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Viajes a Pakistán, la última frontera

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter Ficha Perfil
En occidente, se desconfía de Pakistán. Sin embargo, se trata de uno de esos destinos que dejan un recuerdo imborrable. En el "país de los puros" todo parece más fuerte, más intenso, más salvaje. Desde las cumbres nevadas del Karakórum hasta los fértiles valles del Indo, desde los santuarios grecobudistas del Gandhara a los palacios mongoles y los bazares de Lahore, desde las provincias tribales del noroeste hasta los pueblos kalashs, se trata de un universo secreto de aventuras y emociones que todavía está por descubrir.

Organizar un viaje

Incluso si el ministerio de Asuntos Extranjeros desaconseja fuertemente los viajes en las zonas tribales (frontera con Afganistán) y Beluchistán entre otras, varias regiones son muy bellas y accesibles. Los paisajes de Pakistán, del valle de los Indus en Gandhara pasando por los pueblos kalashs os aportarán recuerdos imborrables.

El monte K2 al norte es el segundo pico más alto del mundo. Hacia un tercio del país está recubierto por cultivos en el valle de Indus, y ocupados por la principal población del país, el resto dividida entre los masivos montañosos y los desiertos. Los osos y chacales habitan los relieves, mientras que los tiburones y tortugas recorren las aguas del Mar de Omán que cruza el país.

Su rica historia es aquella de un país asiático que conoció las influencias griegas y budistas. Fue uno de los territorios de donde salieron dos de las religiones más practicadas en el mundo: el hinduismo y el budismo. Hoy mayoritariamente musulmán, el país cuenta con casi 7 millones de hindúes y 3 millones de cristianos.

En la capital, Islamabad, encontramos buenas agencias especializadas en trekking, algunas especializadas en los principiantes. Los precios son, en conjunto, mucho más caros que en Nepal, pero la belleza de los paisajes es totalmente única. Podréis ir por ejemplo al macizo de Nanga Parbat para los más aventureros, o las tierras de Balistán. Una de las únicas tribus no musulmanas del país reside en el territorio kalash al sur de Chitral. Al norte de Peshawar, ciudad animada por mercados y carretas tiradas por caballos, encontramos el magnífico valle de Swat y toda la increíble región de Chitral.

La ciudad de Karachi al sur es la más importante. Encontramos el mausoleo de Quaid-i-Azam que protege el cuerpo del difunto Ali Jinnah, fundador de Pakistán, y la gran mezquita Masjid-i-Tuba, con su inmenso techo blanco. Los mercados del barrio de Saddar recogen los productos artesanales variados de todo el país. Lahore está situada cerca de la frontera con India, es la ciudad más visitada del país. Capital de provincia de Pendjab, está compuesta por una multitud de barrios animados de todo tipo de ambientes. La región es una de las más seguras de Pakistán. Desde la simpática ciudad de Bahawalpur, es posible llegar a Cholistán, desierto poblado por tribus nómadas o al parque nacional de Lal Suhanra.

Un viaje a Pakistán representa ciertos riesgos, pero no deja de ser un país increíble. Pakistán esconde numerosos tesoros históricos inscritos al Patrimonio Mundial de la Unesco, empezando por el fuerte y los jardines de Shalimar en Lahore. Herencia de la civilización mongola, los edificios en mármol están ornados de oro y de mosaicos, y los jardines de las tres terrazas ofrecen un increíble espectáculo al visitante. Bam, la ciudad fortificada del desierto, era una construcción fabulosa realizada enteramente a partir de arcilla. Fue desgraciadamente destruida en gran parte por un terremoto en 2003. Por el otro lado, las ruinas arqueológicas de Mohenjo Daro en el valle de Indus, construidas con el mismo material, permiten hacernos la imagen de la grandeza de las ciudades en aquellos tiempos. La montaña sagrada de Sulaiman-Too acoge lugares de culto y cuevas con pintadas rupestres representando humanos, animales y formas geométricas.

Pese a los diferentes conflictos que sufre el país, los pakistanís son un pueblo muy caluroso y acogedor si respectamos sus costumbres. Las mujeres invitadas a cenar podrán asistir a las preparaciones culinarias y a la vida cotidiana de las pakistaníes, mientras que los viajeros se quedarán con los hombres en las otras partes de la casa. En efecto, la separación entre sexos sigue siendo muy marcada en este país que fue el primer país musulmán dirigido por una mujer, Benazir Bhutto.

En otro dominio, el visitante se verá sorprendido por las innumerables pinturas multicolores que decoran los vehículos y los transforman en verdaderas obras de arte ambulantes. A ello se le añaden amuletos, campanas, cadenas e imágenes religiosas, situadas para espantar al mal de ojo. Las ceremonias de los grandes peregrinajes en los santuarios, como en Sehwan Sharif, están acompañadas por danzas espectaculares. Para los Kalashs, las tribus animistas del Hindu Kush, las fiestas acompañadas de música y danza son muy celebradas en las primeras etapas del calendario agrícola y a la hora de los nacimientos, bodas o funerales.

Información turística

El riesgo de terrorismo sigue siendo elevado y las instituciones no recomiendan un viaje a este país. Si vais a visitar Pakistán, se recomienda no desplazarse fuera de Islamabad, Karachi o Lahore.

Siempre pedid la autorización antes de fotografiar a alguien. Nunca hay que hacer fotos de edificios militares o administrativos.

Desde la apertura de la Karakorum Highway (carretera) que une Gilgit con la ciudad china de Taxkorgan, el norte de Pakistán se ha convertido en un lugar de encuentro para los amantes de las excursiones. Algunos viajeros programan viajes de trekking en los altos valles de Karakorum, sobre el glaciar de Baltoro o el campo de base de K2, así como los circuitos del antiguo itinerario de la ruta de la seda, incluyendo Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y el Noroeste de China. Otros proponen explorar el valle de Chitral y el país Kalash o incluso el valle de Indus sobre las huellas del tesoro de Gandhara. El viajero con ganas de hacer trekking, deberá pasar por una agencia ya que es un poco complicado organizar un viaje en esos lugares. Algunas zonas montañosas sólo son accesibles con un permiso.

Pakistán es un país conservador, los visitantes y especialmente las mujeres deben abstenerse de ropa ligeras que puedan ser consideradas provocadoras. Optad por vestidos largos que cubran el cuerpo. Abstenerse también de beber, comer y fumar en público durante el ramadán antes de que caiga el sol.

Herencia de la colonización británica, el cricket y el polo son dos de los deportes nacionales que atraen a un gran número de seguidores. Las competiciones se desarrollan todo el año y durante los grandes torneos en los sitios públicos, la mayoría de la población mantiene una oreja pegada a la radio o al televisor. En Gilgit o Chitral, intentad asistir a un partido de polo, todo un espectáculo.

En cuanto al vestuario, la mayoría de los hombres, con turbantes y largas barbas son vestidos en un tradicional Salwar Kameez, una camisa larga que cae sobre un pantalón bombacho. No dudéis en compraros la vestimenta una vez allí para vestiros acorde con los locales (este tipo de vestimenta también es para las mujeres). En las tribus pathans, muchos llevan una increíble colección de anillos en los dedos que junto a los kalachnikovs representan un símbolo de virilidad guerrera.

El pueblo Pathan de la frontera del noroeste, que obedece a sus propias reglas, tiene la costumbre de arreglar sus problemas mediante la sangre. Las mujeres están generalmente en el origen de las venganzas. Tapadas de los pies a la cabeza, obedecen al purdah, deben sumisión absoluta a los hombres del clan familiar.

Los pros

  • +Extraordinarias posibilidades de hacer trekking y de dar paseos en regiones montañosas, que reciben pocos visitantes, con una belleza que corta la respiración.
  • +Los amantes del arte podrán descubrir los restos de las antiguas civilizaciones del Indo, del reino de Gandhara y de los imperios mongoles.
  • +Los paisajes salvajes y cautivadores, son un verdadero terreno de aventuras para los amantes de las sensaciones fuertes.

Los contras

  • -La inestabilidad política y los enfrentamientos interétnicos en las zonas urbanas, la inseguridad en las regiones tribales del noroeste y en Balouchistán.
  • -El integrismo religioso origina múltiples prohibiciones y es increíblemente hipócrita. El consumo de alcohol está prohibido; sin embargo, el consumo de drogas duras causa estragos. Pakistán, "país de los puros", no se caracteriza por tener unas costumbres flexibles.
  • -Las tarifas son elevadas, tanto para los billetes de avión, como para los circuitos organizados y las excursiones. No existen muchas comodidades.

Tradiciones

El críquet y el polo, herederos de la colonización británica, son deportes nacionales que levantan verdaderas pasiones. Todos los años tienen lugar competiciones. Durante los grandes torneos, en los espacios públicos, puedes observar a la gente con las radios portátiles pegadas a la oreja o engachada al televisor.
En Gilgit o en Chitral, puedes intentar asistir a una partida de polo, en la que los formidables caballos levantan nubes de polvo. En cuanto a las prendas, la mayoría de los hombres, con turbantes y larga barba, viste el tradicional "salwar kamiz", una larga camisa que cae sobre un ancho pantalón.
En las tribus pashtunes, muchos llevan una increíble colección de brillantes diamantes en los dedos. Sus ojos perfilados con khôl podrían darles un aire casi femenino, si no fuera por los puñales y kalachnikovs que llevan como signo de virilidad guerrera.
Los pashtunes de la frontera noroeste, que obedecen a sus propias costumbres, suelen resolver sus diferencias con sangre y practican la ley del talión sin piedad. A menudo, las venganzas suelen originarse por una mujer. Veladas desde la cabeza a los pies, éstas deben obedecer el purdah, es decir, deben sumisión absoluta a los hombres del clan familiar.
Aunque Pakistán puede alardear de haber sido el primer país dirigido por una mujer, Benazir Bhutto, la segregación de sexos sigue estando omnipresente.
Por otro lado, el visitante quedará asombrado por las innumerosas pinturas inocentes y multicolores que adornan los vehículos y los transforman en increíbles obras de arte ambulantes. Además, se suman, en los habitáculos, retahílas de amuletos, campanitas, cadenas e imágenes piadosas, que se supone que alejan el mal de ojo. Los pakistaníes son supersticiosos y practican una forma popular del islam, a través del sufismo y el culto a los santos.
Las ceremonias durante las grandes peregrinaciones a los santuarios, como Sehwan Sharif, se acompañan con danzas y mortificaciones espectaculares.
Los kalashs, tribus animistas del Hindu Kush, celebran fiestas acompañadas de música y danza durante las principales etapas del calendario agrícola y durante los nacimientos, las bodas y los funerales.
Puesto que Pakistán es un país muy estricto, los visitantes, sobre todo las mujeres, no deben llevar ropas ligeras que puedan considerarse provocativas, ni beber, ni comer, ni fumar en público durante el Ramadán.

Cocina

La cocina pakistaní es muy similar a la india, con un variante musulmán bautizado ?cocina mogola?, influenciada por las tradiciones árabes, turcas y persas, que encontramos sobre todo en Lahore. Los platos están menos especiados que en la cocina india, pero también se utiliza mucho cardamomo, sésamo y yogurt para neutralizar el picante de las especias.

La mayoría de los menús ofrecen una elección de carnes acompañadas por salsas especiadas (masala), cocidas en ragout (bhuna gost), al horno (tandoori), maceradas con yogurt (korma) o en brochetas (kebab). Le saag gosht es ternera con curry y espinacas. El biryani y pilao son platos de arroz que acompañan bien carne o bien pescado. La mayoría de los platos se sirven con lentejas (dhal), o raita (salsa de yogurt) y galletas de trigo (chapati, paratha o naan).

Entre los postres, podemos degustar las halvas, dulces hechos a base de nueces y caramelo con almendras o pistachos o el shahi tura, una crema de pistachos y almendras. La comida estará acompañada de lassi, yogurt líquido helado o de té negro (chai), mezclado con leche, azúcar y especias. Las bebidas alcoholizadas sólo se sirven en los grandes hoteles para los extranjeros.

Souvenirs y artesanías

Los puestos de los bazares de Lahore, de Peshawar, de Karachi y de Rawalpindi son el mejor lugar para hacer las compras. Puedes encontrar una gran variedad de productos artesanales: objetos de madera esculpida, tapices de lana tejidos a mano, bolsos, zapatos y sandalias de cuero, bordados adornados con pequeños espejos, sedas y tejidos de Boukhara, chales de Cachemira, saris, cerámicas, artículos de cuero o plata, pulseras y joyas antiguas, caftanes de lana, piedras semipreciosas (lapislázuli).
El regateo forma parte de los rituales ineludibles.
Las tiendas abren normalmente de 09:00 a 19:00 con algunas interrupciones para comer cuando hace más calor. Cierran el viernes.