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hotel Hibiscus Moorea
Su principal baza: un restaurante con una carta imponente, para degustar directamente junto al mar, así como un parque poblado de árboles y flores. No obstante, el Hibiscus no pasará a la Historia por su decoración, ni por el nivel de sus prestaciones. A elegir: bungalows "ventilados", sin mucho encanto, o habitaciones "climatizadas", tampoco muy agraciadas.
El puerto (para los ferrys) y el aeropuerto se encuentran a 27 km del hotel. Calcula entre 30 y 40 minutos de trayecto.
El Hibiscus cuenta con bungalows y habitaciones situadas en un edificio repartido en dos niveles, equipadas todas con cocina americana. Las habitaciones, más nuevas, son más cómodas, además de disponer de aire acondicionado. Pero el ambiente es menos agradable que en los bungalows (equipados únicamente con ventiladores): tú eliges.
El Hibiscus se encuentra en la costa oeste de la isla, en un bonito parque poblado de árboles y flores. El hotel, con una estructura y equipamientos muy simples, abre sus puertas desde hace 25 años, pero fue totalmente renovado en 1993, cuando una pareja de hermanos de origen marsellés se pusieron al frente del mismo. Está integrado en total por 29 bungalows y 12 habitaciones, distribuidas en dos niveles en un pequeño edificio sin encanto, todo ello situado en medio de un parque que, por su parte, resulta muy agradable. El confort en general se limita a lo más básico. Al igual que la decoración, desangelada. Las instalaciones y equipamientos son escasos: una pequeña piscina en mal estado, y varias tumbonas.
Las habitaciones de los bungalows, aunque estén limpias y sean más bien amplias, resultan sin embargo poco atractivas. El mobiliario es más bien sobrio: una consola, una cama doble, una cama auxiliar simple, y un cuarto de baño con doble lavamanos, armario, placa eléctrica y algunos utensilios... El lado positivo: una terraza en madera que permite disfrutar de un ambiente bucólico. Sólo hay un bungalow que dé directamente al mar. Las habitaciones, situadas en el edificio más nuevo, son más cómodas y están mejor equipadas, en particular por la cocina americana. Pero hay que tener en cuenta la falta de encanto y de autenticidad del edificio, construido con materiales prefabricados. Sólo te las aconsejamos si no puedes prescindir del aire acondicionado.
El restaurante Sunset es el punto fuerte del Hibiscus. La carta ofrece una variedad impresionante de platos: una decena de entrantes, pescados, una veintena de carnes, y una quincena de postres. Todo ello sin contar las pizzas, horneadas con fuego de leña, y las pastas de la casa (que algunos hoteles de cinco estrellas cercanos compran). Otra originalidad: el cocinero elabora él mismo su propia charcutería. Los horarios de apertura son más bien amplios: de 07:00 a 14:30, y de 17:30 a 21:30. Tiene un entorno agradable, con una hermosa terraza junto al mar. Lástima que el mobiliario sea de plástico.
A modo de playa, el Hibiscus cuenta con un pequeño rectángulo de arena, lamentablemente separado del agua por un antiestético espigón de hormigón de 15 metros de largo. Los amantes del ocio tendrán que consolarse con la playa estrecha, pero bastante larga, que se extiende a la derecha del hotel. El paisaje de los alrededores es hermoso: laguna litoral turquesa, y una lengua de tierra cubierta de pinos. El hotel no tiene ningún tipo de instalaciones. Para las actividades náuticas, hay que dirigirse a las empresas externas (folletos y contacto disponibles en recepción).
11.5
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