Estás aquí : Inicio > Test hoteles menú > Hoteles República Dominicana > hotel Boca Chica > hotel Dominican Bay

El Dominican Bay está situado en Boca Chica, antiguo pueblo pesquero reacondicionado en destino de sol y playa ajetreado. El aeropuerto internacional Las Américas está a veinte kilómetros. Combina los placeres de la playa con las visitas, ya que está a menos de 30 kilómetros de la capital y de su espléndido barrio la Zona Colonial.
El Dominican Bay, número uno en la categoría de hoteles que ofrecen el "todo incluido", es uno de los pocos hoteles en los que se puede tomar algo a cualquier hora del día (las 24 horas) de forma gratuita. La parrilla de la playa abre de 23:00 a 07:00 para los fiesteros y los noctámbulos.
El hotel, construido en 1987 y reformado en 1995, se pintó en 2001 para dar un toque de frescura a una arquitectura neocriolla sin pretensiones. Los edificios de dos o tres plantas están distribuidos alrededor de cuatro piscinas, dos pistas de tenis y un centro de deportes náuticos, en el interior de un agradable jardín tropical lleno de árboles. Se ha acondicionado un club infantil para niños de 5 a 12 años.
El hotel cuenta con 437 habitaciones y una capacidad máxima para 1.115 personas. Las habitaciones son amplias (30 m²) y luminosas, aunque sobrias en la decoración y el mobiliario. La mayoría están equipadas con dos camas de matrimonio, climatización individual, televisión satélite (sin mando a distancia) y teléfono directo para llamadas internacionales. No disponen de minibar ni de nevera. El cuarto de baño es aceptable.
El bufé se sirve en El Hibiscus, restaurante principal compuesto de dos grandes salas y una sala mediana para los no fumadores. Se echa en falta una mayor variedad de sabores en los menús, a pesar de que la comida sea abundante. Para cambiar un poco, se puede comer en otros dos restaurantes a la carta (italiano y chino). Varias noches por semana el restaurante principal ofrece a sus clientes la posibilidad de cenar acompañados de la música de un conjunto que va pasando mesa por mesa.
Para ir a la playa, situada a 300 metros, hay que salir del hotel, cruzar la carretera, andar por un jardín y coger una pasarela que pasa por entre las casas situadas junto al mar. El paseo no es de los más cortos ni de los más románticos. Pero al llegar la sensación es completamente distinta: pequeña playa privada y vigilada, bar con bebidas a discreción, tentempié para comer y barbacoa para cenar, centro de actividades náuticas, animadores simpáticos, tumbonas y grandes árboles con sombras para cobijarse en los días de canícula. Estas pequeñas ventajas compensan el hecho de que el hotel no esté a orillas del mar. Para bañarse hay que recorrer unos cincuenta metros hasta la laguna. Ésta tiene una suave pendiente por lo que hay que adentrarse cincuenta metros para que el agua cubra hasta el ombligo. Ideal para niños. Los aficionados a nadar tendrán que ir un poco más lejos para bañarse en aguas más profundas. Cuidado con las embarcaciones a motor que suelen navegar por la zona. Los más aventureros y deportistas pueden ir nadando o en kayak hasta las islas del anillo de coral, situadas justo antes de la barrera de corales.
13
Easy viajar te facilita la organización de tus viajes, sin ninguna sorpresa.
Compara los precios de más de 300.000 ofertas de viajes en las agencias y tour operadores, y encuentra tanto tus vuelos a bajo coste como tu habitación de hotel o tu alquiler de coches al mejor precio.
Easyvoyage Network