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A orillas de la playa, en pied du Morne, en la punta suroeste de la isla. Port-Louis se encuentra a 45 km (una hora de trayecto) y el aeropuerto a 70 km (una hora y media de trayecto).
Vecino del Paradis, con el que comparte el spa y las infraestructuras deportivas, el Dinarobin se dirige más bien a las parejas que buscan calma e intimidad. Aún así, los niños serán bienvenidos. Un club está previsto para los niños de 3 a 11 años. Funciona de 09:00 a 16:30 y de 18:00 a 23:00.
El spa, florón del hotel, utiliza productos de la marca Clarins y dispone de una piscina de agua marina filtrada. Se puede acceder libremente a esta, al igual que a la sauna y al hammam del spa. En cuanto a los cuidados, hay una sorprendente gama de masajes, desde el ayurvédico hasta el shiatsu. Baños con burbujas, aplicación de algas y de lodos marinos, así como tratamientos clásicos de centros de belleza también están disponibles.
Para los incondicionales de Internet, se han instalado ordenadores en el centro de negocios que se encuentra al lado de recepción. El acceso es de pago.
Construido en 2001, el Dinarobin está compuesto por pabellones de una o dos plantas repartidos en círculo a orillas de la playa. Te gustarán los tejados de paja que confieren un agradable carácter al hotel, aunque las fachadas se hayan pintado de amarillo. Un color más sobrio hubiera convenido más a la categoría del hotel. Excepto eso, el conjunto de las partes comunes invita a relajarse. Existe una verdadera armonía entre los salones de mimbre de la recepción, ornamentados con cojines color granate y azafrán, la amplia piscina que domina la playa sobre dos niveles, las transiciones entre el exterior y el interior, los jardines con cocoteros y los techos con las vigas vistas. En cuanto a las actividades, el campo de golf de 18 hoyos se debe mencionar ante todo, pero el hotel dispone también de pistas de tenis y de alquiler de bicicletas por horas o por días.
Las habitaciones son sin duda la baza principal del Dinarobin. Con un total de 172, dan todas al mar. 22 tienen, además, una increíble vista hacia la playa. Muy amplias (65 m² para las suites junior, 115 m² para las suites presidenciales), las habitaciones situadas en la última planta presentan una agradable doble altura. Pero todas tienen una gran terraza resguardada del sol con un techo de paja y amueblada con un cómodo sofá de mimbre, una mesa y sillones de teca. Las habitaciones también están dotadas de una cama king size y lo necesario para hacer té o café, además de las instalaciones previstas: climatización, minibar, teléfono directo y televisión por satélite. En cuanto a la decoración, la selección de telas es sobria, con una agradable mezcla de colores beis y marrón. Los cuartos de baños, con aseos separados, están dotados de vestidor, ducha, bañera y dos lavamanos. Albornoces, zapatillas y secador están previstos.
El Dinarobin dispone de tres restaurantes. El principal, que domina la piscina y la laguna, está abierto para todas las comidas. El desayuno es tipo bufé, el almuerzo y la merienda son a la carta, y la cena alterna los bufés y los menús del día (menú fijo, con dos opciones por plato). El comedor, completamente abierto hacia el exterior, dispone de una terraza que da hacia la piscina. Los muebles, de madera barnizada, son sencillos pero acogedores. Los dos restaurantes a la carta te ofrecen comida italiana en el primero y criolla (con especialidades a base de marisco) en el segundo. Dos bares completan las instalaciones. El primero, de estilo muy desenfadado, domina la playa, y el otro, más delicado, es perfecto para una copa de coñac con un puro después de cenar.
Debes saber también que los clientes del Dinarobin pueden acceder libremente a los cuatro restaurantes y al bar del Paradis. Un servicio de traslados (gratuito) funciona entre los dos hoteles de 06:30 hasta las 02:00.
La playa se extiende delante del Dinarobin y forma parte de los siete kilómetros de arena fina que bordean esta vertiente del Morne. En cuanto al espacio, nada que reprochar: la intimidad se ve perfectamente preservada. Sombrillas de paja, tumbonas de teca, colchonetas y toallas están a tu disposición para tomar el sol con toda tranquilidad. El espacio reservado para el baño está limitado por boyas. Se hace pie siempre, pero cuidado, es imprescindible llevar sandalias, ya que el fondo del agua está repleto de placas de corales que no siempre se ven bien debido a las olas. En cuanto a las actividades, el centro de deportes náuticos te ofrece submarinismo, pesca de altura, plátano acuático, vela, kayak y esquí acuático. Se debe pagar un suplemento para el submarinismo, la pesca de altura y el plátano acuático.
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