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Además de la isla de la Madeira que le dio su nombre al conjunto, el archipiélago cuenta con la isla de Vino de Oporto Santo (Oporto Santo) y los islotes deshabitados de Desertas (Deserta Grande, Chao y Bugio) y Selvagens. Estas islas, en otro tiempo muy arboladas, dieron a la isla principal su nombre de Madeira ? bosque (madera) en portugués?.
? Viviane Rivi?re
El Pico Ruivo es el más alto de Madeira con 1.861 metros. Se sitúa en el centro de la isla. Para alcanzar su cima, hay que ir a pie por un sendero que sale del Pico de Arieiro. Calcula unas tres horas de caminata. No dudes en partir a primera hora de la mañana para así evitar las nubes que, por la tarde, tienden a concentrarse en las cumbres. En un día despejado, llegarás a ver la bahía de Funchal desde lo alto del Pico Ruivo. No olvides llevar alimentos y bebidas para la caminata, así como ir provisto de calzado de montaña.
? Viviane Rivi?re
La meseta da Serra, una extensa planicie situada a 1.400 m de altura, se encuentra al oeste del Pico Ruivo. Se trata de una zona muy rural donde pastan los rebaños de cabras, un sorprendente lugar para ir de excursión que, frecuentemente, es invadido por la niebla, dotando al lugar de un carácter sobrenatural. Un poco como si uno andara perdido por las tierras bretonas, pero sin lloviznas ni frío.
? Elsa Dafour
Madeira, que también recibe el bien merecido nombre de la isla de las flores, queda lejos de parecer una austera fortaleza basáltica que surge del océano. Las laderas, dispuestas en terrazas sostenidas por muretes de piedras, amparan todo tipo de cultivos que crecen a su antojo. Gracias al origen volcánico de la isla, que hace que la tierra sea muy fértil, y a un clima particularmente moderado se pueden obtener varias cosechas al año.
Elsa Dafour
Curral das Feiras, el Valle de las Monjas, es un magnífico valle encajonado entre montañas donde viven unas 5.000 personas en el pueblo que lleva el mismo nombre. Tras el ataque al convento de Funchal, las monjas se refugiaron en esta recóndita región de la isla. Y así nació el pueblo. Cada uno cultiva su huerto. La especialidad culinaria es el licor de cereza y de castaña. Si bien hasta hace poco el acceso era largo y difícil, a día de hoy, con la carretera asfaltada, vale la pena ir para contemplar el paisaje.
La Punta de San Lorenzo, situada en la costa sur de Madeira, ofrece unas excepcionales vistas de la costa. La vegetación en esta punta es casi inexistente, debido a la cantidad de sol que recibe, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de la isla. No hay más que una delgada hierba y pitas. Además, ésta es una zona de mucho viento, hasta el punto de que se han instalado motores de viento. Cuidado con acercarse demasiado a los acantilados, carecen de barandilla. Pasearse por los senderos de la costa es muy agradable. Pero lleva puesto un buen calzado, ya que los caminos están llenos de piedras.
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