Si bien actualmente la ciudad recibe ingresos gracias al turismo, hubo una época en la que uno de los recursos de esta ciudad portuaria eran las peregrinaciones. Del siglo IV a.C. al siglo IV d.C, aquí venían multitudes para venerar a Afrodita, la diosa del amor, que según la leyenda surgió de la costa de Petra Tou Romiou, a 25 km al este de
Pafos. La ciudad ofrecía comida y alojamiento a los fieles que iban a rendir culto a la diosa a su santuario. Aún pueden verse los vestigios de éste en Kouklia, a la orilla del mar. Los peregrinos recorrían a pie los 15 km que separan el templo de Afrodita de la ciudad de Pafos. El culto era uno de los misteriosos cultos que impregnan la Antigüedad. Era tan conocido que incluso Homero lo menciona en la Odisea. Allí se iba para garantizar juventud y fertilidad.