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    Cenotes, el fenómeno sagrado - Yucatán

    Reportaje Yucatán: Cenotes, el fenómeno sagrado

    Cenotes, el fenómeno sagrado
    Los cenotes son formaciones únicas en el mundo y signo distintivo del paisaje natural yucateco. El término proviene del maya "dzonot", que significa "cavidad con agua". La península no cuenta prácticamente con ríos visibles, ya que el suelo es calcáreo y poroso. El agua de lluvia penetra y se infiltra directamente por las fisuras del suelo, que deja entrever el espectacular paisaje de grutas y ríos subterráneos verdes, cristalinos o color turquesa. Sus estalactitas y estalagnitas forman en ocasiones verdaderas obras de arte. Si bien los cenotes varían en forma y tamaño (llegan a alcanzar hasta 50 m de diámetro), poseen algunas características comunes: su agua está fría, ya que proviene de reservas subterráneas, y es clara, debido a que circula en corrientes que llegan al mar, dando lugar a un ecosistema equilibrado. Más que un recurso primordial para la obtención de agua dulce en la jungla, los cenotes eran para los mayas puntos de contacto con las divinidades y representaban la entrada al inframundo espiritual. Son objeto de historias y leyendas sagradas, y desempeñan un papel preponderante en el desarrollo de la civilización maya. En torno a estas cavidades se formaron grandes poblados y eran el punto de referencia del centro de las ciudades. El cenote sagrado, dedicado a Chaac, dios de la lluvia (el más importante) era el centro de las actividades religiosas de la comunidad en toda la península, como atestigua la gran ciudad de Chichén Itzá. Se ha extraído gran cantidad de ofrendas de las profundidades: joyas y objetos de oro, jade, cobre, así como tejidos aparentemente arrojados durante sacrificios humanos para proteger la ciudad frente a los maleficios. Hay cenotes abiertos como un lago o un agujero lleno de agua, otros unidos entre ellos por largas galerías naturales (que alcanzan los 600 m), otros semiabiertos en cuevas y, por último, cenotes que están cerrados. Estos últimos presentan, en general, aberturas por las que atraviesa la luz del sol. De ahí el nombre de "ojo de jaguar", dios del Sol que se transforma en jaguar por la noche, que se atribuye a ciertos cenotes con reflejos color turquesa en el agua clara. © texto: Jeanne Brette; © foto: OT México.
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