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La hora es la misma que en España.
No hay diferencia.
La lengua oficial es el italiano.
Los ciudadanos españoles y de la Unión Europea no necesitan visado para estancias inferiores a 3 meses. Lleva el DNI o el pasaporte en vigor.
Católica romana. La ciudad-estado del Vaticano es el centro mundial de la cristiandad.
Italia tiene varias zonas climáticas diferentes que son templadas en conjunto, y que se caracterizan por unas temperaturas relativamente cálidas. La influencia regular del mar y la barrera que suponen los Alpes, que frenan los vientos fríos del norte, otorgan al país un clima benigno en general. El clima romano es de tipo mediterráneo, caracterizado por veranos calurosos, con unas temperaturas medias en torno a los 25 ºC, y con monzones de verano que soplan desde el mar Tirreno hacia la costa. Los inviernos son suaves, con unas temperaturas que oscilan entre 5 ºC y 10 ºC, y con escasas nevadas.
en FranciaEmbajada de Italia
Calle Lagasca, 98 28006 Madrid Tel.: (00 34) 91 42 33 300 Fax: (00 34) 91 57 57 776
Oficina de turismo de Italia
Pso de la Castellana, 49. 28014. Madrid. Tel.: (00 34) 91 567 06 70 www.enit.it
en el mismo lugarEmbajada de España
Palacio Borghese Largo Fontanella di Borghese, 19. 00186 Rome. Tel.: (00 39) 6 684 04 01 ó (00 39) 6 687 22 55
Fax: (00 39) 6 687 22 56 Oficina de Turismo romana (APT)
Via Parigi 5, Roma. Tel.: (00 39) 06 48 89 92 53/ 55.
Ninguna vacuna. El agua es potable.
Para llamar a Italia desde España, marca 00 + 39 + 06 (indicativo de Roma) + el número del destinatario.
Desde Italia a España, marca 00 + 34 + número del destinatario.
Existen dos aeropuertos internacionales cerca de Roma. El de Leonardo da Vinci, en Fiumicino, se encuentra a menos de 30 km al suroeste de la ciudad. Puedes llegar a la capital y a su estación de Termini en tren bien dirigiéndote a la estación de Fiumicino, por 10 € en 40 min, o bien a la estación de Fara Sabina, por 6 € en 1 h. En taxi, calcula unos 40 €. El aeropuerto de Ciampino, situado a 15 km al sureste de Roma, recibe principalmente vuelos chárter. Para llegar a Roma, coge un autobús hasta la estación de metro Anagnina por 4 €, y después el metro (un billete cuesta 1,5 €). El trayecto dura 75 min hasta la estación de Termini. En taxi, calcula unos 30 € por la carrera.
220 V en general. De todas formas, trae un adaptador, ya que algunos enchufes son más pequeños que otros.
Como todas las grandes ciudades, Roma padece ciertos problemas de delincuencia, pero a pesar de todo es una ciudad bastante segura. Cuidado con los carteristas en los enclaves turísticos romanos. Hay bandas de menores que se han convertido en maestros del dudoso arte de distraer a los turistas para robarles más fácilmente. Vigila las maletas y los bolsos de mano. Estate atento a los robos al tirón en motocicleta. Disimula el material de fotografía en un bolso corriente. En el hotel, evita dejar el dinero y la documentación a la vista. No dudes en hacer uso de la caja fuerte del hotel.
guías
libros
películas
música
Para llegar a la Ciudad del Vaticano, coge la línea 64 de autobús, que sale de Termini, la estación principal de Roma, y pasa por la plaza de Venezia. En general, evita coger taxis para desplazarte por la ciudad, ya que las tarifas son elevadas (o en todo caso coge sólo los oficiales, amarillos o blancos con la inscripción "Taxi" en el techo), y opta por los transportes públicos (autobús, tranvía y metro). El Vaticano se visita andando. Existe un servicio de autobuses del Vaticano que enlaza la plaza de San Pedro con la nueva entrada de los Museos Vaticanos. Salen cada media hora, de 08:45 a 12:45, frente a la Oficina de Información de Peregrinos y Turistas, sita en la misma plaza de San Pedro. Este servicio funciona de febrero a diciembre.
Empieza por los antipasti, unos bufés de entrantes compuestos por charcutería y pescados marinados, con guarnición de ensalada. Entre las especialidades romanas, prueba los fettuccine (tiras de pasta), los gnocchi a la romana (pasta de sémola con leche y huevo), los saltimbocca (escalopes de ternera, rellenos de jamón y aromatizados con salvia), y el abbacchio (cordero lechal asado a la brasa, en chuletitas o a la cazadora). Acompaña tus platos con verduras, como las puntarelle (ensalada aliñada con ajo y anchoas) o las carciofi (alcachofas). Aprovecha también para degustar la miríada de pastas italianas. Permite que tu paladar disfrute de quesos como el caciocavallo, el pecorino y el ricotta. Para el postre, déjate tentar por el aroma untuoso del café, por el tiramisú, y por los múltiples sabores de los gelati (helados) y otros sorbetes italianos. También te convertirás en un incondicional del café capuchino.
Encontrarás numerosos recuerdos y artículos religiosos directamente vinculados con la visita al Vaticano. Completa tu biblioteca con hermosos libros encuadernados o en rústica. Si no, la industria italiana del cuero tiene fama mundial, gracias a una marroquinería, unos zapatos y unos bolsos de gran calidad. A otro nivel de precios, puedes optar por los artículos de los aclamados estilistas italianos. Puedes comprar joyas de lujo y bisutería, y hermosos sombreros, o dejarte seducir por la alta costura y el barrio de la moda, cerca de la piazza di Spagna (plaza de España). Lánzate en busca de gangas deambulando por las callejuelas romanas, y entra en las encantadoras tiendas de artesanía y de antigüedades, como las de la calle de los Cappellari. En el casco histórico de Roma, conjuga lo útil con lo agradable y aprovecha para ir de tiendas mientras visitas el barrio medieval o el renacentista. Date una vuelta por los mercados de alimentación, muy animados. Las tiendas de Roma abren de lunes a sábado de 09:00 a 13:00, y de 15:30 a 19:30 (de 16:00 a 20:00 en verano). Los grandes centros comerciales no cierran al mediodía, y a veces incluso permanecen abiertos los domingos por la mañana.
En abril de 2005, tras el fallecimiento del papa Juan Pablo II, el cardenal alemán Joseph Ratzinger fue elegido sumo pontífice con el nombre de Benedicto XVI.
Asiste los domingos y los días de festividades religiosas a la bendición de masas que concede el Papa desde lo alto de su balcón de la basílica de San Pedro. La belleza y la riqueza del Vaticano están abiertas a todo el mundo, y no sólo a los creyentes o a los practicantes. Sin embargo, no olvides que se trata de una ciudad santa. Por consiguiente, procura que el aspecto de la indumentaria sea correcto. Evita vestir pantalones cortos y faldas demasiado cortas, así como llevar ropa informal en exceso o los hombros desnudos. En caso contrario, te arriesgas a que te nieguen la entrada a determinados edificios, como la basílica de San Pedro.

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