Viajes a Dominica | Guía de viajes Dominica
  • Conéctate
  • Dominica
    © iStockphoto.com / Htomas
   
  • Compara tus :
  • Vuelos
  • Hoteles
  • Vuelo + Hotel
  • Alquiler Directo
  • Coches
  • Viajes
  • Destinos

Dominica

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter
Situada en las Antillas menores, concretamente entre Guadalupe y Martinica, Dominica es una paradisiaca isla de naturaleza salvaje, principalmente rural y prácticamente libre del turismo de masas. Popularmente conocida con el sobrenombre de "la isla de la naturaleza", Dominica ofrece a los visitantes una gigantesca y muy diversa flora y fauna en la que se alternan paisajes dominados por las costas, altas montañas y arrecifes de coral, pasando por los bosques tropicales y las plantaciones de bananos y cocoteros. En lo que a animales se refiere, el país insular se revela como un auténtico paraíso para las aves tropicales como los loros Sisserou, uno de los emblemas del país, o las ranas gigantes.

Organizar un viaje

Las dimensiones de la isla de Dominica son bastante reducidas en comparación con la mayoría de sus vecinas del Caribe. Por ello, a pesar de sus preciadas playas de arena blanca y aguas cristalinas, sería un error decantarse únicamente por darse un chapuzón y dorar nuestros cuerpos al sol mientras disfrutamos de un refrescante cóctel tropical. Y es que la geografía de este pequeño país insular, su rica historia y su excepcional variedad paisajística, elevan a Dominica al estatus de paraíso natural, brindando al viajero la oportunidad de disfrutar de sus múltiples virtudes y empaparse de la cultura y tradiciones locales de los Kalinagos, los primeros y legítimos pobladores de la isla, de los dominiqueses, e incluso de las comunidades rastafaris que todavía practican los ritos de la fe que el emblemático Bob Marley dio a conocer en el mundo entero.

A diferencia de la gran mayoría de las islas del Caribe, estigmatizadas por el turismo de masas y los grandes resorts que invaden sus litorales, Dominica mantiene una autenticidad casi innata, permaneciendo fiel a su cultura y tradiciones. Su situación, a medio camino entre las islas de Guadalupe y Martinica (departamentos de ultramar con cierta autonomía pero pertenecientes a la República Francesa), permite al viajero complementar su estancia disfrutando de uno o dos viajes adicionales dentro del viaje ya programado.

Debido a su accidentado relieve y a la escasez de tierras de cultivo, Dominica forma parte de las pocas islas de las Antillas que reamente nunca llegaron a ser colonizadas del todo. Es cierto que la isla volcánica fue objeto de disputa entre Inglaterra y Francia, pero lo que realmente llama la atención es que el país fue uno de los pocos y raros lugares en los que el pueblo amerindio de los Kalinagos pudo asentarse sin temor a ser exterminados o esclavizados.

Tras alcanzar su independencia del Reino Unido en el año 1978, este pequeño pero montañoso país atravesó por un periodo un tanto caótico en lo que a la política se refiere, que le impediría disfrutar de los beneficios económicos derivados del turismo de masas del que gozaban muchos otros destinos caribeños. No obstante, lo que en un pricipio pareció ser un obstáculo de cara al crecimiento económico del país, más tarde se convertiría en toda una bendición que atraería a decenas de miles de turistas de todo el mundo atraídos por la autenticidad y los paisajes vírgenes de Dominica, hartos de los típicos resorts con todo incluido que inundan los arenales de la región.

Así pues, en la actualidad, el territorio de Dominica se revela como un espacio natural envidiablemente preservado. Y es que incluso sus playas blancas de arena fina bañadas por las aguas color turquesa típicas de cualquier postal caribeña se encuentran libres de edificios que impidan disfrutar del paisaje. Por otro lado, las zonas del interior del país son perfectas para los amantes del senderismo, que podrán disfrutar de su exuberante vegetación y de las mil y un bendiciones de la Madre Naturaleza, refrescándose en sus hermosas cascadas y/o disfrutando de las propiedades curativas de sus manantiales y fuentes termales. En cuanto a la fauna, el litoral de esta isla virgen parece ser el hogar que varias especies de ballenas han elegido para instalarse durante todo el año, cerca de las ciudades y pueblos repartidos a lo largo de la costa para el deleite de locales y turistas.

Roseau, la capital y principal urbe de Dominica, cuenta con una población que apenas supera los 15.000 habitantes. Como explicábamos anteriormente, el escarpado relieve que caracteriza la isla sirvió como refugió a los pueblos amerindios autóctonos de cara a la llegada de los colonizadores europeos, como también lo fue para muchos esclavos huidos, así como para los martiniqueses y guadalupeños que se negaron a aceptar las imposiciones del régimen del general Vichy durante la Segunda Guerra, lo que confiere a esta pequeña isla un rol ciertamente importante en la historia reciente.

Hoy en día, las comunidades amerindias de los kalinagos están instalados en una reserva ubicada en la costa atlántica de la isla. Sin embargo, la superficie de esta zona protegida no ha hecho más que empeorar con el paso de los años debidos a que sus tierras de cultivo se encuentran entre las menos fértiles de toda Dominica. Si viajas hasta este lugar, no puedes perderte la visita de la reconstrucción del antiguo poblado tradicional Kalinago.

Por último pero no menos importante, la notable comunidad rastafari presente en Dominica te permitirá conocer otras tradiciones y ritos con los que complementar tu estancia en este jardín flotante, recomendante encarecidamente realizar el aclamado Waitukubuli Trail.

Información turística

En Dominica, la red de carreteras es bastante buena, pero el escarpado relieve es un obstáculo a tener en cuenta a pesar de la pequeña superficie de la isla (50 kilómetros de longitud por 20 kilómetros de ancho), por lo que a la hora de moverse por la isla en coche o moto, es aconsejable partir siempre, tanto durante la ida como la vuelta, desde una posición elevada que facilite el descenso para que el viaje no se haga demasiado largo. Así pues, una buena opción sería dividir el recorrido en varias etapas, pasando dos o tres noches en la capital, Roseau, y por ejemplo, unos días más en las proximidades de Calibishie, al nordeste de la isla.

Las posibilidades para la práctica del senderismo son muy variadas, ya que además las indicaciones de las rutas y caminos están muy bien señalizados. Entre todos ellos, el famoso Waitukubuli Trail permite atravesar la isla de norte a sur en aproximadamente 14 días de marcha bien organizados. Si eres un amante de esta disciplina, te lo recomendamos encarecidamente. Entre los lugares más excepcionales que encontrarás a tu paso se encuentra el imponente Morne Diablotin, el punto culminante de la isla (1.447 metros de altitud), el Parque Nacional de Trois Pitons, célebre por su lago hirviente situado en un cráter y las paradisíacas cascadas de Victoria Falls y Sari-Sari.

Del mismo modo, otra de las actividades más emocionantes que recomendamos al viajero es decantarse por realizar alguna sesión de submarinismo para descubrir los hermosos fondos marinos de la bahía de Scotts Head. Para los aficionados a las expediciones deportivas y/o en plena naturaleza, existen varias empresas que proponen recorridos acuáticos (raftingy descenso de cañones) para descubrir los ríos de la isla, que se encuentran entre los más hermosos de las Antillas, así como otras excursiones en piragua para contemplar las ballenas que moran en los alrededores de la capital dominiquesa. Otro de los recorridos más populares se realiza entre los exóticos manglares de Indian River. La visita de la reserva en la que habitan los indios caribeños, en la zona norte de la isla, es otra actividad que no puede faltar en tu lista.

Por último, una buena forma de entablar amistad con los locales y empaparte un poco de su cultura es asistir a un partido de cricket. El equipo de las West Indies (de las cuales Dominica es integrante) es uno de los mejores equipos del mundo junto con Australia y Sudáfrica.

Los pros

  • +Dominica es una isla bien conservada. Muchos lugares donde se practica submarinismo aún están vírgenes.
  • +Dominica es uno de los emplazamientos ornitológicos más ricos de las Antillas; cuenta con 162 especies de aves.
  • +Es el reino del cricket, un deporte tan popular como lo es el fútbol en Brasil.

Los contras

  • -Las playas de arena negra son, en principio, poco atractivas.
  • -La estación de los ciclones se corresponde con la de nuestras vacaciones; esto hace que los turistas visiten el país preferentemente en invierno.

Tradiciones

En Dominica, el ritmo de la vida, podríamos definirlo como tranquilo, quizás demasiado tranquilo. No obstante, los dominiqueses son respetuosos y muy comunicativos, aunque el ambiente general que impera en la isla es bastante calmo, sin prisas.

Los habitantes de la isla poseen una rica tradición antillana que se expresa en la gastronomía (bastante especiada y un tanto picante), la música y la danza (zouk, calipso). La Fiesta Criolla de noviembre es testimonio de ello; se realiza un conjunto de manifestaciones artísticas y culturales que ensalzan la lengua y el folclore criollo.

La isla alberga la mayor población de indios de las Antillas, los nativos Kalinagos, que han mantenido sus propios usos y costumbres. Aún tallan sus piraguas en gruesos troncos de árboles y viven en casas construidas sobre pilotes, además de serguir cultivando sus conocimientos ancestrales, particularmente presentes en la farmacopea tradicional, la cual es sorprendentemente rica.

Los dominiqueses han estado bajo autoridad británica durante más de un siglo y han mantenido algunas particularidades del estilo de vida inglés: conducen por la izquierda, comen muchos sándwiches y adoran jugar al cricket, el principal y más popular deporte local.

Cocina

La cocina local podría definirse como una mezcla o fusión de la cocina francesa, inglesa, caribeña y del oeste de África. Los ingredientes principales en la mayoría de especialidades culinarias del país son el arroz, las lentejas, varias verduras, la mandioca en varias, servido con pescado fresco cocinado al grill o carne de pollo, siendo este tipo de platos una excelente opción a la hora de comer en un restaurante.

Entre las numerosas especialidades encontramos el buljow (pez volador servido con buñuelos de pan), cangrejo relleno y la sopa de calalou (sopa con espinacas). También hay que probar sin falta el plato nacional el mountain chicken que, lejos de lo que su nombre indica, no es ni mucho menos un plato a base de pollo, sino compuesto de ancas de rana fritas o salteadas, acompañado de salsa criolla.

Al igual que en casi todas las islas de las Antillas, podrás disfrutar de frutas tropicales: guayabas, piña, mango, banana, nuez de coco, papaya, guanábana, carambolas...
En lo que se refiere a bebidas, prueba los ponches de frutas exóticas y ron dominiqués y la Kubuli (cerveza local). Par refrescarte en cualquier momento, prueba los deliciosos jugos de frutas frescas que se venden por todos lados.

Souvenirs y artesanías

Los indios caribes hacen cestería de gran calidad, decorada con motivos tradicionales. Podrás traer de tu viaje distintos objetos hechos de paja: salvamanteles, sombreros, muñecas criollas, bolsos, etc. y también especias, ron y tabaco. Las tiendas abren de 08:00 a 13:00 y de 14:00 a 16:00, de lunes a viernes.