Son los sabores propios del Mediterráneo. Yodo, finas hierbas, berenjenas, tomate y queso de oveja. En
Chipre se come
mezze como en
Grecia y en
Oriente Medio. Hojas de vid rellenas de carne y arroz, humus (puré de garbanzos), pasta de sésamo, ensalada de tomates con
halloumi (queso fresco de oveja) y aceitunas... Una media docena de estos platos, servidos en pequeñas porciones, constituye una comida. Para probar otra receta con sabor a Chipre, hay que pedir musaka, un gratinado de berenjenas con carne picada recubierto de una bechamel espesa. Se sirve tradicionalmente en su plato de cocción, hecho de barro. Hay que darle tiempo para comerla, ya que se sirve directamente sacada del horno. Se puede aprovechar para mirar el paisaje, sobre todo si estamos en una terraza que dé a un pueblo típico como Tochni, al oeste de
Larnaca.