Cuando se recurre a esta opción, el resultado final puede ser muy diferente: como se pueden conseguir gangas si se han liberado plazas a última hora, también se puede llegar a pagar billetes muy caros si la ruta genera ganancias y la aerolínea no permite liquidar sus plazas. Así, todo dependerá del destino, de la compañía aérea y del talento de cada uno para negociar un precio en el mostrador en el último minuto. Con este sistema, se pueden llegar a obtener descuentos hasta del 50% con respecto a la tarifa normal, sin embargo, el regreso en una fecha específica no podrá ser garantizado. Así, hay que esperar que haya plazas disponibles en el avión, o bien pagar un suplemento, lo cual echaría a perder el ahorro conseguido a la ida.
Este sistema se llama stand-by y hay que reconocer que se trata de una práctica casi obsoleta en España. Existía hace un tiempo una fórmula bastante parecida, el D-1 (el billete con tarifa reducida que se vendía el día anterior al día de salida), pero incluso esta práctica ya no se lleva a cabo actualmente. El único grupo de personas que se sigue beneficiando del stand-by es el personal de las aerolíneas.
Esta fórmula ya no es tan utilizada porque las aerolíneas consideran que si una persona compra un billete a última hora, quiere decir que no tiene opciones y por lo tanto está dispuesta a pagar un billete a la tarifa normal.
Sin embargo, es posible comprar un billete de avión directamente en el aeropuerto a aquellas aerolíneas que dispongan de un mostrador de venta en el lugar, como es el caso de las grandes compañías aéreas. Es importante ubicar la aerolínea que más te interesa, para no tener que ir de un mostrador a otro, ya que no siempre todos están situados en la misma terminal. Las tarifas son las mismas que en la página web de la aerolínea, excepto si existen promociones especiales por Internet.
Barcelona
107 €
París
139 €
Buenos Aires
733 €
Lima
1245 €
Nueva York
906 €
Roma
250 €
Lisboa
87 €
Marrakech
66 €