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? Antoine Lorgnier
Ginebra, situada en las riberas del Lemán, sede de la ONU, de la Cruz Roja y de cientos de organizaciones internacionales, es muy cosmopolita. Fue bautizada como la "Roma protestante" en la época de Calvin y de la Reforma y, sin duda, debe mucha de su riqueza al espíritu industrial y austero de los Hugonotes franceses que se establecieron allí en gran número. Un paseo por la Ciudad Vieja y sus bonitas calles adoquinadas permite descubrir los edificios más antiguos de la ciudad, como la torre Baudet (1455), el antiguo arsenal, la casa Tavel que alberga el museo de la Antigua Ginebra, la catedral de Saint-Pierre, el colegio Calvin, la iglesia rusa y la plaza de Bourg-de-Four, donde antes se celebraban las ferias. Fuera de la Ciudad Vieja, la plaza Nueva está limitada por el Gran Teatro, el museo Rath y el Conservatorio. Frente al Gran Teatro, puedes tumbarte en el parque de los Bastiones, donde están las estatuas de los Reformadores. Dos calles paralelas llamadas "calles bajas", atraviesan el centro de la ciudad y sus numerosas tiendas. Al otro lado del Ródano se abre el marchoso barrio de Pâquis con sus famosos baños sobre el lago y, detrás de la estación, el de las Grutas, donde puedes ir a echar un vistazo a la "casa de los Pitufos". Un paseo por el lado de la ribera izquierda lleva al jardín Inglés, al parque del Granero y al parque de las Aguas Vivas, pasando ante el famoso chorro de agua que aparece en todas las postales de Ginebra. La ribera derecha lleva al jardín botánico con su pequeño zoológico y sus fabulosos jardines floridos. No olvides visitar el palacio de Naciones Unidas y el del museo internacional de la Cruz Roja. Hay una larga lista de museos y galerías. Entre los más importantes está el Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte e Historia, el Museo de Historia Natural, el Museo Rath, el museo de Arte Moderno y Contemporáneo, el Museo de Etnografía y el del Automóvil.
? Antoine Lorgnier
Lausana, construida en tres colinas en pendiente, se desarrolló rápidamente a principios de siglo, dando lugar a una arquitectura no siempre ejemplar. Pero es una ciudad muy agradable para vivir, muy rica y activa culturalmente (cine, teatro, galerías, conciertos, ballet y un sinfín de espectáculos). La vida nocturna es intensa, sobre todo en los barrios modernos de Flon, de Saint-Pierre y en la plaza de Tunnel. Durante el verano, los turistas prefieren sentarse en las terrazas de los cafés en Ouchy, a orillas del lago. Una visita de la ciudad pasa inevitablemente por la plaza de Saint-François, la plaza de la Palud, la catedral gótica, la plaza del castillo, el Beau-Rivage Palace y el puerto de Ouchy. El Museo de Arte en bruto de Lausana merece una parada, al igual que el Museo del Eliseo, dedicado a la fotografía y el Museo Olímpico.
? Zefa/Hoa Qui
Basilea, segunda mayor ciudad de Suiza, en la frontera de Francia y Alemania, a orillas del Rin, es conocida por su industria farmacéutica. Basilea posee un encantador casco antiguo peatonal, un ambiente muy internacional y una vida cultural muy rica (más de 30 museos). El casco antiguo está dividido por el Rin en la Gran Basilea y la Pequeña Basilea, conectadas por el "puente de en medio" edificado en 1225. En la plaza del Mercado (Marktplatz) se levanta el ayuntamiento, una nave rojo vivo construida a principios del siglo XVI. No muy lejos, la casa Azul y la casa Blanca, construidas en 1768, son sin duda las residencias más bellas de la ciudad. La plaza de la Catedral (Münsterplatz) es una auténtica maravilla de estilos románico y gótico para tomarse un tiempo allí y no perderse un detalle. La plaza de la iglesia de los Cordeliers (Barfüsserplatz) también es muy impresionante. Al otro lado del Rin, la Pequeña Basilea guarda también agradables paseos por las calles con casas medievales, pero también con agradables bares. Entre los muchos museos, se impone la visita al museo de Bellas Artes (Kunstmuseum), considerado el más rico de Suiza, que reúne más de 3.000 obras desde los maestros primitivos y del Renacimiento hasta espléndidas colecciones de pinturas impresionistas y cubistas. El Museo histórico, situado en la iglesia de los Cordeliers, concentra los tesoros sagrados de la ciudad. Por último, no olvides visitar el Museo Jean-Tinguely, situado en un edificio concebido por el arquitecto Mario Botta en el que destacan algunas de las increíbles esculturas cinéticas y otras maquinarias fantásticas del que fue el mayor artista contemporáneo de Suiza. Cerca de Basilea, en la ciudad de Weil en Alemania, puedes visitar el Vitra Design Museum, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, que recorre la evolución del mobiliario y el diseño de 1850 a nuestros días.
? Christian Sappa/Hoa Qui
La capital de la Confederación, algo rústica, tiene un toque de ciudad en el campo. Además del aspecto pulcro de las calles del casco antiguo de Berna, las tiendas de lujo a la sombra de las arcadas, siempre están animadas con una atmósfera de fiesta y desbordante creatividad. La Ciudad Vieja, patrimonio de la humanidad, alberga una serie de monumentos y edificios de interés, como el Palacio federal, el ayuntamiento, la torre del Reloj, la fuente del Ogro, la Grenette, la iglesia francesa y la catedral. Puedes visitar la casa de Enstein, el inventor de la teoría de la relatividad, al igual que el Museo de Historia, Museo de Bellas Artes, que reúne muchas obras del artista Paul Klee y el Museo del Teatro. Un paseo divertido es descender el río Aar en balsa desde Thoune a Berna.
? Philippe Roy/Hoa Qui
En lo alto del palmarés de las ciudades turísticas más visitadas de Suiza, Lucerna puede presumir de numerosos atractivos por el gran caché de los monumentos históricos, de los museos, de las exposiciones, de los conciertos y de los muchísimos festivales, una gran cantidad de posibilidades para pasear, excursiones a la montaña y cruceros en barco de vapor. El visitante no corre el riesgo de aburrirse. Entre las principales atracciones y curiosidades, citemos el puente de la Capilla, del siglo XIV, la torre de Agua y el puente de los Molinos, la muralla y las siete torres de la Ciudad Vieja, la Hofkirche, el Museo Picasso, el Museo de Transportes, el jardín de los Glaciares y la magnífica sala de conciertos de Jean Nouvel.
? G. Thouvenin / Explorer
Con cerca de un millón de habitantes, Zúrich es la mayor ciudad de Suiza, la capital de los negocios y las finanzas, un polo de gran atracción para los amantes de las artes y los noctámbulos. La "pequeña gran ciudad", como se la conoce, se divide en doce distritos (kreis). El primero, que engloba la Ciudad Vieja y su famosa Bahnhofstrasse, es el más frecuentado por los turistas. La iglesia de Sankt-Peter, del siglo VII, es el edificio religioso más antiguo de Zúrich. Justo al lado se abre el Lindenhof, histórica plaza sombreada de tilos. El barrio de Schipfe alberga hermosas calles a lo largo de Limmat, al igual que la iglesia Frauenmünster, antiguo claustro de mujeres nobles de la ciudad, cuyas vidrieras han sido diseñadas por Giacometti y Chagall. El barrio de Niederdorf, muy romántico, concentra numerosas calles peatonales donde se aglutinan las tiendas y las terrazas de los cafés. La catedral (Grossmünster) es un conjunto de líneas imponentes y austeras. Alrededor del lago, se han acondicionado paseos donde hay mucha animación los días de buen tiempo. El jardín chino, algo insólito, ofrece un espacio agradable para vagar, mientras que muy cerca se levanta la casa de Heidi Weber del arquitecto Le Corbusier. Para bañarte ve a los baños de Utoquai, una piscina acondicionada en el lago, rodeada de edificios de madera sobre pilotes, o también en el Badi am Stadhausquai (sólo para mujeres) y los baños de Schanzengraben (para hombres). Puedes dar un paseo por el Arboretum y el jardín botánico y visitar algunos museos de gran calidad como el de Bellas Artes (Kunsthaus), el Museo Rietberg y el Museo Nacional Suizo.
? C. Sappa / Hoa Qui
Locarno, situada a orillas del lago Mayor, es una ciudad de de veraneo por excelencia, con sus palmeras, terrazas, tiendas de lujo y elegantes palacios. El festival de cine, durante la primera quincena de agosto, le da un aire a Cannes, mientras que el resto del año, parece más Venecia o la Toscana. Se recorren con placer las calles que rodean la Piazza Grande y todo el lago. En la ciudad, visita el castillo Visconti, la pinacoteca y la iglesia San Francesco, y cerca, la Madonna del Sasso d'Orselina, las islas de Brissago y Ascona.
? J.B. Leroux / Hoa Qui
En la ribera del lago del mismo nombre, rodeada de montañas salvajes, Lugano es una lujosa localidad turística que, además de su casino, dispone de de muchos atractivos culturales, sobre todo su Museo de Arte Moderno, su Museo Cantonal de Arte y la villa Favorita, propiedad del barón Tyssen-Bornemisza, que conserva soberbias obras modernas y contemporáneas. Aparte de la visita a la catedral de San Lorenzo, una de las principales atracciones es el funicular que llega hasta la cima del monte San Salvatore saliendo de Paradiso, desde donde hay una vista que corta el aliento. Cerca, puedes visitar la Suiza en miniatura en Melide, que reconstruye Helvecia en formato liliputiense, el suntuoso y romántico pueblo de Morcote y la iglesia de Santa Maria del Sasso.
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