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Languedoc-Rosellon
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Lugares turísticos Languedoc-Rosellon
Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter

Fauna y flora

De Cevenas a los Pirineos pasando por las Grands Causses y las Montañas Negras, la naturaleza reina en Languedoc-Rosellón. De las altas mesetas de Aubrac a las marismas y los canales de la Petite Camargue, pasar unas vacaciones en la región permite salir al encuentro de una flora y una fauna muy eclécticas adaptadas a unos entornos naturales muy diferentes. Y si quieres una estancia 100% natural, nada mejor que visitar Lozère, uno de los departamentos más salvajes de Francia.

Arte y cultura

De las tradiciones pastorales a la programación cultural particular y a la última de Montpellier, difícil de resumir las artes y la cultura en Languedoc-Rosellón. El país de Oc se ha impregnado de historia y ha desarrollado una cultura local a la vez muy particular y muy variada de una punta a otra de la región. Actualmente hay para todos los gustos, podrás visitar una granja de Causses o una cabaña en la frontera de Aveyron, dejarte cautivar por los castillos cátaros o ¡disfrutar en las discotecas de Palavas-les-Flots!

Los monumentos

La piedra es el elemento predominante tanto en el paisaje urbano como en la naturaleza de Languedoc-Rosellón. El hombre ha utilizado este material para erigir edificios religiosos con ansias de llegar al cielo, como la catedral de Mende o la de San Pedro de Montpellier, así como para construir fortalezas y murallas para protegerse en tiempos bélicos.
En la actualidad, estos edificios militares, los castillos cátaros o la ciudad medieval de Carcasona son obras únicas por su concepción, cuya belleza no es menor que la de las obras creadas por la propia naturaleza como las cuevas de Aven Armand.

Las actividades de ocio

Hay multitud de actividades, naturales, con animales, deportivas o culturales, en la región de Languedoc-Rosellón para activar las piernas, las neuronas o la vista.
En la naturaleza, los árboles son un maravilloso terreno de juego, ideal para cambiarse la percepción del mundo como en «L'Arbre à Balades» (el árbol de los paseos) donde tendrás la oportunidad de alcanzar las copas de los árboles en total seguridad. Algunas de las actividades que mezclan el aire libre, la contemplación y la paciencia son la pesca, el senderismo o la observación de aves y lobos.
En un ámbito más cultural y artístico se encuentra Utopix, un sueño artístico que se ha hecho realidad, mientras que el Castillo de Chalabre es la ocasión perfecta para sumergirse en el universo medieval. Y si lo que quieres es sumergirte en el sentido más literal del término puedes dirigirte al Aqualand Port Leucate, un parque acuático para mayores y pequeños.

Ir de compras

Con la cantidad de productos regionales que dispone Languedoc-Rosellón, el turista no puede irse sin degustar todas estas especialidades locales. Lo mejor es ir directamente a ver a los productores para descubrir su saber hacer, la elaboración de sus productos y el amor a la hora de compartirlos. La miel de Elie Barthélémy, el aceite y otros productos del Molino de aceite de la Chartreuse, el vino local de los Vinicultores de Laudun, el encaje y el bordado artístico de Lauranne de France o las famosas «Toiles du soleil» (Telas del Sol) en la casa Quinta son algunos de los productos que podemos llevarnos a casa como recuerdo de esta región bañada por el sol.