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hotel K+K Central
El Central es a la vez un hotel y uno de los hitos para un recorrido del Arte Nuevo en Praga. Contempla su fachada (más bien de noche) y una vez en el vestíbulo... ¡Sorpresa! Pero los que tengan buen ojo detectarán rápido la historia del edificio. Un lugar impregnado de un refinamiento particular que se recomienda a quienes les guste hacer compras en hoteles.
En Hybernska, calle situada al lado de la parada de metro Namesti Republiky. El edificio histórico de la Opera se encuentra a dos pasos: la plaza de la Ciudad Antigua está a 10 minutos andando. El aeropuerto está a 17 km. Se tarda media hora en el trayecto.
A Praga le gusta conservar sus antiguos edificios a la vez que les da una
función adaptada a la economía contemporánea. Este antiguo hotel, después teatro y
cine a principios del siglo XX volvió a abrir como hotel en 2004. Apuesta
por no modificar los volúmenes existentes para que "todo quepa" en
la antigua sala de espectáculos (restaurante y sala de conferencias), y se ha instalado
una superestructura de plexiglás. No obstaculiza la perspectiva
pero tampoco distrae a los grupos de trabajo por las vistas de los comensales y
viceversa. Es una de las transformaciones arquitectónicas más bonitas que
podemos ver en Praga.
Consejo de alojamiento
Todas las habitaciones están bien
aisladas del ruido y las que dan a la calle son tan tranquilas como
las que tienen vistas al patio trasero. Pero atención a los cuartos de baño ya que uno
casi no puede moverse. Y como hay espejos en cada esquina para agrandar
el espacio, nos vemos por todas partes (en los aseos, en la bañera-ducha o
frente al lavabo).
El vestíbulo da ideas de decoración. Da la impresión de que estamos en un show-room de mobiliario contemporáneo hasta el momento en que levantamos la nariz y descubrimos las iluminaciones con motivos florales estilizados, de hierro forjado... Nos encontramos en pleno arte Nuevo, como si estuviéramos en un museo. El ascensor del edificio histórico (se añadió otro detrás para albergar 70 habitaciones además de las cincuenta situadas encima de la recepción) es de época: contempla la reja de hierro forjado, la rampa y los frescos colocados a lo largo de toda la escalera. En el sótano, el centro de fitness era una discoteca en el pasado. De ahí el rosetón esculpido en el techo (magnífico) y su acondicionamiento (menos afortunado): la sauna ocupa lo principal de la pieza, se han instalado algunos equipamientos de gimnasia en el lateral y hay una única cabina para cuidados como masajes o tratamiento de belleza. No cuenta con baño de remolinos ya que : las dimensiones restringidas de la sala no permitiría prever uno.
Hay 127 alojamientos en total y no hay diferencias entre los que están en el edificio antiguo del lado de la calle y los que están en el edificio nuevo en la parte trasera. Y para los que viajan en grupo, existen 10 habitaciones equipadas de una cama doble y un sofá convertible para poder albergar a 3 personas. Pero hay una restricción sobre el espacio habitable: 18 m² para una doble. La visita de la habitación se termina rápido... Y ya ni hablemos del cuarto de baño que cuenta sólo con el espacio justo para un usuario entre la bañera y el WC. Si dejamos de lado estos elementos, el alojamiento es de gran comodidad y con un decorado relajante (paredes crudas, fotos de bodegones encima de la cama). Cama mullida, televisión de pantalla plana que emite 33 canales, teléfono directo, aire acondicionado, caja fuerte gratis, minibar y set de té/café. Las suites cuentan además con un lector de DVD. Secador, bañera, productos de acogida K+K y albornoces si se piden.
Si el museo de Artes decorativas tuviera un restaurante-bufé tendríamos la impresión de estar en él desayunando. La sala donde se sirven los platos -variados- de por la mañana constituye el calderón del hotel. Frescos, molduras e iluminación de arte Nuevo, mobiliario contemporáneo discreto y mesa de presentación central casi invisible: en ella encontramos todos los detalles que refinan las comidas. Cebolleta picada junto a los huevos revueltos, salsa tartar y fuente de pepinillos cerca de un plato de tomates, panecillos, salchichas, bacon, fruta fresca cortada, pastelería checa, strudel, vino espumoso. Las bebidas calientes se sirven en la mesa. Durante el día no hay bufé sino la restauración a la carta, rápida (sándwiches, sopas, ensaladas) o gastronómica (pescado en salsa, filete de cerdo con verduras).
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