Esta ciudad de arte e historia en el corazón de los Alpes, ha sabido conservar de su pasado de capital de Saboya un admirable casco antiguo dominado por el castillo de los Duques de Saboya y su magnífica Santa Capilla (en la que se guardaba el Santo Sudario, hasta que éste fue trasladado a Turín).
Turín que, por cierto, es la periferia inmediata del casco antiguo, arreglada en la época del reino de Piamonte-Cerdeña, con sus arcos y muros pintados. No te olvides de visitar sus riquísimos museos.
Podrá visitar el castillo de los Duques de Saboya. Sus edificios construidos entre la edad media y el siglo 19 son muy impresionantes. La visita incluye la torre de la tosorería, la Cour d'honneur (patio de honor) y la Santa Capilla en la que podemos ver una reproducción del Saint-Suaire que se conservó allí entre 1453 y 1578. Otro lugar ineludible, el Gran Carillón de Chambéry, instalado en la torre de Yolande. Se conoce mundialmente por sus 70 campanas.
La catedral Saint-François de Sales en la plaza Métropole tiene fecha del principio del siglo 15. Tiene un díptico de marfil del siglo 10. Podrá admirar la magnífica bóveda con los espléndidos cuadros de Fabrizio Sevesi.
El museo de bellas artes posee una colección de cuadros italianos importante, con obras del Quattrocento y del Renacimiento. También se ven representadas la escuela francesa y la escuela del norte.
En dirección al castillo, no se olvide de pasar por la "rue basse": es la calle más antigua de Chambéry que era el pasaje más directo al castillo. Se puede observar la última pasarela cubierta de madera: las demás fueros destruidas por los incendios que eran incontrolables por culpa de las pasarelas entre las casas.
Ir a Chambéry si no le gusta la montaña y si no le gusta bañarse en los lagos no es una buena idea.
Las especialidades culinarias de Chambéry son platos de la montaña como la "fondue savoyarde" (queso fundido) o la tartiflette. Si se encuentra en la región durante el Carnaval, no se pierda las deliciosas "bugnes", uno buñuelos con azúcar que podrá encontrar en todas las panaderías.
Con una botella de vermout (vino) fabricado por la casa Dolin. La casa se fundó en 1815 y se dio a conocer gracias a su nuevo vermout, creado con plantas alpinas que maceran durante varios meses en vino blanco seco de la región y con especias añadidas. Dolin también crea el Génépi y la Chambéryzatte, licores muy famosos en la región.