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Haití

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter Ficha Perfil
Primera república negra de la historia, Haití ocupa el tercio occidental de la isla de La Española, la cual comparte con la Republica Dominicana. Desgraciadamente, el terrible terremoto que tuvo lugar en enero de 2010 dejó al país en un alarmante estado del que todavía no se ha recuperado del todo. El principal interés de este destino reside en su riqueza cultural. No obstante, el arte, el pasado colonial y el gran fervor religioso de sus habitantes no consiguen hacer olvidar la rudeza cotidiana. Debido al exceso de población, Haití ha perdido sus riquezas naturales esenciales. Sus playas no pueden competir con las de Cuba y otras islas de la región. El país decepcionará a los incondicionales de sol y playa. El destino no es nada tranquilo y se recomienda a los aventureros, a los que nada asusta.

Organizar un viaje

Si en las Antillas existe un territorio de fuertes contrastes, este se encuentra en Haití. Este pequeño país francófono sufre una situación social catastrófica y una economía que no levanta cabeza, siendo el país más pobre de todo el hemisferio Norte americano. Sin embargo, Haití cuenta con un rico patrimonio histórico y cultural, heredado del mestizaje de las tradiciones francesas y africanas. A mediados del siglo XX, el país gozaba de una privilegiada situación que, desgraciadamente, degeneraría tras atravesar por fuertes periodos de inestabilidad que han degradado las condiciones de vida de sus habitantes.

La isla de la Española sobre la que se encuentra la República de Haití fue el primer territorio del Nuevo Mundo en la que pusieron los pies los exploradores comandados por Cristóbal Colón. Incorporada al Reino (Imperio) de España y posteriormente a Francia, hacia finales del siglo XVIII la antigua colonia de Santo Domingo, como se llamaba esta tierra antes de adoptar en nombre de Haití, fue la colonia francesa más rica de todo el continente americano gracias a la prospera industria de la caña de azúcar y el índigo, cuya mano de obra estaba enteramente compuesta por esclavos. Decenas de miles de africanos fueron llevados hasta este lugar como esclavos para hacer funcionar estas industrias y así compensar las drásticas medidas empleadas contra las poblaciones amerindias de la zona.

En la actualidad, se estima que aquella época el número de colonos europeos rondaba las 40.000 personas, mientras que la cantidad de esclavos llegaba a superar diez veces a sus "amos" occidentales. Tras el estallido y triunfo de la Revolución Francesa los esclavos de la colonia se rebelan contra sus amos, proclamando posteriormente la declaración de independencia de Haití en 1804. El país se convertiría en la primera república negra de la historia. Desgraciadamente, desde aquel momento en el país jamás ha conocido una situación política realmente estable.

Para más inri, el país ha sido tocado en numerosas ocasiones por varias catástrofes naturales, como huracanes y violentos seísmos. Así pues, el país todavía padece las consecuencias de fuerte terremoto de tierra registrado el 12 de enero de 2010, que destruyó buena parte de su capital,Puerto Principe, cobrándose la vida de 200.000 personas.

Como es obvio, esta delicada situación no ha favorecido para nada el desarrollo y auge del turismo local. Aunque cabe decir que existen algunas excursiones y recorridos por algunos de los lugares derruidos más significativos como el Palacio de Sans-souci, al norte de Puerto Príncipe, incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. A lo largo del país pueden apreciarse varios fuertes, siendo Fort Jacques y Fort Drouet los más destacados. Pero sin duda, el lugar más impresionante de Haití es la Ciudadela de La Ferrière. Esta es la plaza fuerte más grande de todas las Antillas. Este impresionante monumento está ubicado en el departamento del Norte, habiendo sido construido en 1804, tras la declaración de independencia, a 900 metros de altitud para protegerse de un posible ataque de los franceses.

La capital, Puerto Príncipe, no es precisamente el lugar turístico más interesante de Haití. Tras haber sido fuertemente tocada por el terremoto de 2010, la recuperación de esta ciudad de 900.000 habitantes ha sido mucho más lenta de lo esperado, en buena parte debido a la pobreza casi generalizada de sus habitantes y al importante coste de las reparaciones, que según las estimaciones del presidente del país, oscilan entre los ocho y catorce billones de dólares.

A pesar de todo, este país puede ser visitado sin verse expuesto a grandes problemas, aunque hasta la fecha continua siendo un destino reservado a los viajeros experimentados de espíritu aventurero.

Información turística

El Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda tener muchísima prudencia a los ciudadanos españoles que viajen a Haití. Y es que debido a la miseria y la difícil situación económica por la que atraviesa el país, el riesgo de agresión y robos a mano armada es muy elevada. Así pues, la tasa de criminalidad en Haití es una de las más altas de todo el continente americano. Solo los viajeros más aguerridos se atreverían a viajar por carretera e interactuar con la población local por su cuenta. La mejor opción para viajar en seguridad es contratar los servicios de guías titulados y serios que puedan ejercer como intermediarios. A la hora de desplazarse por el país, contar con un vehículo fiable es fundamental. A la hora de moverse por el mar, también se ruega ir con mucho cuidado, ya que la ausencia de vigilancia en las aguas del territorio haitiano favorece las incursiones y sabotajes llevados a cabo por piratas.

De igual manera, es conveniente respetar ciertas normas de higiene a la hora de alimentarse durante tu estancia: lavarse concienzudamente las manos antes de cada comida, evitar beber agua del grifo y comprar siempre botellas de agua mineral (verificando que estas no han sido rellenadas), y evitar consumir bebidas con hielos. Cuando comas, decántate siempre por alimentos cocidos para minimizar cualquier riesgo. Haití es un país en el que existe un fuerte riesgo de catástrofes naturales. Así pues, el país está situado en una zona de fuerte actividad sísmica, pero lo cierto es que la mayoría de sus infraestructuras no han sido construidas siguiendo las normas y protocolos antisísmicos. Cada vez son más frecuentes las tormentas tropicales en esta zona del planeta, pero los edificios de protección ante estos fenómenos son realmente escasos. La diferencia horaria con España es de -6 horas en verano y -7 en invierno. El mejor periodo del año para viajar a Haití se desarrolla entre los meses de diciembre y marzo.

Los pros

  • +Se habla francés.
  • +El potencial cultural vinculado a la historia y cultura vudú es enorme.

Los contras

  • -Como destino para unas vacaciones de sol y playa es decepcionante. Las playas y las infraestructuras turísticas no tienen nada que ver con las de las islas vecinas.
  • -Muchos lugares interesantes son de difícil acceso, incluso en todoterreno.
  • -La situación económica y social es catastrófica.
  • -Las amenazas de revueltas están presentes en todo momento.
  • -La población es muy susceptible.

Tradiciones

Haití es mundialmente conocida por sus coloridas pinturas y pintores de reputación internacional. El arte local se inspira en la vida cotidiana de los pueblos, la religión y las creencias vudú traídas por los esclavos africanos. Y es que tal y como decía el intelectual y aventurero francés André Malraux, Haití constituye el "único pueblo de pintores".

Durante el periodo en el que el país fue una colonia francesa, muchas de las familias acomodadas de la zona enviaban a sus esclavos negros a la madre patria para instruirles en el arte de la pintura. La primera academia de pintura de Haití abrió sus puertas en el año 1804. Dos de las figuras más importantes de la pintura haitiana son los pintores Hector Hyppolite y Robert Saint-Brice.

Como no podía ser de otro modo, la música también forma parte integra de la cultura local, ocupando un lugar muy especial en el corazón de sus habitantes. La koompa, el Zouk y el twoubadou son los estilos o géneros autóctonos más populares, junto al merengue, el hip-hop y el reggae.

Las creencias vudús constituyen uno de los rasgos y señas de identidad culturales más característicos de este país de las Antillas. Importadas de África con el tráfico de esclavos, los ritos y prácticas del vudú son a menudo combinadas con la tradición cristiana, principalmente la católica, implantada en la isla por los colonos europeos.

Como en la mayoría de los países del Caribe, el Carnaval es una de las festividades más populares de Haití. Esta celebración es con creces una de las favoritas de los haitianos, siendo su Carnaval uno de los más importantes de la parte norte del hemisferio americano.

Cocina

La gastronomía haitiana es resultado de la herencia culinaria aportada por los diferentes pueblos que se instalaron en su territorio: franceses, españoles, africanos e incluso americanos. En el menú de los restaurantes de los hoteles encontrarás parrilladas, patatas fritas, pastelería francesa y marisco. La cocina criolla utiliza como guarnición frijoles rojos y arroz. Algunos de los platos típicos de Haití son el pavo marinado, el bogavante guisado o a la parrilla, el pollo criollo con especias y el cerdo frito. Encontrarás muchas frutas tropicales, buen café y ron. Las guindillas súper picantes acompañan muchos de los platos tradicionales, siendo esta una de las señas de identidad propias de la cocina de Haití y de la mayoría de países de las Antillas.

Souvenirs y artesanías

También hallarás numerosas pinturas de estilo naíf y multicolores. Las esculturas y estatuillas se inspiran en el arte africano y vudú. Se trabaja mucho el cuero. Podrás traer como recuerdo puros de Cuba, joyas, cestería y cañamazo. Las tiendas abren de lunes a viernes de 08:00 a
12:00 y de 13:00 a 16:00.
Los sábados, de 08:00 a 12:00.