Menorca
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Viajes a Menorca: Reserva de la Biosfera

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter Ficha Perfil

Información turística

Escondida detrás de Mallorca, su hermana mayor más construida y más visitada, Menorca reivindica las cualidades de una biosfera protegida. Esta isla, que es sin lugar a dudas la más natural de todas las Baleares, deja a Formentera e Ibiza la vida nocturna y a Mallorca las playas más concurridas.

Menorca se aprecia a través de su pineda y sus calas, que deberás visitar obligatoriamente a pie. Enmarañadas entre las calas turísticas rebosantes de hoteles de medianas y grandes dimensiones, las playas secretas de la isla se comunican mediante caminos entre rocas y pineda.

Si vas a viajar a Menorca, no olvides llevarte tus botas de trekking y una pequeña mochila, ya que sería una pena limitarte a la playa del hotel. Por supuesto, ésta tiene la ventaja de estar equipada, pero nada se puede igualar a una playa aislada en plena naturaleza.

En el interior se está desarrollando actualmente una especie de turismo ecológico, con la aparición de los "hoteles rurales", mucho más aislados. Estos establecimientos, situados en edificios de antaño dedicados al trabajo ancestral de la tierra (como las granjas y los establos), son en su mayoría de gestión familiar: este tipo de alojamiento es ideal para descubrir el aspecto auténtico de la isla.

En cuanto a los paisajes de la isla: al norte, piedra volcánica de color oscuro confiere al paisaje una atmósfera particular, ligeramente oscura. Al sur, los acantilados y las calas se reflejan en el azul turquesa del mar. Para completar este cuadro, la isla tiene dos "grandes" ciudades: Ciudadela y Mahón. La primera fue la primera capital de la isla, en la Edad Media, mientras que la segunda se convirtió en la capital bajo la dominación inglesa, debido a su puerto natural.

Qué ver

La Mola es el puerto natural de Mahón, y es también el puerto natural más grande del Mediterráneo. Se desarrolló magníficamente en el siglo XVIII bajo la dominación británica, y encontramos restos de este período en los principales monumentos que lo bordean. Como por ejemplo la impresionante fortaleza de Isabel II, un edificio de arquitectura militar del siglo XIX, o las ruinas de Lazaret, en la isla de la Cuarentena (donde estaban aislados los marinos enfermos antes de entrar en la ciudad), evocadoras y románticas, dignas de una novela de Poe.

Cerca, encontramos el pueblo de Es Castell, con su pequeño puerto tan típico. Conocido antaño con el nombre de Georgetown, conserva en su arquitectura indicios de la dominación británica. Observa la presencia de un edificio del siglo XVII, de estilo puramente inglés, hoy transformado en hotel.

Cerca de Mahón y de la Cala en Porter, se encuentra la Cala d'En Xoroi. Aquí, descubrimientos excavados en esta luminosa roca blanca, característica del sur de la isla, se agarran a la tierra. Unidas entre sí por estrechos caminos, forman un conjunto de pequeñas terrazas encaramadas sobre el mar. De fácil acceso para el hombre, llegan a acoger un bar panorámico y una discoteca. ¡Un lugar realmente particular! En cambio, al este encontramos Ciudadela, la antigua capital de la isla. Fundada en la Edad Media (época de la que encontramos restos en sus callejuelas y edificios antiguos), esta ciudad fue la capital de la isla hasta que fue conquistada por los ingleses en el siglo XVII. Estos últimos, para captar el poder de los nobles locales, decidieron desplazar la capital a Mahón (la elección también era logística, para poder disfrutar del puerto natural de la ciudad). Pero esto no merma los atractivos de Ciudadela, cuyos magníficos monumentos son testimonio de su grandeza a través de los siglos. Se recomienda entrar a ver la catedral gótica de 1287.

Qué probar

La Unesco declaró Menorca Reserva de la Biosfera en 1993, por lo tanto no vale la pena matizar que la isla es un paraíso natural. Protegida y mimada, constituye un lugar de visita excepcional para los amantes de los deportes al aire libre.
El Parque Natural S'Albufera d'Es Grau se encuentra al este de la isla, entre Binillauti y Marcaret. A lo largo de la costa, encontramos numerosas playitas naturales (es decir, accesibles únicamente a pie o por mar): Cana N'Brut, Cala Caldes, Cala Tortuga...

Por supuesto, la isla está llena de centros ecuestres y senderos adaptados a este tipo de excursión. Sobre todo al norte de la isla, algunas rutas te dejarán boquiabierto.
Siempre en la parte norte, el único terreno de golf de la isla (de nueve hoyos) se encuentra en Son Parc.
Pero la principal y valiosa especificidad de la isla, es el laberinto de senderos (todos indicados) que unen las diferentes calas de la orilla, y permiten también pasear descubriendo el interior de la isla. Menorca es sin lugar a dudas un destino recomendado para el senderismo ligero.
Por último, teniendo en cuenta la riqueza de la flora y la fauna marinas, muchos hoteles trabajan con centros de submarinismo.

Los pros

  • +  La naturaleza conservada
  • +  Las tradiciones gastronómicas

Los contras

  • -  Los desplazamientos, no siempre fáciles sin coche
  • -  La arquitectura invasora de algunos hoteles, que estropea el paisaje natural

Qué pensar

Incluso en el mes de mayo, el sol pega fuerte en la isla. No olvides tu crema solar.
Si vas en coche, recuerda que es necesario coger siempre la carretera principal para unir dos ciudades que sin embargo están próximas geográficamente: por ello el trayecto es más largo de lo previsto. En cambio, desde la carretera principal, puede recorrerse la isla de cabo a rabo en unos 50 minutos.

Qué evitar

Como en todas las islas cuya biosfera está protegida, conviene elegir los transportes públicos y andar. Sin embargo, las distancias son importantes, y el autobús poco práctico. La decisión depende de tu conciencia ecológica. Por supuesto, hay que prestar atención a la naturaleza, es decir, no tirar los restos del picnic, y de manera general, respetar siempre este maravilloso ecosistema.

Qué degustar

Las especialidades menorquinas son numerosas y variadas.
El queso de Mahón es una especialidad (es compacto, como el parmesano italiano), de sabor algo rugoso (pero esto depende de su curación) y bastante intenso.
Como isla, Menorca ha desarrollado diferentes maneras de cocinar el pescado. El plato estrella de los restaurantes más tradicionales son los calamares a la menorquina: los moluscos se rellenan con una mezcla típica y luego se cocinan ligeramente con tomate. Las verduras también se rellenan, como los calabacines y las berenjenas. El interior de la isla, lado también posee sus tradiciones culinarias: de ahí proceden algunos quesos frescos, así como la costumbre de comer determinados embutidos, como la "sobrasada", o el cordero.
En definitiva, la gastronomía menorquina es más bien variada, sobre todo teniendo en cuenta las dimensiones de la isla, y los habitantes han sabido conservar el carácter único. Es una isla donde se come bien, y algunos restaurantes disfrutan transmitiendo a sus clientes las tradicionales culinarias. Te dejamos algunas direcciones.
Si quieres comer pescado, acomodado en el puerto natural de Mahón, te dejamos una dirección clásica (e histórica, ya que el restaurante existe desde hace años):
Restaurante la Minerva
C/Moll de Llevant, 87 - 07701 - Mahón
Tel: +34 971 351 995

Si buscas una cocina de acuerdo con las tradiciones, el restaurante siguiente, en Es Mercadal, tiene pinta de ser un "lugar de cita de los lugaremos para la comida dominical":
Restaurante Ca´n Aguedet
C/Lepant, 30 - 07740 - Es Mercadal
Tel.: +34 971 375 931

Y por último nuestro preferido: en una de las callejuelas adoquinadas típicas del centro de Ciudadela, bajo las bóvedas de las arcadas, descubre el restaurante "Ses voltes" ("voltes" significa "bóvedas", el nombre no tiene nada de original, la verdad sea dicha). Sin embargo, la banalidad se limita al nombre del establecimiento, ya que cada pequeño detalle de este restaurante te conquistará: su diseño moderno con unos toques de decoración tradicional de madera, sus plantas que se terminan en una pequeña terraza con vistas a los tejados de Ciudadela, y por último, y no por ello menos importante, su cocina tradicional elaborada con productos naturales, enriquecida con algunas notas originales para que tu cena sea un delicioso recuerdo. Una dirección para recordar.

Restaurante Ses Voltes

C/Josep Maria Quadrado, 14 - 07760 - Ciudadela
Tel.: +34 971 381498

Qué traer

¡Las sandalias menorquinas! Digamos que la sandalia menorquina es a Menorca lo que la espardeña es a Cataluña y al País Vasco. Un concepto similar para un clima similar: tela y una suela rígida. El modelo clásico cubre bastante, incluso puede resultar rígido para algunos, pero la moda obliga. Ahora se divide en numerosas variantes, con frecuencia muy bonitas. Las descubrimos en abundancia en las calles de Mahón y Ciudadela.
En la redacción, nos han cautivado las sillas menorquinas. Se parecen a los sillornes de director de cine que vemos en las antiguas películas (de madera y tejido), pero existen en dos modelos diferentes: con mecedora (¡para mecerse!) y sin ella.
Sin olvidar un gran surtido de tejidos, utilizados en cortinas, manteles, etc., que combinan de manera precisa el azul, el verde y el blanco.
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