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Borgoña
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Lugares turísticos Borgoña
Gonzalo González Beneytez
Gonzalo González Beneytez Jefe de sección

Gastronomía

¿Cómo hablar de Borgoña sin pensar en la gastronomía? Las especialidades culinarias de la región le han proporcionado la fama. Los nativos de Borgoña adoran comer, cocinar y, sobre todo, compartir. Es una cocina variada, con unos platos que ahora se han convertido en especialidades nacionales.

La mostaza de Dijon, el jamón al perejil o los caracoles de Borgoña rellenos con ajo y perejil son algunos de los manjares culinarios reputados en Francia y en otros países. Uno de los platos más apreciados es el estofado de ternera a la borgoñona, famosa carne cocida en vino de la región, acompañada de verduritas y especias al gusto de cada comensal. En la región también encontramos gougères, pastelitos con comté (u otros quesos para variar) servidos como entrantes o incluso coq au vin (gallo al vino) acompañado de champiñones, tocino, zanahorias y cebollas. Otra especialidad, la casis, una fruta de la cual se extrae el licor para hacer muchos alcoholes y kirsch, o los quesos como el epoisses o el chaource .

La región también es famosa por sus grandes vinos, el acompañamiento perfecto para los manjares locales. La Côte de Nuits, la Côte chalonnaise, el mâconnais, el beaujolais y el chablis son grandes vinos de Borgoña, así como el Côte de Beaune, que combina a la perfección con el estofado a la borgoñona. Las salsas de Borgoña también son muy famosas. Un par de buenos ejemplos son la salsa con mostaza de Dijon o con chablis.

Por último, hay que saber que las grandes personalidades de la cocina francesa son originarios de la región, como Bernard Loiseau o Guy Savoy.

Eso demuestra que Borgoña es un lugar mágico para degustar muchos platos muy sabrosos, elaborados minuciosamente gracias a la calidad de la carne bovina, que se combina estupendamente con los vinos regionales.

Los paisajes

Borgoña, situada en el centro de Francia, se encuentra a medio camino entre París y la cordillera de los Alpes. Aunque podamos encontrar algunas ciudades medianas como Auxerre o Dijon, el resto de la región es más bien rural. Los paisajes rurales te incitan a dar agradables paseos. En el centro de la región, entre los cuatro departamentos que la forman, el macizo del Morvan se alza hasta 900 metros de altitud. El resto del territorio de Borgoña alterna entre valles y llanuras. Sin olvidar los canales que recorren la comarca a lo largo de cientos de kilómetros y las viñas que ocupan una superficie importante en estos paisajes campestres.

Arte y cultura

En Borgoña no faltan actividades culturales. Existen numerosos museos llenos de información sobre el patrimonio y las culturas locales. Como el Museo de Arte e Historia de Clamecy o el Museo de Arte y Arqueología de Cluny. Entre la visita del castillo de Saint-Fargeau y la abadía de Fontenay, se puede hacer una parada en Vézelay, en el camino de Santiago de Compostela. Desde hace siglos, Borgoña es una tierra en la que el viñedo está unido a la cultura local. Difícil dejar pasar la visita de las bodegas o de los viñedos que producen algunos de los mejores vinos de Europa.