissima Club Azur, adosado al Royal Azur, el primer hotel de la bahía de Makadi. Si bordeas la costa meridional, te encontrarás a 30 km con Safaga y su pequeño puerto pesquero.
El Royal Azur oferta la fórmula todo incluido, es decir, con todos los servicios gratuitos: restaurante (excepto langostas y gambas, que llevan suplemento, menú a la carta y el Al Mandara), bebidas locales con o sin alcohol, actividades deportivas o lúdicas no motorizadas (salvo montar a caballo y hacer submarinismo).
La clientela del hotel, con una mayoría de personas solas, es alemana, con un 40%, y rusa con un 20%. Luego vienen franceses y belgas. Dentro del hotel, te encontrarás con más personas solas que con familias o grupos. Los niños de menos de 6 años que duerman en la habitación de sus padres se alojan gratuitamente.
El Royal Azur y el Framissima comparten el rancho, el squash, el club de submarinismo y los dos centros de acondicionamiento físico. Además, hay una sala de conferencias modular.
De 21:00 a 01:00, los animadores y profesionales presentan siete días a la semana espectáculos orientales, latinos y demás por las noches.
Nuestro consejo: se recomienda alquilar un vehículo para visitar un poco los alrededores.
El Royal Azur Resort es un hotel inmenso, con forma de "U", construido sobre 125.000 m² y que puede acoger hasta 700 personas. La recepción en particular es triste y su decoración anticuada. Los muchos espacios abiertos unos hacia otros crean un conjunto ruidoso, además de poco estético. Las dos alas, con una altura de dos plantas sin ascensor, salen del edificio principal, y llegan hasta el mar, con unas vistas lejanas. Además de una arquitectura muy fría, los espacios son inmensos (y demasiado pocos jardines para calmar este sentimiento de desmesura). La decoración es a menudo austera, y el conjunto crea una sensación de extraño vacío. Esta infraestructura dispone de 3 piscinas (3.400 m²), de las cuales dos están climatizadas en invierno. La sala de fitness es extremadamente grande, pero parece muy vacía por la falta de material. Además, este espacio parece de nuevo muy anticuado. El hotel también dispone de bungalows. Estos presentan la ventaja de marcar la costa, ya que están colocados en fila. Situados justamente frente al mar, serán ideales para las lunas de miel y las familias.
Las 370 habitaciones tienen todas vistas al mar, y pueden albergar hasta 3 personas en un espacio que se aproxima a los 24 m². Estándar o suite, disponen de climatización individual, televisión (con 32 canales), teléfono (con centralita), minibar con lo necesario para hacer té o café y un balcón o terraza en la planta baja. El cuarto de baño está equipado con bañera y secador de pelo. Puedes utilizar la caja fuerte en recepción gratuitamente.
En el Royal, puedes comer casi durante las 24 horas del día (¡salvo de 02:00 a 05:00!) El restaurante principal, el Blue Lagoon, abre para desayunar de 05:00 a 11:00 (con dos servicios, un bufé egipcio y otro internacional) y cenar. La comida es internacional y local tipo bufé, de calidad correcta. El entorno es un poco austero, y su gran tamaño da vértigo. Todas las noches hay una temática distinta para la cena, diferente durante unos diez días, que se sirve de 18:00 a 22:30. Puedes almorzar, o picar algo si te apetece (de 12:30 a 15:30, y de 15:30 a 17:00), en el restaurante de la playa Le Rivage, que oferta bufés variados, además de cosas para picar. Este se convierte por la noche en un restaurante especializado en pescados, el Pêcheur. Completamente distinto al caracter frío o inmenso de los restaurantes del edificio principal, da gusto entrar en este restaurante. También hay un restaurante italiano, Il Rondo, para cenar hasta las 23:00 (bufé con pasta y pizzas), una cafetería en la piscina y tres bares (en el vestíbulo, la piscina y la discoteca). No es obligatorio reservar en los restaurantes a la carta. Puedes seguir hasta las 02:00 en la discoteca. Tres restaurantes están incluidos en el todo incluido. Añade a todo esto un espacio shisha delante del edificio principal. Es decepcionante, y no tiene nada que ver con El Mandara, un espacio dedicado a las especialidades orientales, bajo una gran carpa que se alza cerca de la playa. Las telas están colgadas de la madera para recrear un perfecto ambiente oriental.
La playa, de arena gruesa, es amplia, y tiene una extensión de 620 m², con lo que encontrarás un lugar tranquilo sin problemas. Hay que caminar durante algunos metros para que el agua te llegue a la cintura. Puedes llegar fácilmente a unas franjas de arena, cerca de la playa, paseando por un recorrido acuático en las aguas claras del Mar Rojo. Los corales se han retirado, para más comodidad de los turistas, y así evitar que usen sandalias. Además, se usan redes para impedir al máximo que las medusas lleguen a la arena, sobre todo durante los meses de julio y agosto. Hay algunos guijarros en la arena, y algunas rocas rompen la superficie plana de esta playa vigilada y con algo de viento. Tiene numerosas tumbonas, sombrillas y duchas. Se oferta un gran número de actividades y deportes náuticos: club de submarinismo Aquarius (con clases PADI), barco con superficie de cristal. Dos noches a la semana, se monta una discoteca al aire libre.
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