El parque nacional de Angkor Vat esconde varias decenas de templos mejor o peor conservados y liberados de cubierta vegetal. Para descubrirlos te tiene que gustar caminar, las viejas piedras y el calor. Pero ¡qué maravilla! Los templos, perdidos en el fondo de una frondosa jungla, se alzan majestuosos, hieráticos y estremecedores.