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hotel Dar Hayet
El Dar Hayet, pequeño, intimista y refinado, es el lugar perfecto si queremos alojarnos en un sitio típicamente tunecino. Un trato muy atento y discreto está garantizado en este agradable establecimiento que se funde en un paisaje rodeado de casas privadas, en el corazón del golfo de Hammamet.
A pie de playa, a 2 km al sur de la medina de Hammamet. Para el traslado desde el aeropuerto de Túnez (situado a 56 km), hay que calcular 1 hora de trayecto.
El Dar Hayet se recomienda a las parejas. No dispone de infraestructuras para niños. Adecuado para un fin de semana o unas vacaciones para descubrir la zona, permite visitar fácilmente Hammamet, gracias a su situación cerca del centro de la ciudad. Su entorno intimista gustará a aquellos que buscan un lugar con un trato personalizado. En el hotel encontramos un pequeño centro de acondicionamiento físico que propone varios tratamientos para el cuerpo y la cara y una peluquería.
Instalado en una antigua vivienda de 1930, el Dar Hayet abrió en 1996. Es uno de los lugares de la ciudad que recibe a grandes figuras del mundo de la moda y del espectáculo que vienen con motivo de algún evento. Al cruzar la gran puerta de madera de la entrada, encontramos un vestíbulo con dimensiones de un salón privado decorado con banquetas típicas orientales encajadas en las paredes, con una imponente lámpara de hierro forjado y con una bonita mesa de cristal presidida por un elegante ramo. Hay otros salones dispuestos en hilera, hasta llegar a las escaleras que llevan a las habitaciones. En el exterior, en una terraza que domina el mar, encontramos una piscina de 100 m² y un pequeño solárium equipado con sombrillas de lona, tumbonas y colchonetas. Es una lástima que este espacio no sea más amplio. En cambio, el extremo de la terraza que acoge las mesas del restaurante, ofrece unas estupendas vistas al Mediterráneo. Ideal para tomar el desayuno.
Las 52 habitaciones del hotel se reparten en 47 dobles y 5 suites. El 75% dan al mar y las demás tienen vistas a la piscina o a la ciudad por la parte posterior. Para gozar de las mejores comodidades hay que elegir las suites. Están equipadas con bañera-jacuzzi en el cuarto de baño, un salón separado y dos televisiones, una en la habitación y la otra en el salón. Todos los alojamientos pueden acoger hasta tres personas, pero es mejor coger dos habitaciones si queremos estar cómodos. Se elija lo que se elija, las habitaciones disponen de un cuarto de baño con WC independiente, bañera, secador de pelo y productos de bienvenida. Se ha instalado la climatización y también un teléfono. Hay televisión. La caja fuerte, que está en la habitación, es de pago. La decoración exalta las líneas depuradas del hierro forjado, los materiales naturales de las telas de tonos azul claro y la luminosidad gracias a paredes pintadas de blanco. Provisto de un mobiliario de jardín de madera pintada, el balcón amplía agradablemente el espacio.
Instalado por debajo de la piscina, el restaurante ofrece un ambiente elaborado, con paredes ocres y mesas con faldón y manteles blancos. Aunque es una lástima que la sala no sea un más grande y que no disponga de una terraza, a parte del espacio que prolonga el solárium. Así, la mayoría de las veces comeremos y cenaremos dentro. Respecto a las comidas, los platos se proponen a la carta. Mezclan las influencias europeas y orientales a través de recetas como el filete de ternera con champiñones y las gambas a la parrilla a la mediterránea. Es una lástima que la oferta no sea muy variada. Respecto a las tarifas, hay que calcular unos 20 € el plato.
El hotel se adentra en una playa no muy grande, pero se ve compensado por su entorno y su tranquilidad. No hay grandes estructuras hoteleras en los alrededores, sólo casas privadas escondidas en una agradable vegetación mediterránea donde dominan palmeras y buganvillas. Un poco más lejos, las vistas dan a la medina de Hammamet, su torre fortificada y su pequeño puerto pesquero donde coloridos barcos bailan al son del viento. El agua es clara y, en el horizonte, el mar turquesa. Un precioso panorama para contemplar desde la tumbona, bajo una sombrilla de paja. Estos equipamientos se suministran gratis, al igual que las colchonetas y las toallas. Sin embargo, el hotel no propone deportes náuticos.
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